Crecimiento de productos tecnológicos

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El encaje de un producto con el contexto sociocultural de su tiempo es un factor que favorece su éxito. Las “ideas cuyo momento ha llegado” florecen gracias a la atención y al apoyo que les prestan desde los clientes a los medios de comunicación e inversores.

Las empresas innovadoras estamos desde hace algún tiempo obsesionados con el encaje producto-mercado (y, como paso previo, con el encaje problema-solución). Pero ¿existe algo anterior a esas situaciones, que nos ayude a predecir el éxito de nuestro producto?

Algunos autores dicen que sí, y tiene que ver con el papel que el encaje sociológico y cultural tiene en la aceptación de un producto o, dicho de otra forma, con identificar si un producto va a tener ajuste en el clima social y cultural de una época.

La importancia del zeitgeist

Algunos expertos, como D’Arcy Coolican, de Andreessen Horowitz, lo llaman “encaje producto-zeitgeist”. El zeitgeist es un concepto de la filosofía alemana de los siglos XVIII y XIX, que viene a significar el “espíritu de los tiempos” y que expresa muy bien a lo que nos referimos.

Yo prefiero hablar de “encaje idea-zeitgeist” o “encaje visiónzeitgeist” ya que en general es un concepto previo al diseño o a la implementación del propio producto. Es una noción que expresa cuándo una idea de producto resuena con el sentir de los tiempos. Y es que también para productos, como decía Víctor Hugo, “no hay nada más poderoso que una idea cuyo tiempo ha llegado”.

Son muchos los ejemplos de productos que han encajado en el espíritu de los tiempos y han tenido diversos grados de éxito en el mercado:

  • La píldora anticonceptiva surgió en un momento en la sociedad deseaba una mayor libertad sexual y social femenina, y provocó una verdadera revolución económica al facilitar que muchas mujeres pudieran perseguir sus carreras profesionales.
  • La telemedicina encaja en una confluencia de tendencias protagonizada por el envejecimiento de la población, el desarrollo de tecnologías “vestibles” y los altos costes de la atención médica presencial.
  • Recientemente, las criptomonedas encontraron su caldo de cultivo en un escenario post-crisis de 2008 caracterizado por la indignación con el sistema financiero, la desconfianza de las instituciones y el enfado con las grandes corporaciones.
  • En el momento actual la carne cultivada o “limpia” ha sido impulsada por una mayor urgencia alrededor de todo lo relacionado con el cambio climático (que ha fomentado el debate sobre el impacto de la dieta occidental) y por los aspectos éticos y morales de la cría intensiva de animales destinados a la alimentación.

En muchos casos se trataba de ideas antiguas pero que pudieron florecer y recibir impulso gracias a un nuevo escenario social y cultural (y se han podido implementar gracias a la disponibilidad de tecnologías para ejecutarlas), incluso si esas mismas ideas, diez años antes, hubieran podido considerarse absurdas.

Obviamente el zeitgeist depende del momento histórico, pero también de otros factores como el geográfico: el clima social, económico, cultural y las preocupaciones de la gente en Estados Unidos o Europa Occidental no son los mismos que los de África o América Latina. Y es que, como nos dijo William Gibson, “el futuro ya está aquí, sólo que desigualmente repartido”.

Cómo explotar el zeitgeist

Como emprendedores, entender el zeitgeist de una época nos puede ayudar a varios niveles:

  • “Descifrar” el zeitgeist para generar ideas de producto. Debemos detectar las tendencias demográficas, tecnológicas o económicas que se conjugan en una época, ya que su intersección es terreno abonado para oportunidades de negocio. Y aplicar un enfoque antropológico al descubrimiento de necesidades de los clientes, que nos permita entenderlos en su contexto cultural y social , nos ayuda a definir productos que encajen en la vida de la gente y cumplan sus aspiraciones.
  • “Surfear” el zeitgeist como soporte e impulso a nuestra idea. Tener una sintonía con el zeitgeist del momento nos ayuda a conectar a un nivel racional y emocional con diversos stakeholders que pueden ayudar a que nuestra iniciativa sea un éxito Se trata de una situación en la que mucha gente nos mira con simpatía y desea que ganemos (a continuación veremos cómo). De hecho son incontables los casos de productos que adoptan un posicionamiento ligado al zeitgeist, para obtener ese respaldo; por ejemplo, muchos productos alimenticios que se arrogan una (a veces injustificada) etiqueta ecológica.

