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“Marketing & Innovación”Medalla Plata Blogosfera Marketing 2012

El blog de Antonio Matarranz

Medalla de Plata en Premios “Blogosfera de Marketing” 2012

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El enfoque flywheel representa nuestro crecimiento mejor que el funnel porque refleja la influencia de una base de clientes satisfechos que nos recomienda, en un proceso circular que alimenta ese crecimiento.

Seguimos hablando del modelo flywheel, un enfoque para el crecimiento que deja atrás la visión lineal del funnel tradicional y tiene en cuenta la creación de inercia, impulso y realimentación en el proceso.

En el modelo basado en funnel, los clientes (esa gente que tanto nos ha costado atraer, convertir, cerrar y satisfacer) son un output, o el último paso. Esto puede inculcar en muchos profesionales de marketing y ventas la idea de que una vez que un prospect se ha convertido en cliente su trabajo ha terminado.

Por ello, el funnel no tiene en cuenta cómo esos clientes pueden ayudar a mejorar nuestro crecimiento. En su lugar, el funnel es un viaje que se produce una sola vez y al final se pierde su “energía”.  El funnel pone una enorme cantidad énfasis en el marketing y los clientes se olvidan y quedan estancados en su fondo. Pero eso es lo contrario de lo que debería pasar.

Los clientes satisfechos generan un efecto flywheel

En cualquier negocio próspero, especialmente en uno que ha escalado a partir de una startup, los clientes son el componente más importante de un ciclo continuo que involucra recabar su feedback sobre nuestras prestaciones, mejorar el servicio, conseguir negocio recurrente y aportar la fuente más poderosa de nuevo negocio: la legendaria recomendación boca a boca.

El flywheel representa un proceso circular donde nuestros clientes alimentan el crecimiento. Pone a nuestros clientes en el centro de todo, haciendo que nuestras actividades realmente estén centradas en ellos.

funnel vs flywheel

En otras palabras, en lugar de que los clientes salgan del funnel y no volvamos a verlos, podemos usar su impulso como promotores para ayudar a atraer y cautivar a la siguiente ronda de clientes, y así una y otra vez. Idealmente, se trata de un ciclo perpetuo de satisfacción y recomendación del cliente que trabaja a nuestro favor para mantener a esa rueda girando.

Una vez que reconocemos el verdadero valor de nuestros clientes podemos cambiar nuestros esfuerzos de marketing para incorporar más recomendación de clientes, programas de referencia y otros métodos para conseguir que nuestros clientes trabajen para nosotros, lo que -además de ser más eficaz- es mucho más barato que atraer tráfico totalmente nuevo que probablemente sabe muy poco o nada sobre nuestro producto o servicio.

El impulso del flywheel está determinado por tres elementos principales:

El peso del disco

Con un volante físico cuanto mayor es su masa mayor es su inercia y más difícil es de parar. En nuestro modelo de crecimiento el peso es una gran cantidad de clientes satisfechos que construyen nuestra reputación y marca y generan una recomendación que aporta valor en nuestros segmentos. La forma de crear esa masa de de clientes satisfechos es mediante una excepcional experiencia de servicio al cliente, específica de nuestro modelo de negocio. Pero no sólo se trata de aumentar la cantidad de clientes: si aumentamos su “densidad”, consiguiendo que adopten más de nuestros productos o incrementando su involucración, también aumentará su impulso y nuestro crecimiento.

La velocidad con la que le hacemos girar

La velocidad en el modelo flywheel tienen que ver con el número de “empujones” que le damos. ¿Cuánto contenido está publicando nuestro equipo de marketing? ¿Cuántas campañas y programas estamos realizando? ¿Qué canales estamos usando para alcanzar a los prospects? ¿Cuántos leads estamos trayendo? ¿Cuántos clientes satisfechos estamos generando? Y, sobre todo, no olvidemos: en un modelo funnel toda la fuerza se aplica en atraer y adquirir clientes; en un flywheel también aplicamos fuerza para satisfacer a esos clientes y hacer que tengan éxito. Y asegurémonos de que todos nuestros esfuerzos van en la misma dirección; el alineamiento es crucial.

