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Cuando priorizamos oportunidades de mercado, además de una Oportunidad Primaria debemos mantener abiertas oportunidades de Crecimiento y de Respaldo, para escalar si las cosas van bien o pivotar a un plan B si van mal.

El último paso en nuestro proceso de análisis de oportunidades de mercado es priorizarlas, para decidir en cuáles y en qué orden nos enfocamos.  Estamos siguiendo un método inspirado en Marc Gruber y Sharon Tal, que en su libro “Where to Play” proponen una estrategia de enfoque ágil que permite conjugar el enfoque y la flexibilidad estratégica. El primer paso es elegir una Oportunidad de Mercado Primaria, como vimos en el anterior post.

Aplicando una estrategia de enfoque ágil para priorizar

Una vez elegida nuestra oportunidad de mercado primaria, analizaremos qué otras opciones son adecuadas para respaldo y crecimiento, basándonos en su interés y en su proximidad a nuestro mercado primario. Este análisis debería ayudarnos a decidir qué opciones deberíamos perseguir en paralelo, mantener abiertas para una fase posterior o dejar en la reserva por el momento.

Examinando posibles opciones de Respaldo y Crecimiento en función de su proximidad con nuestra Oportunidad de Mercado Primaria

La proximidad entre dos oportunidades de mercado quiere decir que podemos aprovechar eficazmente los recursos, capacidades y relaciones que estamos desarrollando para una de las opciones para tener éxito en la otra.

Cuando construimos una cartera inteligente de oportunidades alrededor de nuestra Oportunidad Primaria es importante que nuestras opciones de Respaldo y Crecimiento estén lo más próximas posibles a nuestro mercado Primario, para tener un camino “de mínimo esfuerzo”.  La diferencia entre ambas está en que, como hemos dicho, es recomendable que la Opción de Respaldo no comparta los mismos riesgos con la Oportunidad Primaria, para que tenga más valor como posible “plan B”. La proximidad entre oportunidades se mide en dos ejes:

  • Proximidad de Producto. Expresa hasta qué punto el desarrollo de los dos productos requiere recursos y capacidades similares: propuesta de valor, competencias tecnológicas, propiedad intelectual, operaciones y cadena de suministro, proveedores…
  • Proximidad de Mercado. Expresa hasta qué punto los clientes son parecidos y el marketing y la distribución de los dos productos requiere recursos y capacidades similares: necesidades y beneficios buscados, sectores, geografía, canales, recomendación…

Finalizando nuestra estrategia de Enfoque Ágil

Como último paso nos queda determinar aquellas opciones que vamos a perseguir ahora, mantener abiertas para más adelante o dejar en la reserva de momento. La diferencia está en cuántos recursos y atención invertimos en cada una ahora.

  • Opciones a perseguir ahora – en paralelo. Nuestra Oportunidad de Mercado Primaria está en este grupo. En el enfoque de Gruber y Tal es posible perseguir más de una oportunidad a la vez, incluso al principio, lo cual significa una discrepancia respecto al punto de vista de Geoffrey Moore, que prescribe una y sólo una “cabeza de playa”. Para ponerlo en práctica necesitamos asignar recursos y atención para perseguir esas varias oportunidades simultáneamente y desarrollar las competencias y experiencia necesarias para tener éxito en ellas. La conveniencia de esta estrategia para una startup depende de cuán críticas sean estas opciones para el rendimiento de nuestro emprendimiento y de cuán próximas están entre sí.
  • Mantener opciones abiertas. Asignarles relativamente pocos recursos y atención, los suficientes para mantenerlas “vivas” y asegurarnos de que no nos quedamos fuera de este camino: mantengámonos informados, construyamos recursos y capacidades flexibles y desarrollemos una identidad y posicionamiento apropiados que puedan acomodarlos. Estas pequeñas inversiones harán que nuestra empresa sea más flexible ante el cambio, sin comprometer la persecución de nuestra Oportunidad de Mercado Primaria. Lo habitual es poner en este grupo nuestras opciones de Respaldo y Crecimiento.
  • Poner opciones en la reserva. Son opciones relativamente prometedoras pero que no prevemos acometer en un horizonte determinado. Estas opciones pueden llegar a ser relevantes para nosotros en el futuro, bien para abordar directamente o para licenciar a otros.

Un ejemplo

Volviendo a nuestro ejemplo de sistemas para realizar mantenimiento predictivo podemos puntuar las proximidades de producto y mercado y la coincidencia de riesgos en sendas escalas 1-3 y realizar el siguiente análisis:

Priorización de oportunidades de mercado - ponderación de escenarios

Se han tomado las siguientes decisiones:

  • Como Oportunidad Primaria se ha elegido “Calefacción y aire acondicionado en edificios comerciales”
  • Las opciones “Calefacción y aire acondicionado en edificios residenciales” y “Ascensores en edificios comerciales” guardan una gran proximidad con la Oportunidad Primaria (en el primer caso proximidad de producto y en el segundo de mercado) y se eligen como opciones de Crecimiento. La opción “Maquinaria de fabricación en factorías” es prometedora y no comparte riesgos con la Oportunidad Primaria, de modo que se elige como opción de Respaldo. Todas ellas se van a mantener abiertas.
  • El resto de opciones se ponen en la reserva.

Esta priorización se traduce en el siguiente pipeline de oportunidades:

Priorización de oportunidades de mercado - mapa final

Conclusión

Aquí termina nuestra serie de posts sobre el proceso de análisis de oportunidades de mercado. Al aplicarlo, no perdamos de vista un par de ideas:

  • Le elección de nuestras oportunidades de mercado es un paso crítico: fijémonos bien antes de dar el salto. El proceso que hemos presentado nos permite pasar de la intuición a una decisión basada en hechos.
  • Este proceso nos obliga a explorar y analizar alternativas, en lugar de abordar sin pensar  la oportunidad de mercado “por defecto” o jugar a la “ruleta del mercado objetivo”. Así nos evitamos entrar en un mercado sin futuro y el dolor de pivotar innecesariamente.
  • Enfocarse es vital, porque de lo contrario no vamos a tener los recursos para atacar a todo el mercado. Pero no hay que olvidar preservar la flexibilidad y mantener abiertas alternativas tanto para perseverar como para pivotar (plan B).
  • Es un proceso de aprendizaje continuo: permanentemente debemos estar descubriendo, evaluando y priorizando nuevas oportunidades de mercado.
  • Combinar la visión “macro”de este proceso con la visión “micro” que nos dan el diseño de modelos de negocio y de propuestas de valor, soportados por la validación continua de nuestras hipótesis.
  • Hacer del proceso algo “ligero” cuya salida sea una recomendación de Go/No-Go para invertir recursos e iniciar el proceso de descubrimiento para un producto específico (o no).

El post “Eligiendo nuestro terreno de juego: priorización de oportunidades de mercado (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Estrategias de crecimiento en mercados tecnológicos y Marketing estratégico para empresas tecnológicas te pueden ayudar.]

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Una vez evaluadas nuestras oportunidades de mercado disponemos de un “mapa” que presenta en cuáles hay un mercado atractivo y cuáles están a nuestro alcance. El siguiente paso es ordenarlas en un pipeline que exprese cuáles vamos a abordar ahora y cuáles quedarán para más adelante, como opciones para crecer (o pivotar, si nuestros planes no se cumplen). De este modo conjugamos el enfoque con la flexibilidad estratégica.

Seguimos describiendo nuestro proceso de análisis de oportunidades de mercado.  Una vez evaluadas y representadas en una matriz de oportunidades, en esta fase final ha llegado el momento de priorizarlas. Es decir, de responder a la pregunta ¿en qué oportunidades de mercado (y cuándo)  deberíamos ENFOCARNOS?

A primera vista podría parecer una pregunta obvia: elijamos las oportunidades por orden según su ubicación en la matriz de evaluación (cuanto “más arriba y a la derecha”, mejor). Pero ¿qué ocurre cuando no hay oportunidades en esa diagonal? ¿Y si en lugar de “minas de oro” no tenemos más que “victorias rápidas”, “lanzamientos a la luna”… u oportunidades “discutibles”?