Cuando hay encaje idea-zeitgeist el producto resuena con el público no porque sea mejor, sino porque parece muy relevante desde un punto de vista cultural en ese momento particular y para un cierto grupo de gente. Cuando somos capaces de aprovechar el zeitgeist, podemos catalizar la energía de varios stakeholders que literalmente pueden cambiar la trayectoria de nuestra empresa:

  • Clientes: van a ser más receptivos con la propuesta de valor y el producto y lo van a evaluar con simpatía, especialmente los early adopters que van a usar el producto al principio de su vida, cuando todavía no es totalmente funcional, y nos van a ayudar a mejorarlo y a difundirlo.
  • Inversores: van a identificar la idea como una oportunidad de crecimiento y van a estar más predispuestos a participar.
  • Empleados: van a ver nuestro proyecto como algo de lo que querrían formar parte y por lo que vale la pena trabajar. Gracias a ello podremos reclutar a ese talento de primer nivel y comprometido que es el que marca las diferencias.
  • Medios de comunicación: van a estar más predispuestos a dedicarnos su atención y publicar sobre nosotros, y esta publicidad gratuita puede ser extraordinariamente valiosa.
  • Gobierno y reguladores: van a poder legislar y crear un entorno que sea favorable a nuestro producto.

La muerte de muchas startups es la indiferencia. La mayoría de ellas fracasa porque no le importan a nadie: ni a los clientes, ni a los empleados, ni a los inversores, ni a los medios. El encaje idea-zeitgeist nos puede proporcionar ese tiempo y recursos extra que necesitamos para avanzar hacia el encaje problema-solución y el encaje producto-mercado.

En el próximo post hablaremos de la capacidad para entender el zeitgeist como habilidad directiva y de si el encaje idea-zeitgeist es condición necesaria y suficiente para el éxito.

El post “Encaje idea-zeitgeist: el ingrediente secreto para el éxito de un producto (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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No todos los experimentos tienen por objetivo contrastar aspectos muy relacionados con la naturaleza, funcionalidad y experiencia del producto (los prototipos funcionales son uno de ellos). También es imprescindible confirmar las dimensiones relacionadas con la viabilidad del negocio.

Damos fin a nuestra serie sobre el papel de la experimentación en el descubrimiento y validación de productos, en este caso con experimentos para contrastar la viabilidad del negocio y prototipos funcionales para confirmar con alta fidelidad todos los aspectos del producto.

Experimentos de viabilidad

En general, el propósito de un producto para la empresa es construir a su alrededor un negocio rentable y escalable. Y sobre eso versan las hipótesis de viabilidad. El éxito de un producto en el mercado no sólo depende (principalmente) de los clientes: también hay que validar su encaje con otros componentes de nuestro proceso de generación de beneficios: marca, generación de demanda, fuerza comercial (sobre el terreno y remota), distribuidores, partners, finanzas, legal, dirección general. Estos son aspectos que a muchos product managers les suelen resultar incómodos (sobre todo si provienen del ámbito técnico) pero son los que contribuyen a dar entidad a su puesto como el “mini-CEO del producto”.

Experimento viabilidadEn fase de descubrimiento los experimentos de viabilidad implican exponer a los implicados de la organización (marketing, ventas, soporte…) a prototipos de producto, para validar las hipótesis que les afectan. Es una forma de crítica interna. No se trata de una sesión tipo demo comercial (el product manager pilota) ni de test de usabilidad (el usuario pilota) sino una sesión interactiva en la que se da al interesado la oportunidad de explorar el producto e identificar cualquier aspecto que pudiera ser un problema en fase de comercialización (por supuesto, no se trata de ocultarles nada, sino todo lo contrario).

Con este enfoque, a continuación se citan algunos de los departamentos afectados y las hipótesis que habría que validar con ellos:

  • Marketing: ¿El producto es consistente con la promesa de nuestra marca (lo que la gente espera de nosotros)? ¿Sería posible construir programas y actividades eficaces y eficientes de generación de demanda para el producto? ¿Implicaría un gran cambio de canales y técnicas?
  • Ventas: ¿El producto requiere una relación personal cercana para su venta? ¿O puede gestionarse con un modelo de inside sales remoto? ¿El precio del producto justifica la inversión en fuerza de ventas? ¿La actual formación y capacidades de los vendedores son adecuadas? ¿O habría que formarlos o contratar nuevo personal?
  • Soporte: ¿El producto requiere un modelo de soporte muy cercano? ¿La actual formación y capacidades del personal de soporte son adecuadas?
  • Desarrollo de negocio: ¿El nuevo producto encaja en nuestras relaciones actuales con partners y distribuidores? ¿Van a poder y querer apoyar el producto? ¿Entra en competencia o conflicto con sus actividades?
  • Legal: ¿El producto tiene implicaciones en cuanto a privacidad, cumplimiento normativo, propiedad intelectual o competencia que puedan traer problemas legales?
  • Finanzas: ¿La estructura de costes del producto es suficiente para sustentar una operación rentable?