La fricción

La fricción es cualquier cosa que impide que nuestro volante gire libremente y tome velocidad. Reducir la fricción consiste en asegurar que nuestros clientes siguen satisfechos y mantener alineados nuestros esfuerzos. Si un mal rendimiento en ventas está frenando el impulso de marketing, o si un servicio defectuoso está dañando la retención de unas ventas que son tan difíciles de ganar, o si en general hay una mala coordinación y alineamiento entre marketing, ventas y servicio, nuestro flywheel se verá obstaculizado y  nuestro negocio sufrirá. Los silos, los traspasos y la especialización crean fricción. Por el contrario, cuando todo está alineado nuestros esfuerzos serán sinérgicos y nuestro flywheel se mantendrá rodando.

La gente de Hubspot propone el siguiente proceso para optimizar nuestro modelo flywheel:

  1. Entender nuestro flywheel, las inversiones que estamos haciendo en cada etapa y cómo medimos su éxito o fracaso (métricas).
  2. Examinar las “fuerzas” (actividades y programas) que actualmente mueven a los clientes a través de las siguientes etapas de nuestro  flywheel y rediseñarlas para maximizar la satisfacción y la recomendación.
  3. Identificar los puntos de fricción entre nuestros clientes y nuestra empresa y los puntos de traspaso entre equipos internos que afectan a la experiencia del cliente y realinear dichos puntos de fricción para servir mejor a los clientes.

En conclusión: favorece el impulso y la realimentación en tu crecimiento

En el anterior post y en éste hemos explicado cómo considerar el crecimiento y los procesos de marketing y ventas como algo lineal y que termina cuando conseguimos al cliente es un error que os puede llevar a decisiones equivocadas.

La estrategia de crecimiento tiene que tener en cuenta la inercia y la realimentación del proceso y gestionarlas y fomentarlas adecuadamente:

  • Los procesos comerciales no son lineales, sino que se producen fenómenos de realimentación a varios niveles.
  • Hay que generar y cultivar nuestros “activos de crecimiento”, sean estos nuestra marca, activos online (contenidos relevantes, autoridad, comunidad…) o clientes satisfechos que constituyen los cimientos sobre los que basar nuestro crecimiento y generan una inercia y una realimentación positiva.
  • Resulta imprescindible reducir la fricción en el viaje del cliente y para ello hay que alinear nuestra organización siguiendo este nuevo paradigma.

El post “Enfoque flywheel para el crecimiento: impulso y realimentación (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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El funnel no representa nuestro modelo de crecimiento porque no refleja los activos que hemos construido y que impulsan ese crecimiento. El modelo de flywheel ilustra mejor el comportamiento del marketing digital, donde las tácticas y canales se realimentan mutuamente, produciendo un círculo virtuoso que se autorrefuerza.

Llevamos mucho tiempo quejándonos de que el funnel no es un modelo adecuado para representar nuestra actividad comercial. Y esto es verdad por muchas razones (que cubrimos aquí), aunque el funnel realmente tiene utilidad como “sistema de inventario de nuestra fábrica de clientes”.

Hoy volvemos a criticar el funnel porque no  acierta a representar una característica de nuestras actividades de crecimiento en general y muy especialmente del marketing digital orgánico: su comportamiento basado en la inercia y la realimentación, como un flywheel (volante de inercia).

FlywheelUn volante de inercia o volante motor es un elemento mecánico pasivo que aporta a un sistema una inercia adicional de modo que le permite almacenar energía cinética. Cuando el volante está inmóvil hay que comunicarle mucha energía parar que empiece a girar, pero una vez que ha alcanzado velocidad la energía cinética que ha adquirido hace que se siga moviendo incluso si dejamos de impulsarlo.

Algunos proponen (entre ellos notablemente HubSpot) que el modelo de funnel debe ser abandonado y sustituido por una analogía de flywheel ya que el funnel no considera los activos que hemos creado: contenido valioso, enlaces a nuestro sitio, seguidores sociales y, por supuesto, clientes que recomiendan nuestra marca, y que nos ayudan a impulsar nuestro crecimiento.

En este y el próximo post analizaremos esta idea desde dos puntos de vista:

  • El marketing digital, y especialmente el orgánico, tiene un comportamiento flywheel
  • La satisfacción de nuestros clientes como fundamento del efecto flywheel.

El marketing digital, y especialmente el orgánico, tiene un comportamiento flywheel

Siempre se ha dicho que el marketing, para que funcione, debe superar una “masa crítica”: que si invertimos poco no se alcanza una mínima presencia, notoriedad de marca, percepción favorable en el mercado, etc. necesarias para mantenerse y funcionar y, como consecuencia, paradójicamente estaríamos invirtiendo demasiado ya que desperdiciaríamos el dinero gastado.