En estos casos debemos tener en cuenta y buscar un equilibrio en factores como los siguientes:

  • Disponibilidad de recursos. Por muy prometedora que parezca una oportunidad, si no vamos a poder disponer de los recursos financieros, técnicos, competencias, etc. para abordarla es mejor que nos dediquemos a otra opción.
  • Sinergias de cartera y expansión relacionada. Es mejor abordar mercados cercanos y relacionados con otros donde ya tenemos una presencia significativa, de modo que podamos aprovechar sinergias en nuestras ofertas y actividades. En un estudio a lo largo de cinco años descrito en “Growth Outside the Core” los investigadores encontraron que las empresas con un crecimiento rentable mas sostenido habían usado un enfoque disciplinado, sistemático y repetitivo para expandir las fronteras de su negocio primario a espacios adyacentes.

Enfoques de priorización

En sus clásicos “Crossing the Chasm” e “Inside the Tornado”, Geoffrey Moore propone un método de segmentación y targeting basado primero en la selección de un único segmento “cabeza de playa” (aplicando un baremo basado en nueve criterios) donde vender una solución completa y posteriormente, en la expansión sucesiva a segmentos adyacentes a los ya abordados, con los que comparten sectores de clientes o áreas de aplicación (en un enfoque gráficamente denominado “pista de bolos”).

Pista de bolos

Moore argumenta que es vital elegir un y sólo un segmento inicial porque de lo contrario nuestros esfuerzos se dispersarían y no tendríamos recursos para abordar adecuadamente varios a la vez. Por otra parte la extensión a segmentos contiguos es una clara aplicación de las ideas sobre expansión relacionada que hemos mencionado.

Por su parte, Marc Gruber y Sharon Tal proponen en “Where to Play” un modelo de Enfoque Ágil en el que nos basaremos en el resto de esta explicación. Esencialmente, se trata de elegir una oportunidad primaria (o excepcionalmente, varias) a perseguir de manera inmediata y de construir una pequeña cartera de opciones de crecimiento y respaldo alrededor de dicha oportunidad, que mantendremos abiertas para evitar deliberadamente la dependencia respecto de la primaria y mantener la agilidad.

Estrategia de enfoque ágil

Como vemos, se trata de una estrategia que equilibra la tensión entre enfoque y flexibilidad, manteniendo conscientemente abiertas otras opciones de mercado: aquéllas que nos permitirán mitigar el riesgo y aumentar el valor con un mínimo esfuerzo.Priorización de oportunidades de mercado

Una estrategia de enfoque ágil nos permite a la vez cubrir nuestros riesgos y sacar provecho a nuestras competencias, asignando nuestros recursos más eficazmente y evitando una dependencia potencialmente fatal respecto de una única oportunidad. Esta estrategia hace posible gestionar nuestro emprendimiento con previsión y mantener la agilidad. Y tiene unas implicaciones significativas sobre cómo diseñamos y construimos nuestra empresa, en áreas como la asignación de recursos y el desarrollo tecnólogico, la gestión de la propiedad intelectual o la definición de nuestra marca y mensajes de marketing.

Cómo diseñar una estrategia de enfoque ágil

Debemos seguir los siguientes pasos:

  1. Elegir nuestra Oportunidad de Mercado Primaria (en ocasiones podemos elegir varias para invertir inmediatamente)
  2. Construir una cartera inteligente alrededor de ella, para mitigar nuestro riesgo e incrementar nuestro valor con mínimo esfuerzo. Nuestra cartera debería incluir al menos una Opción de Respaldo y una Opción de Crecimiento:
    • Una Opción de Respaldo nos permite tener un “plan B” para pivotar y cambiar de dirección si las cosas van mal en un momento dado. Suele tomar la forma de una oportunidad de mercado prometedora que no tiene los mismos riesgos principales que la Oportunidad Primaria y responde a la pregunta ¿si no tenemos éxito que haremos a continuación?
    • Una Opción de Crecimiento nos permite crear valor adicional conforme pasa el tiempo. Responde a la pregunta ¿si tenemos éxito que haremos a continuación?

Eligiendo nuestra Oportunidad de Mercado Primaria

Debemos tener en cuenta los siguientes factores:

  • Consideraciones de la matriz de evaluación de oportunidades. Comparar opciones alternativas basándonos en su atractivo estructural y en nuestra posición competitiva.
  • Encaje del negocio con nuestra empresa. Analizar cómo encaja con nuestros otros productos, negocios, procesos, valores, actitudes, expectativas de rentabilidad, etc.
  • Restricciones de recursos. A veces no tenemos recursos para acometer los proyectos más prometedores y nos tenemos que conformar con lo que en la jerga se denomina “low hanging fruit”.

En el próximo post seguiremos viendo cómo aplicar una estrategia de enfoque ágil para priorizar nuestras oportunidades de mercado.

El post “Eligiendo nuestro terreno de juego: priorización de oportunidades de mercado (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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El segundo eje en la matriz de evaluación de oportunidades de mercado es nuestra posición competitiva en dicho mercado y recoge los parámetros sobre los que más podemos actuar. Este eje no sólo depende de nuestra capacidad para comercializar y entregar una solución, sino principalmente, del valor que podemos aportar al mercado.

Seguimos describiendo el proceso para analizar oportunidades de mercado, en particular el método para evaluar dichas oportunidades según las dimensiones de atractivo estructural y posición competitiva. En este post nos ocupamos de este segundo eje.

Evaluación de oportunidades de mercado - cuadrantes

Evaluando oportunidades de mercado: posición competitiva

Nuestra posición competitiva respecto a una oportunidad de mercado se evalúa combinando todas o una selección de estas variables, dependiendo de cuáles sean más relevantes en cada caso (IMPORTANTE: especialmente los factores identificados con * deberían ser evaluados desde la perspectiva del cliente):

Factores relacionados con el valor que aportamos al mercado con nuestra solución:

  • Valor percibido por el cliente (*): como dijimos cuando hablamos de estimar el potencial de un mercado, lo que de verdad nos da la demanda de un producto no es número potencial de clientes sino el valor que les aportamos
  • Encaje producto-mercado (*)
  • Satisfacción de los clientes con nuestra solución (*)
  • Diferenciadores favorables (*)
  • Atractivo de nuestro precio (*)
  • Cuota de mercado

Factores relacionados nuestra capacidad para comercializar la solución (go-to-market):

  • Volumen del mercado que podríamos alcanzar: SAM, SOM (ver nuestro post sobre TAM, SAM, SOM)
  • Marca, credibilidad, imagen y percepción del mercado (*)
  • Encaje con el posicionamiento actual de la empresa
  • Cobertura directa / indirecta del mercado
  • Encaje con la actual distribución

Factores relacionados nuestra capacidad para proporcionar la solución:

  • Facilidad con que se puede ensamblar y ofrecer una solución completa
  • Relaciones con suministradores y partners necesarios
  • Capacidad de operaciones, producción y cadena de suministro

Otros factores:

  • Acceso a recursos financieros internos y externos
  • Encaje entre el producto y el resto de nuestra empresa y negocios, p.ej., sinergias con otros productos

Como hemos dicho, estas variables son específicas de nuestra compañía y tienen más que ver con lo que serían las Fortalezas y Debilidades en un análisis DAFO.

Una vez elegidos los factores se les asigna un peso y se les evalúa en una escala común (p. ej.: 1-6) para que la valoración produzca un score agregado único que mida nuestra posición competitiva respecto a la oportunidad de mercado.

Combinando los dos ejes

Una vez evaluadas nuestras oportunidades de mercado sobre las dos dimensiones  de atractivo estructural y posición competitiva el objetivo es compararlas en función de ellas, lo que típicamente se consigue representándolas gráficamente como círculos sobre un plano (habitualmente la superficie del círculo es proporcional al tamaño potencial del mercado).

La antecesora de nuestra matriz, la de General Electric/McKinsey prescribe diversas estrategias para los negocios situados en las diferentes regiones del plano.