Prototipo funcional

En ocasiones necesitamos validar hipótesis en fase de descubrimiento que hacen necesario recoger algunos datos de uso real del producto. Y, por supuesto, lo necesitamos conseguir sin invertir el dinero ni el tiempo que se necesita para construir el producto real, escalable y vendible.

Un prototipo funcional es una implementación limitada del producto, acotada en cuanto a sus casos de uso, UX, funcionalidad y prestaciones. Y típicamente carece de toda la productización que se requiere para el producto final en términos de rendimiento, escalabilidad, pruebas automatizadas, instrumentación de analítica, internacionalización, localización, etc.

El prototipo funcional es sustancialmente más pequeño que el futuro producto (y construido a una fracción de su coste, típicamente 5-10%) y basta con que funcione suficientemente bien como para evaluarlo y recoger datos sobre un conjunto reducido de casos de uso con un conjunto limitado de usuarios.

A diferencia de otros prototipos, éste contiene código funcional que debe ser desarrollado por el departamento de Ingeniería/Desarrollo/Tecnología (no por los diseñadores). Esencialmente es similar a un piloto del producto, pero en el caso del prototipo la implementación es provisional y, en general, desechable.

El prototipo funcional es una técnica que se presta a análisis cualitativos y cuantitativos, y sirve para validar aspectos de deseabilidad, utilidad, usabilidad, comprabilidad, factibilidad y viabilidad.

El camino por delante: validación del producto

Una vez comprobado el encaje Problema-Solución deberíamos acelerar las actividades de Implementación o construcción del producto propiamente dicho, para llegar a algo que sea funcional, replicable, seguro, fiable, escalable, mantenible, soportable por la organización… y facturable. La validación termina cuando se comprueba el encaje Producto-Mercado: hemos llegado a una versión mínima del producto que los clientes valoran, compran y nos ayudan a mejorar con su feedback, y hemos identificado un proceso comercial repetible.

Ingeniería ágil

La mejor práctica para la Implementación en muchos escenarios consiste en aplicar técnicas de ingeniería ágil (por ejemplo, Scum o Kanban). En ellas el feedback del mercado es continuo, pero ya no con artefactos desechables sino con un producto real en continua evolución y mejora. Este feedback nos permite ir iterando y refinando el producto a lo largo de su construcción.

Como durante el descubrimiento, tenemos que seguir sometiendo al producto (ahora, real) a experimentos cualitativos que contrasten su deseabilidad, utilidad, usabilidad, comprabilidad, factibilidad y viabilidad. Pero en esta fase, gracias a la analítica de producto,  cobran mucha más importancia los experimentos cuantitativos basados no ya en lo que los clientes dicen, sino en su comportamiento real (lo que hacen).

Analítica de producto

Especialmente en productos digitales (software, contenidos), pero en general en cualquier tipo de producto o servicio habilitado por software (y cada vez son más, desde los electrodomésticos a los servicios de retail que mezclan online y offline) la tecnología permite realizar una monitorización exhaustiva del uso de ellos que hacen los clientes: cuándo lo usan, durante cuánto tiempo, qué funciones son las más utilizadas… Nunca había sido tan fácil saber exactamente cómo usan nuestro producto los clientes.

En “Analítica del funnel en negocios SaaS” describíamos cómo analizar la experiencia de cliente en negocios de software como servicio, pero lo que allí decíamos puede aplicarse fácilmente a negocios de otra índole, con tal de que su funnel comercial y su producto estén instrumentados para recoger los datos necesarios para realizar estos análisis.

Algunas técnicas y aspectos clave, muchos de los cuales hemos cubierto en posts anteriores:

  • Definición del funnel que mejor representa a nuestro producto (p. ej.: Awareness, Acquisition, Activation, Retention, Referral, Revenue) para estructurar el análisis.
  • La importancia de la retención de los clientes como motor del crecimiento: si no optimizamos la retención de nuestro producto estaremos acelerando un funnel con “escapes”. Métricas de abandono (churn).
  • Experimentos A/B y multivariable: donde se comparan diferentes alternativas de procesos y experiencias de cliente, para medir cuál se comporta mejor.
  • Análisis de cohortes: para analizar las diferencias entre grupos homogéneos de usuarios (p. ej., los que provienen de un mismo canal o se registraron el mismo mes).
  • Economías unitarias: CLTV (Customer Lifetime Value) y CAC (Customer Acquisition Cost).

Y con esto termina nuestra serie sobre la experimentación y su valor para el descubrimiento y validación de productos. Espero haber aportado una panorámica mínimamente descriptiva de los experimentos más habituales. Pero recordad: la idoneidad de uno u otro para vuestro caso depende de cuáles sean las incertidumbres más importantes para vuestro negocio y de cuál es la mejor manera para eliminarlas.

El post “Experimenta para descubrir y validar tu producto (4)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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