En el nuevo marketing digital, especialmente el orgánico, este fenómeno es mucho más evidente y se asemeja mucho al funcionamiento de un flywheel, tal como explica Rand Fishkin en “Building a Marketing Flywheel”.

Cuando empezamos con el marketing digital a ganar los primeros enlaces, conseguir los primeros rankings, publicar esos contenidos que realmente funcionan para abordar el mercado, lograr los primeros suscriptores vía email, obtener los primeros seguidores en medios sociales, etc. es tan difícil que realmente dan ganas de empezar a comprar anuncios y olvidarse de todo este enfoque orgánico…

Pero cuando la rueda empieza a girar el esfuerzo necesario es menor y con un mínimo impulso ésta gira más rápido. Esto es así porque en el marketing orgánico estamos construyendo activos (contenidos, enlaces, suscriptores, seguidores, recomendaciones…) cuyo efecto perdura en el tiempo y se acumula, sustentando y potenciando el resultado de las nuevas actividades.

  • En creación de contenidos si sistemáticamente publicamos contenido valioso e interactuamos con nuestra audiencia podemos construir relaciones a través de ese contenido y convertirnos en un recurso de referencia en nuestro mercado. En esa situación cuando publicamos nuevo contenido nuestra audiencia interactúa con nosotros, nos cita y difunde, contribuyendo a este efecto multiplicativo de la publicación.
  • En SEO, cuando empezamos a ganar enlaces y a construir fidelidad en los visitantes aumentamos nuestra autoridad de dominio y nuestra reputación e influencia en la web, lo que hace más fácil nuestro SEO. Llega un momento en que publicamos un post e inmediatamente aparece en la primera página de resultados de los buscadores y empieza a captar nuevas visitas y enlaces.
  • En medios sociales cuando ganamos fans y seguidores nuestra influencia y autoridad social sube y es más probable que la gente vea, comparta y apoye nuestro contenido y así llegue a todavía más gente.
  • En email, cuando la gente habla de nosotros y somos más visibles hay más público que se apunta a nuestras listas de correo, nuestros ratios de apertura y clic aumentan y con ellos nuestra entregabilidad mejora.

En realidad, todas las tácticas y canales se realimentan mutuamente, produciendo un círculo virtuoso que se autorrefuerza como el de la siguiente figura.

flywheel marketing digital

Todo este enfoque consiste en crear inercia y aprovecharse del impulso. Si no hay impulso no hay flywheel. En el post, Rand Fishkin explica las tres reglas críticas para tener éxito en el marketing flywheel:

  1. Estar dispuestos a invertir más recursos y durante más tiempo que en tácticas que no son flywheel. SEO es el ejemplo perfecto: ganar ranking y construir autoridad es un gran reto pero con el tiempo se va haciendo cada vez más fácil y ésta es la razón por la cual los que están dispuestos a invertir en el largo plazo suelen derrotar a los que no lo están.
  2. Estar dispuestos a experimentar y a aceptar el fallo. La planificación tradicional, en la que se dedican unos recursos para obtener unos resultados predefinidos puede matar muchas iniciativas que buscan impulsar el flywheel. ¿Qué ocurre si esos primeros tipos de contenido o actividades sociales que estás probando no tienen éxito al principio? Muchas veces esas tácticas y canales se abandonan por completo y no se buscan opciones.
  3. Aprender a descubrir el flywheel en todas las tácticas y canales. El flywheel no es exclusivo del marketing orgánico. Tácticas como el retargeting o el PPC (a través de la progresiva mejora en el quality score) se benefician de la creación de un impulso. El branding es otro ejemplo clásico: cuanto más conocida, respetada y preferida es nuestra marca, mejor funcionan todos los otros canales.

En el próximo post hablaremos de la satisfacción de nuestros clientes como fundamento del efecto flywheel.

El post “Enfoque flywheel para el crecimiento: impulso y realimentación (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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Aumentar la retención de nuestros clientes es crucial y se consigue eliminando fricciones en el onboarding, guiando a los usuarios para que alcancen la maestría con el producto y lo integren en su día a día, involucrándolos con funcionalidades nuevas y valiosas y reactivando a los usuarios inactivos.

Ahora que sabemos lo importante que es la retención y lo difícil que se ha puesto vamos a presentar algunas estrategias para mejorarla.

Todas ellas coinciden en un aspecto: nuestra mejor arma para la retención es tener un gran producto que los usuarios quieran usar genuinamente.