Y en “Where to Play”, Marc Gruber y Sharon Tal dividen el plano (en su caso definido por dos ejes que llaman Potencial y Reto del mercado) en cuatro cuadrantes y dan una serie de recomendaciones para cada uno:

“Mina de oro”

Son oportunidades de mercado con un atractivo estructural alto y una posición competitiva fuerte. En una analogía de rentabilidad-riesgo, este cuadrante correspondería a una situación de alta rentabilidad y bajo riesgo simultáneamente. Su ubicación es la ideal pero son relativamente infrecuentes. Una oportunidad “mina de oro” es habitualmente el resultado de identificar una necesidad no cubierta significativa. O tal vez poseemos un know-how único para superar un reto, uno que los demás rivales simplemente no pueden franquear. Si tenemos una oportunidad “mina de oro” posee las características que harían de ella nuestra oportunidad de mercado primaria.

“Lanzamiento a la luna”

Son oportunidades de mercado con un atractivo estructural alto y una posición competitiva débil. Las ofertas realmente innovadoras se ubican habitualmente en este cuadrante de la matriz de evaluación, lo que implica simultáneamente altos riesgos y altas rentabilidades. Algunos inversores sostienen que estas son las opciones más interesantes para invertir, con tal de que el equipo esté cualificado para superar los grandes retos que implica. Por ello, las opciones de tipo “lanzamiento a la luna” pueden encajar como nuestra oportunidad de mercado primaria o como una opción de crecimiento a largo plazo.

“Victoria rápida”

Son oportunidades de mercado con un atractivo estructural bajo y una posición competitiva fuerte. En una analogía rentabilidad-riesgo representan las alternativas de baja rentabilidad y bajo riesgo. Ofrecen un potencial limitado que es relativamente seguro. Estas opciones pueden servir de trampolín y se combinan con otras oportunidades para mejorar el potencial a largo plazo de la empresa.

“Discutible”

Son oportunidades de mercado con un atractivo estructural bajo y una posición competitiva débil. Aunque probablemente nos irá mejor si encontramos mercados objetivo situados en otros cuadrantes puede ser útil mantener estas oportunidades discutibles a mano, puesto que las condiciones pueden cambiar con el tiempo y las opciones discutibles pueden llegar a ser más atractivas. Sin embargo, no olvidemos que muchos emprendimientos fallan porque persiguen una oportunidad discutible sin tan siquiera haberse dado cuenta de esa condición.

Y una vez evaluadas, ubicadas en la matriz y categorizadas todas las oportunidades de mercado es el momento de priorizarlas, tema del que nos ocuparemos en el siguiente post.

Un ejemplo

Volviendo a nuestro ejemplo de sistemas para realizar mantenimiento predictivo, podemos realiza una evaluación simplificada con seis dimensiones de alto nivel que arroja los siguientes resultados (vista parcial):

Evaluación de oportunidades de mercado - ponderación de escenarios

La evaluación se traduce en la siguiente matriz:

Evaluación de oportunidades de mercado - mapa final

En el próximo post seguiremos describiendo nuestro proceso para analizar oportunidades de mercado, en particular el método para priorizar dichas oportunidades.

El post “Eligiendo nuestro terreno de juego: evaluación de oportunidades de mercado (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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Evaluar una oportunidad de mercado implica determinar su atractivo estructural y nuestra posición competitiva en dicho mercado, para entender cuánto valor podemos capturar de él. Y el atractivo estructural de un mercado no sólo depende –contrariamente a lo que algunos piensan– de su tamaño y crecimiento, sino de otros factores relacionados con el valor para el cliente y la rivalidad entre proveedores.

En esta fase de evaluación de oportunidades de mercado, segunda de nuestro proceso de análisis de oportunidades, tratamos de responder a las preguntas ¿en cuáles de las oportunidades identificadas hay un mercado y, en su caso, es para mí? ¿Cuáles son las oportunidades de mercado más interesantes para nosotros? que, en esencia, significa contestar a ¿dónde podemos CAPTURAR más valor?

Debido a que las oportunidades de mercado pueden diferir enormemente en su atractivo y en los retos que plantean, tenemos que entender sus características. Para contestar a las anteriores preguntas, debemos evaluar y comparar esas posibles oportunidades de una manera sistemática y homogénea, para revelar las opciones más atractivas.

La matriz de evaluación de oportunidades de mercado

La matriz de evaluación de oportunidades de mercado es el artefacto esencial de esta fase y nos permite analizar, entender y representar visualmente nuestras oportunidades, de manera que podamos comprender sus ventajas e inconvenientes y compararlas entre sí.

Matriz de evaluación de oportunidades

Esta visualización nos permite determinar nuestras opciones más atractivas en un momento dado, de manera que podamos tomar decisiones informadas sobre nuestra oportunidad de mercado principal y complementarias, una decisión que de este modo se basa menos en la intuición y no sufre de los sesgos que todos padecemos.

Las matrices de evaluación de oportunidades de mercado tienen su antecedente histórico en la matriz que McKinsey desarrolló a finales de los años 1970 para analizar las unidades de negocio de General Electric.

Y en el enfoque clásico de Geoffrey Moore en “Crossing the Chasm” los mercados se evalúan en función de nueve criterios que, combinados, sirven para elegir a un único segmento “cabeza de playa” donde lanzar nuestro producto completo.

Una oportunidad de mercado atractiva es una que verosímilmente va a proporcionar un gran potencial para nosotros y que va a plantear relativamente pocos retos para capturar ese valor.

Por eso nuestro análisis del valor de cada oportunidad de mercado se basa en el atractivo estructural que posee y nuestra posición competitiva para alcanzarlo. Estas dos variables se pueden ver como las dos dimensiones de un plano sobre el cual representamos cada oportunidad.

Atractivo estructural y posición competitiva responden a preguntas sustancialmente diferentes:

  • Atractivo estructural (del mercado). ¿Cómo de grande es esta oportunidad? ¿Está creciendo? ¿Está asociada a una necesidad o problema de los clientes que es importante, urgente y generalizado? ¿Están dispuestos los clientes a pagar para resolverlo? ¿Existen rivales atrincherados que van a ofrecer competencia? ¿Los clientes están satisfechos con ellos? ¿Es una oportunidad que vale la pena perseguir? ¿Cuánto valor se podría potencialmente capturar  en este negocio?
  • Posición competitiva (nuestra). ¿Qué retos se nos plantean si decidimos abordar esta oportunidad? ¿Cuáles son nuestros mayores obstáculos y riesgos? ¿Podemos ofrecer una solución a los clientes mejor que nuestros rivales? ¿Tenemos presencia, capacidad y recursos como para conquistar la oportunidad? ¿Cuánto valor vamos efectivamente a poder capturar?

En resumen ambos ejes responden respectivamente a las preguntas “¿hay un mercado?” y “¿ese mercado es para nosotros?”.

Obviamente, el atractivo estructural tiene que ver con factores intrínsecos del negocio y con lo que serían las Amenazas y Oportunidades dentro de un análisis DAFO, mientras que la posición competitiva tiene que ver con factores específicos de nuestra organización y con lo que serían Fortalezas y Debilidades en un análisis DAFO.

¿Por qué tiene sentido organizar el análisis en esos dos ejes? Porque son esencialmente (aunque no totalmente) independientes y uno representa las cosas que nos van a venir dadas y básicamente no vamos a poder cambiar (“no actuables”) y el otro representa aquellos parámetros sobre los que podemos influir (“actuables”). Si un negocio tiene estructuralmente poco potencial, por muy bien que lo hagamos no va a ser rentable. Por otro lado, si nuestra posición y perspectivas competitivas en un negocio son nulas, por mucho que su potencial estructural sea alto probablemente va a estar fuera de nuestro alcance.

En este post vamos a analizar el primer eje de la evaluación de oportunidades de mercado: el atractivo estructural de la oportunidad. En el próximo post analizaremos el segundo: nuestra posición competitiva en ella.

Evaluación de oportunidades de mercado

Evaluando oportunidades de mercado: atractivo estructural

El atractivo estructural de una oportunidad de mercado se evalúa combinando todas o una selección de estas variables, dependiendo de cuáles sean más relevantes en cada caso (IMPORTANTE: especialmente los factores identificados con * deberían ser evaluados desde la perspectiva del cliente):

Factores relacionados con el cliente y la necesidad/problema que intentamos resolver:

  • Importancia del problema (*), intensidad de la razón para comprar
  • Urgencia por resolver el problema (*), p.ej., ¿hay un compelling event?
  • Expansión y penetración del problema en el mercado (*)
  • Disposición a pagar del cliente (*)
  • Presencia de un comprador de negocio identificable y con poder de compra
  • Complejidad de los procesos de compra
  • Actitud de los clientes ante la innovación (*)

Factores relacionados con el tamaño actual y futuro del mercado:

  • Volumen total del mercado potencial: TAM (ver nuestro post sobre TAM, SAM, SOM)
  • Crecimiento previsto del mercado

Factores relacionados con la intensidad de la rivalidad en el mercado:

  • Presencia de soluciones competidoras, sustitutivas y alternativas atrincheradas en el mercado
  • Nivel de adopción de dichas soluciones
  • Nivel de satisfacción de los clientes con dichas soluciones (*)
  • Barreras de entrada
  • Barreras de salida
  • Costes de cambio (*)
  • Oportunidades para diferenciar nuestros productos y servicios (*)
  • Tendencia de los precios

Otros factores:

  • Macrofactores del entorno: económicos, sociales, tecnológicos…
  • Riesgo global del sector
  • Posibilidad de expansión a otros segmentos relacionados / adyacentes

Como hemos dicho, estas variables son esencialmente externas a la compañía y tienen más que ver con lo que serían las Oportunidades y Amenazas  en un análisis DAFO. Además, algunas de ellas las encontramos en el modelo de las Cinco Fuerzas de Michael Porter.

Una vez elegidos los factores se les evalúa en una escala común (p. ej.: 1-6) y se les asigna un peso para que la valoración produzca un cómputo agregado único y que mida el atractivo estructural de la oportunidad de mercado.

En el próximo post analizaremos el segundo eje de la evaluación de oportunidades de mercado: nuestra posición competitiva.

El post “Eligiendo nuestro terreno de juego: evaluación de oportunidades de mercado (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

 [¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Estrategias de crecimiento en mercados tecnológicos y Marketing estratégico para empresas tecnológicas te pueden ayudar.]

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Identificar oportunidades de mercado significa construir un catálogo de escenarios donde podemos crear valor con nuestro producto o tecnología. Para ello tenemos que aplicar un pensamiento abierto, que nos ayude a generar el máximo de oportunidades, y describirlas mediante escenarios de creación de valor que nos permitan entender los drivers y articular y cuantificar ese valor.

Empezamos con este post a describir nuestro procedimiento para analizar oportunidades de mercado con su primera fase: la ientificación de dichas oportunidades. Se trata de responder a la pregunta ¿qué oportunidades de mercado existen para nosotros? Y, según hemos visto, en el fondo se reduce a ¿dónde podemos CREAR más valor?

Y ¿por qué es importante? Porque un inventario variado de oportunidades potenciales es un gran activo en sí mismo, ya que aumenta nuestras probabilidades de enfocarnos en la opción más prometedora. Asimismo, proporciona la base para un Plan B, si fuera necesario, y para abrir nuevas oportunidades de crecimiento a medida que avance el tiempo.

Identificando oportunidades de mercado

En esta fase se trata de generar el mayor número de escenarios donde nuestra solución puede aportar valor, aplicando un pensamiento creativo y divergente, para posteriormente ir evaluando y priorizando dichos escenarios en las fases siguientes.

Para ello el proceso consiste en enumerar nuestras características y capacidades diferenciadoras y en reseñar aquellos escenarios donde éstas pueden aportar un valor para el cliente articulable y explicitable. Como hemos dicho, el valor es la variable clave, más que el tamaño y el crecimiento del mercado.

Y para conseguirlo tenemos que ser abiertos, pensar libres de constricciones, buscar con un alcance amplio, desafiar nuestras asunciones previas y generar variedad para así identificar oportunidades insospechadas.

Escenario de creación de valor

El proceso se puede organizar como se explica a continuación:

  • Partir de un breve inventario de las características y capacidades diferenciadores de nuestro producto o tecnología, con independencia de su aplicación en un escenario específico, y que habilitan la entrega de valor a los clientes.
  • Usando información de diversas fuentes (informes sectoriales, análisis de mercado, opiniones y comportamientos de los potenciales clientes, comprensión empática de estos, experimentación en el mercado real y la propia intuición) formular una serie de segmentos y problemas de cliente donde podemos aportar valor. Cuando se trata de encontrar ideas para la innovación las ideas de este post pueden ser útiles.
  • Para cada segmento, persona de comprador y problema de cliente, definir un borrador de propuesta de valor.
  • Para cada segmento y problema de cliente, elaborar un escenario de creación de valor:
    • Para los agentes claves (dueño de problema, compradores y usuarios) describir “un día en la vida de …”, la situación antes y después de usar nuestra solución: contexto, problema a resolver, resultados a alcanzar, enfoques actuales y sus limitaciones, consecuencias económicas, nuevo enfoque (nuestro producto), factores habilitantes, resultados alcanzados, beneficios económicos.
    • La “diferencia entre antes y después”, los resultados incrementales que el producto permite alcanzar en las diferentes dimensiones, constituye el valor creado.
  • Los escenarios más prometedores (no evidentemente descartables) desde el punto de vista de la creación de valor pasan a la siguiente fase. Para ello tenemos que tener en cuenta factores como estos:
    • Importancia y urgencia del problema del cliente
    • Percepción de valor creado para el cliente
    • No hay restricciones que nos impiden abordar el mercado
    • La oportunidad no colisiona con nuestros valores, procesos, competencias, etc. esenciales.

Identificación de oportunidades de mercado

Este procedimiento nos permite cuantificar el valor para el cliente y entender sus drivers, pero también la importancia del problema del cliente a resolver, la satisfacción con las soluciones actuales, señalar incertidumbres y  prever riesgos: integración, compatibilidad, encaje en procesos, cultura, ecosistema, etc.

Un ejemplo

Como ejemplo, pensemos en un fabricante de sistemas para realizar mantenimiento predictivo de equipos: su capacidad para “escuchar” a una máquina le permite identificar si está funcionando adecuadamente, tiene una avería e incluso predecir fallos futuros.

Las características diferenciadoras de este sistema podrían ser:

  • Hardware de sensores: registra vibraciones y ultrasonidos, reducido tamaño, portátil, alta frecuencia de muestreo.
  • Algoritmo: detecta cambios, análisis en tiempo real, diseñado para entornos big data, basado en aprendizaje automático, construye diccionario de fallos.
  • Interfaz de usuario: fácil e intuitivo, disponible en plataformas iOS y Android, genera informes y cuadros de mando a medida, plataforma de gestión online.

Partiendo de información de diversas fuentes podemos formular diferentes segmentos donde el producto puede crear valor:

  • Instalaciones de calefacción y aire acondicionado en edificios comerciales
  • Maquinaria de fabricación en factorías
  • Electrodomésticos en hogares
  • Contenedores refrigerados en transporte marítimo
  • Automóviles
  • Calefacción y aire acondicionado en edificios residenciales
  • Ascensores en edificios comerciales

Para cada segmento elaboramos la propuesta de valor y el escenario de creación de valor del producto. Por ejemplo, para el segmento de instalaciones de calefacción y aire acondicionado en edificios comerciales:

  • Persona de comprador: Director de Mantenimiento
  • Propuesta de valor: realiza el mantenimiento de tus equipos de calefacción y aire acondicionado en el momento óptimo, aprovechando al máximo su vida útil y reduciendo costes de reparación.
  • Escenario de valor – Antes. Cuando el mantenimiento es puramente correctivo (reactivo cuando se produce una avería) origina grandes sobrecostes en reparación y tiempo de indisponibilidad de los aparatos. El mantenimiento preventivo (programado) origina sobrecostes porque los equipos son reparados mucho antes de que se averíen, desaprovechando parte de su vida útil.
  • Escenario de valor – Después. Nuestro sistema de mantenimiento predictivo monitoriza los equipos de calefacción y aire acondicionado y detecta cuándo se van a averiar, permitiendo optimizar el momento del mantenimiento para minimizar costes de indisponibilidad y de reparación y aprovechar al máximo el tiempo de vida de los equipos.
  • Escenario de valor – Oportunidad de creación de valor: conseguir un compromiso óptimo entre costes de avería y de mantenimiento.