Retención de clientes

Eliminar la fricción en los nuevos usuarios

La manera más eficiente de mejorar la retención es enderezar la forma de la curva de retención (la que presenta la tasa de abandono en función del tiempo de permanencia) lo antes posible. Para muchos productos, especialmente los nuevos la curva es muy empinada (indica una alta tasa de abandono) durante los primeros días y semanas. Los usuarios que abandonan durante este período representan la inmensa mayoría de todos los que lo hacen, de manera que crear una gran experiencia desde el inicio para aumentar la involucración de los nuevos usuarios (y su retención) al principio es muy valioso.

Para mejorar la retención en los nuevos usuarios es importante entender el funnel de adquisición: los canales por los que llegan los usuarios y los ratios a lo largo del proceso. Estudiando las bajas en cada fase nos ayudará a entender la eficacia de nuestros canales de adquisición e identificar problemas en nuestro flujo de onboarding. Por ejemplo, un nivel de bajas significativo entre el registro y la confirmación de la cuenta sugiere un problema con la entrega de los emails de confirmación. Eliminar estos puntos de fricción ayuda a los nuevos usuarios a llegar a su “momento mágico” lo más rápidamente posible, lo que aumentará la retención enormemente en ese grupo.

Una buena guía de onboarding que comunique claramente la propuesta de valor de nuestro producto y dirija a lo nuevos usuarios hasta el punto de involucración de no retorno influirá también enormemente en la retención no sólo para los nuevos sino para todos los usuarios.

Ampliar el campo de utilización de los usuarios

No podemos confiar en que nuestros usuarios se familiaricen con el producto por sí solos, por eso ampliar su exposición al mismo desde el principio es tan importante. La mayoría de los clientes gravitan alrededor de las dos o tres características del producto que resuenan más con ellos pero no exploran otras características. Eso significa que se están perdiendo algunas de las mejores partes del producto. Durante los primeros días, conseguir que usen esas otras características y descubran nuevo valor tiene un efecto muy positivo sobre la retención. Esto se puede lograr, por ejemplo, invitando a los usuarios a un webinar donde se les guía hacia estas funciones o creando una guía para principiantes que presente esas características.

Ayudar a los usuarios a alcanzar la maestría con el producto

Por cada usuario que va a hacer todo lo posible por aprender nuestro producto hay muchísimos más que van a tener un comportamiento más pasivo y esperar que les enseñemos. Educando proactivamente a los usuarios para que tengan éxito con el producto acabarán alcanzando la maestría con él. Y ese conocimiento profundo les permitirá ser mucho más productivos usándolo, lo que aumentará los costes de cambiar de producto y reducirá la probabilidad de abandono.

Integrar nuestro producto en sus procesos y organización

Los productos de éxito crean hábitos en sus usuarios. Si nuestro producto está disponible en varias plataformas (aplicación de escritorio, app móvil, extensión para browser…) promovámoslas activamente y asegurémonos de que son fáciles de adoptar. Consiguiendo que los usuarios integren nuestro producto a través de varias plataformas aumentamos la probabilidad de que sea una parte recurrente de sus vidas.

Y animar a los usuarios a que creen conexiones compartidas en nuestro producto es una de las mejores maneras de que éste sea resistente al abandono, especialmente para productos colaborativos, basados en equipos. Insertando nuestro producto en los flujos de una empresa éste se convierte en un e pieza esencial de cómo esta empresa opera y produce resultados, haciendo que resulte caro desprenderse de él.

Involucrar a los usuarios retenidos

Retener a los usuarios actuales resulta clave para el crecimiento y se logra principalmente invoucrándolos, proporcionándoles valor en el producto. Nuestros usuarios más importantes son los “superusuarios”, que son los más involucrados y por lo tanto los más retenidos Entender cómo este grupo interactúa con el producto es la mejor manera de mejorar la retención global.

Para identificar a los superusuarios determinemos qué características del producto son esenciales para su propuesta de valor (una transacción, una publicación) y que se suelen asociar el “momento mágico” de su uso. Una vez identificado nuestro momento mágico segmentemos a nuestros usuarios basándonos en cómo y con qué frecuencia se involucran con él. Los usuarios más frecuentes de una característica particularmente valiosa son nuestros superusuarios.

Una vez localizados estos superusuarios, examinemos su comportamiento anterior. ¿Qué características usaron al principio? ¿Encontraron el momento mágico un cierto número de veces antes de alcanzar un punto de no retorno y pasar a estar enganchados con el producto? Por ejemplo, Facebook descubrió que conectar con siete amigos en diez días aumentaba la retención enormemente, lo que les llegó a una estrategia de producto que animaba a los usuarios a alcanzar ese hito.