Análogamente podemos construir los escenarios de creación de valor para los diferentes segmentos. Aquellos que no resulten evidentemente descartables desde el punto de vista de la creación de valor pasan a la siguiente fase.

En el próximo post empezaremos a describir la fase de evaluación de oportunidades de mercado.

El post “Eligiendo nuestro terreno de juego: identificación de oportunidades de mercado” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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En productos que pueden aplicarse en diversos mercados, enfocarse es imprescindible para ganar eficacia. Pero muchas veces el mercado “por defecto” es una mala elección. Es necesario un proceso de análisis de oportunidades de mercado que 1) genere opciones, 2) las evalúe de manera objetiva, basada en la evidencia, y 3) las priorice para ajustarse a nuestras circunstancias y condicionantes.

Una de las preguntas clave cuando tratamos de comercializar tecnologías, herramientas y productos “horizontales”, que se pueden utilizar en múltiples escenarios y tipos de clientes, es “¿cuál debería ser nuestro terreno de juego?”, es decir, en qué mercados y aplicaciones enfocarnos.

Enfocarse es imprescindible (especialmente en startups innovadoras) porque nunca vamos a disponer de recursos suficientes para abordar todos los mercados con la misma intensidad. Y si no nos centramos en número reducido de segmentos nuestros escasos recursos tendrán que distribuirse entre todos ellos y no alcanzarán la profundidad y la eficacia necesaria en ninguno.

Análisis de Oportrunidades de Mercado

Algunos principios del análisis de oportunidades

En mi experiencia, ese proceso de enfoque debería guiarse por los siguientes principios:

  • La demanda de un producto no va a depender tanto del volumen potencial de usuarios como del valor que aportamos: cómo de importante y urgente es el problema que resolvemos y si el cliente percibe que lo solucionamos de manera satisfactoria y diferencial. ¿Nuestro producto es “una aspirina o una vitamina”?
  • Cuanto más radical sea la innovación, menos aplicables serán los métodos basados puramente en la planificación predictiva, en la investigación de mercados convencional y en el tradicional proceso de Segmentación, Targeting y Posicionamiento. Como hemos visto repetidamente, cuando la innovación es discontinua y permite resolver necesidades desconocidas y habilita nuevas soluciones es necesario complementar o sustituir las técnicas convencionales con el conocimiento empático de las necesidades de los clientes y con la experimentación rápida en el mercado real y aplicar una planificación más adaptativa y guiada por lo que vamos descubriendo.
  • A veces el mercado que inicialmente hemos definido “por defecto” para un producto (probablemente por razones “históricas” o basadas en un conocimiento escaso) no es el más conveniente. Antes de enfocarnos deberíamos abrir perspectivas y explorar oportunidades no previstas, para evitar que buenos mercados potenciales no aparezcan en nuestro radar. En otras palabras, deberíamos aplicar un pensamiento divergente, de generación de opciones, seguido de uno convergente, de selección.
  • La selección de oportunidades de mercado debe ser un proceso “ligero”, no exhaustivo. En la fase inicial en la que nos encontramos no vamos a disponer de información para preverlo y analizarlo todo y no podemos permitirnos llegar a “la parálisis por el análisis”. Por tanto, no se trata de hacer un análisis completo y una planificación predictiva como la que se utilizaba en los modelos lineales de desarrollo de producto, sino de detectar cuanto antes “falsas oportunidades” y resolver las preguntas básicas que nos permitan avanzar: el descubrimiento completo del mercado, la definición y validación detalladas del producto, etc. vendrán más adelante.

Una breve historia del análisis de oportunidades de mercado

A lo largo del tiempo han ido apareciendo diferentes enfoques para resolver este problema:

Nuestro enfoque para analizar oportunidades de mercado

Aplicando una mezcla de los enfoques anteriores nosotros vamos a definir un proceso dividido en las siguientes fases:

  1. Identificación de oportunidades de mercado. ¿Qué oportunidades de mercado existen para nosotros?
  2. Evaluación de oportunidades de mercado. ¿Cuáles son las oportunidades de mercado más interesantes para nosotros?
  3. Priorización de oportunidades de mercado. ¿En cuáles de esas oportunidades de mercado deberíamos enfocarnos?

Este proceso nos evita jugar a la “ruleta del mercado objetivo” y el dolor de tener que pivotar más adelante por no haber analizado mínimamente con antelación nuestras posibles oportunidades de mercado.

El resultado del análisis debe ser una recomendación explícita “Go/No Go” para cada oportunidad. Pero “Go” no significa “quemar los barcos” y desarrollar un producto y lanzar con los ojos cerrados, sino la decisión de invertir recursos y acometer el proceso de descubrimiento y validación del mercado y nuestra oferta.

Relación con otras herramientas

Este proceso de análisis proporciona una “visión macro” del panorama de oportunidades. Cada oportunidad de mercado debería además tener una “micro planificación” compuesta de

La visión macro es esencial para descubrir y comparar nuestras opciones, de modo que podamos elegir en qué mercados jugar. Complementariamente, la visión micro es crucial para entender cómo jugar efectivamente en cada mercado.

Y finalmente, el análisis de oportunidades de mercado combinado con un enfoque de Lean Startup nos permite validar nuestras hipótesis en este campo mediante la experimentación rápida en el mercado.

En los siguientes posts (aquí, aquí, aquí, aquí y aquí) describimos el procedimiento.

El post “Eligiendo nuestro terreno de juego: análisis de oportunidades de mercado” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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Según algunos estudios, el método Lean Startup funciona, especialmente si se lo combina con una estrategia fuerte. Eso evitará que caigamos en “la experimentación por la experimentación”, enfocando el proceso en aquellas áreas que vayan a producir los mayores beneficios. Por otra parte la sobreabundancia de capital provoca la tentación de intentar apropiarse del mercado mediante grandes inversiones, dejando de lado enfoques mas frugales y experimentales.

Seguimos hablando de si Lean Startp sigue siendo un método válido, en esta segunda parte centrándonos en algunas limitaciones del enfoque y en si el nuevo escenario de financiación del emprendimiento o lo ha convertido en algo obsoleto.

Los límites de Lean Startup

Los promotores del método Lean Startup para crear negocios aconsejan a los emprendedores, así como a los intraemprendedores corporativos, que documenten, pongan a prueba y refinen sus asunciones sobre el modelo de negocio de una nueva empresa mediante conversaciones con clientes y experimentos en el mercado. En “The Limits of the Lean Startup Method” Ted Ladd publica los resultados de una investigación realizada sobre 250 equipos que participaron en un programa de aceleración durante los últimos diez años, y que muestran que, si bien el enfoque Lean Startup puede ser eficaz, tener una estrategia fuerte es más importante que realizar un número extraordinario de experimentos en el mercado.

Lean Startup ha muerto

Los resultados mostraron que en general el método Lean Startup funciona. Aunque como medida del éxito se utilizó en el estudio un parámetro discutible: cómo lo hicieron los equipos en una competición de presentaciones ante un panel de expertos sectoriales. Los equipos que definieron y probaron las hipótesis sobre su negocio tuvieron un desempeño casi tres veces superior al de los equipos que no probaron ninguna hipótesis.

Pero también hubo malas noticias: no se encontró una relación lineal entre el número de hipótesis validadas y el éxito subsiguiente de un equipo. O dicho sencillamente, más validación no significa mejor. De hecho, había circunstancias donde se obtenían rendimientos decrecientes e incluso negativos de la validación. El autor lo achacaba a una erosión de la confianza: un exceso de feedback puede hacer que el emprendedor cambie de idea tan frecuentemente que acabe desanimándose. Otra posibilidad es que, si bien el método Lean Startup es eficiente, requiere recursos, tiempo y dinero que hay que desviar de otros proyectos y en algún momento los responsables acaban perdiendo la paciencia con toda esa validación continua.

David Collis, un catedrático de la Harvard Business School propone una solución a este dilema: el proceso de “Lean Strategy”. Además de la imperiosa necesidad de ser ágiles y oportunistas, los emprendedores necesitan ineludiblemente estrategias que expresen qué es lo que sus negocios van y no van a hacer. Estas fronteras son cruciales para sacar el máximo provecho de unos recursos escasos, decidir qué ideas perseguir y evaluar experimentos… pero una estrategia rígida y fija es peligrosa. El proceso de Lean Strategy integra el enfoque de abajo arriba de Lean Startup con la orientación de arriba abajo de la gestión estratégica. De forma iterativa el negocio construye nuevas capacidades y revisa la estrategia original como respuesta a lo que va aprendiendo. De este modo, Lean Strategy implica poner restricciones claras sobre los mercados y los métodos que se tienen que considerar cuando se valida y refina el modelo de negocio, permitiendo que este proceso sea mucho más enfocado y eficaz.

Además, según Ted Ladd, los emprendedores deberían preguntarse qué aspectos del modelo de negocio deberían considerar en primer lugar. ¿Son todos los aspectos de un modelo de negocio igualmente importantes en la fase de diseño inicial? Como vimos en este post, identificar y priorizar los riesgos de un nuevo negocio y a continuación concebir y ejecutar experimentos que los resuelvan sistemáticamente constituye la clave de la creación de valor del negocio. El estudio de Ladd mostró que los equipos que enfocaban su experimentación en el triunviriato compuesto por segmento de clientes objetivo, propuesta de valor y canal mostró un desempeño dos veces mejor que los que no prestaron demasiada atención a esas tres categorías.

La popularidad del método Lean Startup está bien merecida. Pero, al igual que ocurre con cualquier proceso de negocio, el método debe adaptarse y emplearse aplicando reflexión y restricciones, no con obediencia ciega. Del mismo modo que con los nuevos negocios que crea, Lean Startup irá mejorando a medida que sus investigadores y profesionales proponen, prueban e incorporan refinamientos.

Toma el dinero y corre

Hoy día, los recuerdos de VCs frugales y del mercado de capital estrecho que sobrevinieron después de la “burbuja puntocom” se han desvanecido y la estructura del capital riesgo es radicalmente diferente. Según Steve Blank en “Is the Lean Startup dead?” la explosión del capital semilla y fondos de VCs, corporativos y soberanos hace que emprendimientos de toda condición estén recibiendo financiación (en números y volúmenes que multiplican en varios órdenes de magnitud la financiación pre-burbuja).

Las perspectivas de negocio que aportan los miles de millones de usuarios de las plataformas móviles y unos clientes corporativos dispuestos a invertir en nuevos productos para poder reconfigurar sus estrategias, ofertas y operaciones y así lidiar con la disrupción, hacen que el dinero fluya masivamente hacia los nuevos emprendimientos. La estrategia es llevar a las startups a valoraciones en territorio unicornio y “hacer caja” con la siguiente ronda de inversión o una eventual salida a bolsa a precios desorbitados. Todos los inversores quieren participar en la nueva Uber, Airbnb o Alibaba.

Con tanto dinero buscando destino mucha gente se burla de los enfoques Lean. Más que “el primer entrante tiene ventaja” o “validar en el mercado” la teoría del momento se podría resumir como “una entrada masiva de capital se puede apropiar de todo el mercado”. Y la frugalidad de Lean Startup se ve como una noción pintoresca de una era pasada.

Por eso, volviendo al caso de Jeffrey Katzenberg y los mil millones de inversión en NewTV del que hablábamos en la primear parte de este post, muchos inversores están dispuestos a apostar por alguien con un historial de éxito y que tiene una visión para crear disrupción en un sector completo. Según Steve Blank, es el momento de un nuevo heurístico en el mundo de las startups: la cantidad de descubrimiento de producto y clientes que tienes que realizar y de encaje producto-mercado que necesitas es inversamente proporcional a la cantidad y disponibilidad de capital riesgo.

Lean fue una réplica a un problema específico de las startups en un momento específico (la escasez de capital), un problema al que la mayoría de emprendedores se enfrenta todavía y que crece o decae dependiendo de los mercados de capitales. Es una respuesta a la escasez de capital y cuando esa restricción se suaviza vale la pena considerar si otros enfoques son mejores. Con suficiente dinero en el banco un emprendedor puede desarrollar y lanzar su producto y escalar su negocio y ver si los clientes compran. Si no es así siempre tiene la opción de pivotar… y si acierta las recompensas son enormes.

Según Steve Blank, las lecciones que hemos aprendido se resumen en:

  • Cuando el capital para startups está disponible en grandes cantidades puede tener más sentido crecer rápido y cometer errores que descubrir el encaje producto-mercado (esto, según yo lo interpreto, es un anatema desde el punto de vista de Lean Startup).
  • La cantidad de descubrimiento de producto y clientes y de encaje producto-mercado que necesitas es inversamente proporcional a la cantidad y disponibilidad de capital riesgo.
  • Por ello, a menos que tu startup tenga acceso a grandes cantidades de capital y un directivo famoso con una visión para cambiar el mundo Lean Startup tiene todo el sentido.

El post “¿Tiene futuro Lean Startup? (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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Después de varios años como la metodología imperante en el desarrollo de nuevos negocios se empiezan a alzar voces contra Lean Startup (algunas de ellas entre sus fundadores). Ciertos fracasos notables en su implementación y un nuevo escenario de emprendimiento que requiere otros enfoques de inversión y desarrollo nos llevan a reflexionar sobre la vigencia de este método.

Llevamos ya casi diez años aplicando el método de Lean Startup y es un buen momento para hacer balance. Como era de esperar, son muchas las voces críticas que abogan por una reforma del método o por declararlo como un fracaso y enterrarlo. La comunidad más fiel, por el contrario, sigue siendo partidaria de aplicarlo ciegamente, como si fuera el único enfoque válido (para algunos de estos fieles, debe resultar incomprensible que en la historia de la humanidad se hayan desarrollado negocios de éxito antes de que Lean Startup llegara para iluminarnos a todos ;-).

Una opinión reciente que ha tenido gran repercusión, por venir de donde viene, es la de Steve Blank (uno de los “padres” del método), que en su artículo “NewTV Is the Antithesis of a Lean Startup. Can It Work?” (versión ampliada en su blog con el intrigante título “Is the Lean Startup dead?”) reflexiona sobre alguna de las limitaciones del enfoque.

Blank se hace eco de la reciente noticia de que “Jeffrey Katzenberg Raises $1 Billion for Short-Form Video Venture”, en un ejemplo de comportamiento “anti-lean”, para analizar el nuevo entorno de financiación del emprendimiento y especular si Lean Startup sigue siendo vigente en él.

Un poco de historia

Lean StartupEl movimiento Lean Startup surgió como respuesta a la escasez de capital tras el estallido de la burbuja “puntocom” del año 2000. En aquella época las startups y sus inversores necesitaban una metodología para preservar su capital y sobrevivir el tiempo suficiente como para generar ingresos y beneficios. Y entonces ya no valían el mantra de “constrúyelo y vendrán” o la ventaja del primer entrante.  Necesitaban estar seguros de que lo que estaban construyendo era lo que los clientes necesitaban y de que su modelo de negocio podía tener éxito. Y sus suposiciones iniciales se mostraban equivocadas necesitaban un proceso que les permitiera cambiar pronto en el proceso, cuando los costes de cambio fueran pequeños.

Fue entonces cuando una generación de emprendedores y académicos (Steve Blank, Eric Ries, Alex Osterwalder) construyeron las herramientas y crearon un nuevo lenguaje para la innovación y el emprendimiento moderno. Desarrollaron Lean Startup como un stack basado en Modelos de Negocio / Customer Development / Desarrollo Ágil en el que los emprendedores en primer lugar mapean sus hipótesis sobre su modelo de negocio y después ponen a prueba esas hipótesis en el mercado real y usan una metodología de desarrollo iterativo e incremental para construir el producto. Un componente importante es la necesidad de realizar experimentos de Producto Mínimo Viable con un gran número de clientes para conseguir feedback inmediato. Y cuando lo emprendedores descubrían que sus hipótesis eran erróneas (como irremediablemente ocurría) el resultado no era una crisis sino un evento de aprendizaje llamado “pivotar” y una oportunidad para cambiar el modelo de negocio.