Al inicio deberíamos enfocarnos en construir un producto que deleite a los superusuarios. Después, una vez que hemos identificado comportamientos clave y puntos de involucración de no retorno deberíamos usar esos insights para crear una estrategia que motive a los usuarios menos involucrados para que se comporten de manera similar, lo que finalmente llevará a una mejor retención.

Motivar a los usuarios con nuevas características

A los clientes no se les olvida usar nuestro producto, simplemente pierden el interés en él. Así que tenemos que motivarlos: hay características que los pueden traer de vuelta o evitar que cambien. Ofreciendo a los clientes en vías de abandonarnos una visión sobre las futuras novedades podemos entusiasmarlos sobre nuestras próximas versiones. Las características que llevan a la gente a quedarse son aquéllas que ahorran tiempo, mejoran la eficiencia o la adopción u ofrecen valor adicional sin exigir más trabajo.

Reactivar a los usuarios inactivos

La inactividad no significa que un usuario haya perdido el interés para siempre. Hay muchas distracciones que impiden que se saque el máximo partido a nuestro producto, especialmente si no se ha establecido un hábito de uso. Incluso si no tenemos un gran anuncio que hacer o una nueva característica que presentar podemos reactivar la relación con algún material valioso, por ejemplo, un contenido educativo o una encuesta.

Una pequeña mejora en la retención significa una gran diferencia en nuestro crecimiento. Si nos tomamos en serio la retención nuestro negocio recibirá la recompensa durante mucho tiempo.

El post “Estrategias para retener a nuestros clientes” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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La retención de nuestros clientes es la base de nuestro crecimiento, pero la gran competencia, la fatiga de canales y los monopolios tecnológicos la están convirtiendo en una tarea cada vez más ardua.

Seguimos hablando (ver aquí) de la retención de clientes, sus beneficios y sus retos, especialmente en negocios SaaS.

Ahora que ya sabemos que una buena retención puede multiplicar nuestros resultados en adquisición y monetización y que hacerlo mal puede matar a nuestra empresa cabe preguntarse ¿y cómo de fácil es retener a nuestros clientes? Y la respuesta, tal como se explica en “Retention is Hard, and Getting Harder – Here’s Why” y “Acquisition is Easy. Retention is Hard.”, es que cada vez es más difícil por las siguientes razones:

Retención

Competencia feroz

En todos los sectores, especialmente en aquellos relacionados con el software, la competencia es cada vez más intensa. En SaaS, las barreras de entrada en cuanto a información, recursos, herramientas y financiación casi han desaparecido. Y los costes de cambio para los clientes, en negocios basados en la suscripción y en modelos freemium son muy bajos.

En estas condiciones, la batalla se da por conseguir una porción de la finita atención de los usuarios. El objetivo ya no es simplemente rellenar un vacío con un producto decente que resuelve un problema suficientemente bien, sino sustituir a un producto existente con algo sustancialmente mejor, un empeño sin duda mucho más difícil.

Fatiga de canales

Los canales de comunicación con nuestros usuarios (empezando por el email y las notificaciones push) están sobresaturados y nuestros clientes se borran de ellos o los ignoran. Esto plantea retos a cualquier iniciativa de involucración de nuestros usuarios (incluso si el producto es bueno, y mucho más si es poco atractivo en primera instancia), haciendo más difícil que podamos ayudarles a crear un hábito de uso continuo.

Monopolios tecnológicos

En todas las industrias, y particularmente en sectores tecnológicos, están asentándose grandes empresas (pensemos en los Google, Facebook, Amazon) que aprovechan las dinámicas de estos mercados para erigirse en verdaderos monopolios. Estas empresas tienen el dinero y el poder para aplastar y absorber a cualquier pequeño competidor que pudiera amenazarles, copiando sus productos y características más exitosas y apropiándose de canales de marketing y distribución y de otros recursos. Sus casi ilimitados medios les permiten moverse rápidamente para establecer su dominio y socavar la retención de los competidores menos establecidos.