Según Blank, toda startup está en una carrera contra el tiempo. Tiene que llegar al encaje producto-mercado antes de quedarse sin dinero. Lean Startup tiene sentido cuando el capital es escaso y necesitamos mantener baja nuestra velocidad quemando dinero. Como resultado de Lean Startup los emprendedores ahora tienen herramientas que aceleran la búsqueda de clientes, aseguran que lo que se está construyendo satisface las necesidades de estos, recortan el tiempo de entrada en el mercado y reducen los costes de desarrollo.

De todos modos, como saben los lectores de este blog, los apóstoles de Lean Startup no fueron los primeros en proponer la experimentación en el mundo real como método para reducir los riesgos y descubrir mercados para un nuevo producto: antes existieron, por ejemplo, el Marketing Expedicionario de Hamel y Prahalad, el Marketing Agnóstico de Christensen, la Planificación Dirigida por Descubrimientos de McGrath y MacMillan, o el método Sondear & Aprender de Lynn, Morone y Paulson.

Lean Startup no es una garantía

Es obvio decir que Lean Startup no garantiza el éxito. Y probablemente el caso de aparente fracaso en la aplicación de Lean Startup del que más se ha hablado últimamente es el de General Electric (GE).

En 2012 el entonces CEO de General Electric, Jeffrey Immelt, llamó a Eric Ries. Quería insuflar en su organización la clase de energía emprendedora de la que Ries hablaba en su libro “The Lean Startup”. Aquello dio lugar al programa FastWorks en GE, que llegó a ser la implementación de Lean Startup más grande del mundo y que aplicó los métodos de Ries para reducir el tiempo de desarrollo, a la vez que mejoraba la calidad de los productos y su encaje en el mercado. FastWorks sirvió de inspiración y ejemplo a batallones de consultores que asesoraban sobre Lean Startups a las grandes organizaciones que querían transformarse e innovar más.

Sin embargo, a pesar de toda la inversión de tiempo, dinero y personas, los resultados y la cotización de GE no reflejaron las mejoras que se suponía que Lean Startup iba a aportar. Últimamente GE ha atravesado tiempos difíciles: ha sufrido pérdidas masivas y despidos e Immelt ha tenido que abandonar su puesto; GE ha incluso salido del índice Dow Jones, después de 100 años.

Y como todas las crisis requieren un chivo expiatorio muchos se apresuraron a culpar de la situación a la firme creencia de Immelt en Lean Statup. Y, según los críticos, incluso si no fue así directamente por lo menos Lean Startup sirvió para distraer a GE de su competencias y negocios esenciales. O tal vez la explicación sea que al mismo tiempo que GE aceleraba el desarrollo y mejoraba la calidad de, por ejemplo, las turbinas de gas, con el auge de las energías renovables sus clientes ya no compraran esas turbinas. O que GE estaba tan sumergida en unos negocios y unas prácticas tan caducos que un poco de Lean Startup no pudo cambiar esa inercia.

Obviamente estos análisis son simplistas e incompletos porque nos falta mucha información de contexto sobre el peso, importancia y alcance reales que se dio a Lean Startup dentro de la organización. Lo que sí parece dudoso es que una iniciativa que afectaba a una pequeña parte de una estructura gigante como GE haya llevado al traste a toda la empresa. Y también resulta paradójico que, en tiempos de incertidumbre y cambio, una metodología específicamente orientada a mitigar el riesgo como Lean Startup haya podido perjudicar a sus practicantes.

Entrando en una era de grandes apuestas

Algunos están vaticinando el fin de Lean Startup debido a que estamos entrando en una época de grandes apuestas, que requieren enormes inversiones. Por ejemplo, según Steve Case  estamos iniciando una “tercera ola” de Internet, posterior a la era social y móvil, en que las tecnologías de la Red estarán integradas en todo lo que hacemos y los productos que usamos. Sectores como la salud, la educación o el transporte, que hasta ahora se han visto marginalmente afectadas por la revolución tecnológica se verán impactadas por una conectividad ubicua que los emprendedores podrán aprovechar para innovar y crear disrupción.

Pero debido a que los productos en estas industrias son muy caros de crear y distribuir (pensemos en un medicamento) y suelen ser sectores muy regulados, para tener éxito en esta nueva ola las empresas tendrán que realizar cuantiosas inversiones financieras, desarrollar alianzas e intentar influir en las políticas de los gobiernos. Y como, según los detractores de Lean Startup, este método se aplica sólo a emprendimientos “baratos” con inversiones reducidas y visiones “pequeñas” y dedicadas a construir productos digitales, no resulta aplicable en el nuevo entorno. En definitiva, según ellos el nuevo rango de apuestas que hay que hacer deja fuera el enfoque Lean Startup y éste tiene los días contados.

Sin embargo, estas predicciones se basan en un concepto erróneo de Lean Startup. En realidad este método no tiene que ver con el tamaño de la inversión en innovación, sino con hacer las cosas adecuadas en el momento correcto, y es perfectamente aplicable a productos físicos. El que los orígenes de Lean Startup estén en emprendimientos frugales y productos digitales no implica que sus principios no se puedan aplicar en emprendimientos más financiados y productos de otra índole.

En el próximo post hablaremos de los límites de Lean Startup y de su vigencia en el nuevo escenario de abundancia de financiación.

El post “¿Tiene futuro Lean Startup? (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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¿Cómo acotar el espacio del problema a la hora de definir un producto? Entender las necesidades de los clientes es la primera etapa, como paso previo a expresarlas como un conjunto de requisitos.

En la primera parte de este post hablamos de la importancia de acotar el espacio del problema a la hora de desarrollar un producto. Como veremos en las siguientes entregas, esto se consigue en primer lugar entendiendo las necesidades de los clientes, para poder articularlas luego en forma de requisitos agnósticos respecto a la solución.

Cómo entender el problema del cliente

LInvestigación Clientesa comprensión de las necesidades de los clientes es uno de los temas más habituales de este blog. A continuación presentamos una breve panorámica de algunas de las técnicas que se aplican, con enlaces a otras entradas para los que queráis profundizar en este asunto. En resumen las técnicas para descubrir y entender problemas de mercado se pueden clasificar en cinco categorías, basadas en los siguientes aspectos:

Lo que los clientes dicen

Aquí se recogen las técnicas más tradicionales de investigación de mercados, tanto cualitativas (exploratorias) como cuantitativas (estadísticamente representativas), por ejemplo, entrevistas en profundidad, focus groups o encuestas. El foco de estas técnicas en la expresión del pensamiento consciente, y su dificultad para recoger necesidades no articuladas, no reconocidas o inconscientes han hecho que frecuentemente se complementen con herramientas provenientes de la Psicología tales como las técnicas proyectivas o el laddering. Últimamente la “netnografía” -el análisis de las publicaciones y comportamientos online espontáneos de los usuarios- ha venido a ampliar el repertorio de técnicas de esta categoría, aunque algunos la consideran a caballo entre ésta y la siguiente.

Lo que los clientes hacen

Se trata de técnicas que provienen del mundo de la Antropología y el Diseño y que consisten en “empatizar” con el cliente, bien observando directamente sus contextos, actitudes y comportamientos -para descubrir problemas no expresados, comportamientos compensatorios y limitaciones de los productos actuales- bien sumergiéndonos profundamente en dichas situaciones, para “sentir su dolor” en primera persona. Las visitas a clientes, las consultas contextuales, la investigación de factores humanos o el mapeado de experiencias de usuario son ejemplos de estas técnicas, que también nos ayudan a descubrir necesidades no expresadas o inconscientes.

Lo que los clientes construyen

En ocasiones, los usuarios avanzados “fabrican” soluciones para sus problemas más acuciantes. La técnica de los lead users nos permite de una manera sistemática no sólo aprovechar esa identificación de necesidades, sino también la innovación generada por los propios clientes. Con un enfoque diferente, la técnica de elicitación de metáforas nos permite sortear las limitaciones de la expresión consciente, la lógica y la verbalización al invitar a los clientes a elaborar collages a partir de fotografías y recortes de revistas que involucren sus canales de pensamiento y expresión no verbales (especialmente, visuales) y nos proporcionen información profunda sobre cómo conceptualizan un problema o experimentan un producto.

La actividad cerebral de los clientes

El neuromarketing mide señales neurológicas y fisiológicas (principalmente, estados físicos del cerebro) para conseguir insights sobre las motivaciones, preferencias y decisiones de los consumidores. Con este acceso más directo a los procesos cognitivos y comportamentales se intenta soslayar las limitaciones de las técnicas tradicionales de investigación basadas en la expresión directa y conseguir información que los investigados no desean o no son capaces de manifestar.

La interpretación del mercado

En lugar de preguntar u observar a los propios clientes, a veces es útil recurrir a “intérpretes” (expertos provenientes de ámbitos diversos) que analicen con nuevos ojos la experiencia global de los usuarios y nos ayuden a imaginar experiencias nuevas y no solicitadas. Éste enfoque nos sirve para descubrir necesidades anticipadas o inciertas y es habitual en lo que se conoce como innovación de significado o “dirigida por el diseño”.

La experimentación y aprendizaje en el mercado

Este enfoque, puesto de moda a raíz de las filosofías de Customer Development y Lean Startup, pero que cuenta con predecesores en forma de Marketing Expedicionario o Probe&Learn, consiste en realizar incursiones en el mercado real con versiones preliminares de la oferta que nos permitan validar el encaje problema/solución y el encaje producto/mercado e ir refinando dicha oferta.

Algunas de las técnicas y metodologías anteriores (por ejemplo, lead users, Customer Development) no son solo herramientas de investigación sino también de innovación en el sentido de que cubren todo el ciclo completo que va desde el descubrimiento de necesidades hasta la construcción del producto o solución.

Al final el método de investigación más adecuado depende del tipo de insight que deseemos obtener y de factores como nuestro grado de familiaridad con los clientes y sus necesidades y el de innovación de las soluciones que podemos proponer. Pero el éxito de nuestras investigaciones siempre va a depender de un factor clave: nuestra capacidad para desproveernos de nuestros prejuicios y opiniones preconcebidas; porque como dice el proverbio la empatía no consiste únicamente en caminar con los zapatos de otro, antes tienes que quitarte tus propios zapatos.

En la tercera parte de este post hablaremos de cómo destilar estas necesidades en forma de requisitos.

El post “Definiendo tu producto: explorando el espacio del problema (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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La definición del problema que va a resolver nuestro producto es un aspecto al que no se le suele prestar la debida atención. Hacerlo así y saltar prematuramente al diseño y a la implementación del producto (solución) puede traer consecuencias fatales.

Como hemos dicho más de una vez por estas páginas, esencialmente un producto es una solución a un problema de mercado. Para que haya una oportunidad para un producto debe existir un problema de mercado que sea lo suficientemente importante, urgente y generalizado dentro de un conjunto de potenciales clientes.

Espacios de problema y solución

Por eso en estrategia de producto hablamos de espacios de problema y de solución:

  • El espacio del problema es donde residen las necesidades que queremos que cubra nuestro producto. Este espacio se expresa en forma de problemas, necesidades, trabajos y objetivos que encontramos en los clientes y, a un nivel más bajo, de resultados deseados, requisitos, etc.
  • El espacio de la solución es donde residen los productos que aportamos para resolver esos problemas. Este espacio se expresa en términos de productos y soluciones y, a un nivel más bajo, de funcionalidades, prestaciones, características, atributos, especificaciones, etc. de dichos productos.

Al final, un producto de éxito es el que con mayor fortuna logra una intersección o mapeado óptimo entre los espacios de problema y de solución.

Espacio problema vs espacio solucionUna vez evaluada una oportunidad de mercado la primera fase en el desarrollo de un nuevo producto consiste en lo que algunos denominan Definición de producto, que consiste en descubrir y cuantificar esos problemas de mercado, y articularlos en forma de requisitos. Esta definición es un componente esencial de la estrategia de producto y una de las responsabilidades más importantes del Product Manager. De forma más o menos solapada con la Definición de producto, las actividades de Diseño crean una conceptualización, una funcionalidad y una experiencia de usuario para la solución y las de Implementación construyen dicha solución.

La decisión sobre qué problema vamos a resolver y para quién (y, por extensión, de los problemas que NO vamos a resolver) es la primera encrucijada clave de un producto.

No saltes demasiado pronto al espacio de solución

Uno de los errores más frecuentes que socavan las actividades de desarrollo de nuevos productos es saltar apresuradamente a concebir la solución sin haber llegado a comprender adecuadamente el espacio del problema. Especialmente en el caso de las empresas que deben comercializar nuevas tecnologías, la urgencia por aplicar éstas en soluciones hace que todo lo veamos desde la óptica de estas tecnologías y no dediquemos suficiente esfuerzo a entender y cuantificar los problemas de los clientes (como se suele decir, “al que tiene un martillo todo le parecen clavos”). La consecuencia es una mala comprensión de la verdadera naturaleza, importancia, urgencia y extensión del problema y de la variedad de soluciones alternativas que los clientes pueden utilizar para resolverlo.

Uno de los ejemplos más citados en la literatura sobre Product Managemente en relación a este tema es el del famoso “bolígrafo espacial”. Parece ser que en los pasados años sesenta, en plena carrera espacial entre americanos y soviéticos, ambos rivales se encontraron con la necesidad de dotar a sus astronautas de dispositivos para escribir en las naves espaciales, donde la falta de gravedad impedía el funcionamiento de bolígrafos y plumas convencionales. Los americanos se enfrascaron en un millonario proyecto para el desarrollo de un bolígrafo con un cartucho de tinta presurizado, capaz de funcionar en ausencia de gravedad. Por el contrario los soviéticos, que formularon el problema como “dispositivo para escribir en ausencia de gravedad”, dotaron a sus astronautas de… lapiceros. En conclusión, una mala comprensión del problema nos puede llevar a la construcción de productos inadecuados para el mercado.

¿Quiere esto decir que no deberíamos empezar con las fases de diseño hasta que no hayamos identificado y analizado exhaustivamente el problema de los clientes? Pues lo cierto es que no. Como veremos a continuación la comprensión de los problemas de mercado es una labor extremadamente difícil y a veces la mejor manera de acabar de entender las necesidades de los clientes, incluyendo su importancia y el grado de satisfacción con otras soluciones, es exponer a esos clientes a versiones preliminares de nuestros productos. Y de hecho, los nuevos enfoques ágiles en desarrollo de productos nos llevan a solapar las actividades de definición, diseño e implementación. Pero lo que siempre debemos impedir es que una insuficiente comprensión de las necesidades de mercado nos lleve a soluciones “miopes”.

El problema define el mercado

Como hemos dicho varias veces por aquí, el problema es el que crea y mide el mercado. No es sólo, como decía Theodore Levitt, que “la gente no quiere un taladro de un cuarto de pulgada, sino agujeros de un cuarto de pulgada”, en realidad probablemente lo que la gente quiere es un “método para fijar un cuadro a la pared de la manera más sencilla y menos invasiva posible”, abriendo el camino a otras soluciones como por ejemplo las fijaciones adhesivas.

Sólo cuando miramos al mercado desde el prisma del problema a resolver entendemos su magnitud y contra qué otras soluciones competimos. Un mercado no está específicamente ligado a un tipo de solución que cubre esas necesidades. Ése es el motivo por el cual solemos asistir a “disrupciones”, cuando un nuevo tipo de producto (espacio de solución) cubre mejor esas necesidades de mercado (espacio de problema).

En las siguientes entregas de este post pasaremos revista a las técnicas para entender los problemas de los clientes y a cómo expresarlos en forma de requisitos.

El post “Definiendo tu producto: explorando el espacio del problema (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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