Efecto en las fases del ciclo de vida

Para entender esta dinámica vamos a examinarla a través de la lente de las tres fases de ciclo de vida del cliente:

  1. Onboarding. Cuando alguien prueba nuestro producto inicialmente tenemos muy poco tiempo para producir una gran primera impresión. Y esa impresión es descalificante: si no tenemos éxito el cliente no va a pasar a la siguiente etapa. Para hacer las cosas más difíciles, debido a la gran competencia es muy probable que el cliente haya probado antes varios productos similares al nuestro, con lo que la necesidad de demostrar un valor diferencial superior frente a ellos es más acuciante. En resumen, proporcionar una primera experiencia destacada está resultando cada vez más duro.
  2. Construir un hábito de uso. El aumento de la competencia, la fatiga de canales y la presión de los grandes rivales lo están convirtiendo en un gran reto. Por un lado, es posible que el cliente tenga ya formado un hábito de usar otro producto, con lo que realmente más que crear un hábito nuevo tenemos que sustituir uno existente (que puede estar firmemente arraigado). Por otro lado, la fatiga de canales hace que las herramientas de que disponemos para esa sustitución sean menos eficaces.
  3. Retener e involucrar a largo plazo. Mantener a los usuarios volviendo a nuestro producto por un período largo es difícil cuando los grandes competidores se dedican a copiar nuestras ofertas y características más exitosas y a explotar sus efectos de red para atraer a nuestros clientes y expulsarnos del mercado.

Necesitamos adaptarnos a los cambios del mercado y aplicar enfoques metódicos y sistemáticos para profundizar la involucración y retener a lo largo de todo el ciclo de vida.

En el próximo post daremos algunas pistas.

El post “Retener a los clientes se está poniendo cada vez más difíci” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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Retener a nuestros clientes es importante no sólo por el motivo obvio de que si no lo hacemos acabaremos sin ninguno de ellos, sino porque tiene efectos beneficiosos sobre la adquisición y la monetización y todo ello conforma un bucle positivo que se autorrefuerza. Pero entender y medir la retención es difícil y muchas veces no detectamos los problemas graves ni perseguimos los objetivos adecuados.

Los marketers tendemos a concentrarnos en las etapas más visibles y “glamurosas” del funnel (awareness, adquisición…) y dejamos de lado la retención de clientes, sin darnos cuenta de que constituye el núcleo de nuestro modelo de crecimiento.

En éste y los próximos posts (aquí y aquí) vamos a dar una panorámica sobre la retención de clientes, sus beneficios y sus retos, especialmente en negocios SaaS.

Obviamente retener a nuestros actuales usuarios y clientes es importante. Para tener éxito un SaaS debe tener una adquisición estable de clientes y una retención eficaz. Pero puesto que la retención es más barata que la adquisición nuestra estrategia más eficiente en costes es aferrarnos a esos clientes actuales, que son los que más nos compran. Hay estudios que hablan de una probabilidad del 5-20% de vender algo a un nuevo prospect. Por el contrario, con clientes actuales esa probabilidad de venta se eleva al 60-70%.

RetenciónY lo que constituye un buen indicador de retención depende de muchos factores, entre ellos el sector donde se enmarca el producto. Un e-commerce o un producto de viajes podría esperar que los clientes volvieran una vez por trimestre, mientras que una aplicación social o un juego debería aspirar a un uso diario.

Y muchos piensan que tener unas buenas métricas de retención es crucial simplemente porque perdemos menos clientes de los que perderíamos en otro caso. Pero aunque esto es cierto olvida un punto crítico.

¿Quieres ganar más clientes? Retén a tus clientes actuales

La retención es el núcleo de nuestro modelo de crecimiento e influye en otras etapas del modelo. Esto es importante porque si mejoramos la retención también mejoraremos el resto de nuestro funnel. Como se explica en “The One Growth Metric that Moves Acquisition, Monetization, and Virality”, la retención estimula el crecimiento en dos áreas clave:

La retención impulsa la adquisición

En muchos productos, aumentar el número de usuarios recurrentes dispara una serie de dinámicas muy importantes

  • La viralidad y el “boca a boca”, en los que los usuarios actuales invitan/recomiendan el producto a nuevos usuarios
  • El contenido generado por los usuarios (p.ej., sitios de compartición de imágenes) y los efectos de red, que hacen que el producto sea más visible y valioso para los potenciales usuarios.

Estas dinámicas se traducen en un aumento de la adquisición y, cuantos más de estos nuevos usuarios son retenidos más se adquieren: mejorar la retención genera un ciclo que se autorrefuerza e impulsa la adquisición.

Por otro lado, como veremos a continuación, la retención mejora la monetización y eso implica que disponemos de más dinero para adquirir clientes, superando y expulsando a otros competidores de los canales de adquisición y abriendo nuevos canales que antes eran demasiado caros para poder crecer más rápido.

La retención mejora la monetización

Cuando mejoramos la retención hay más usuarios que pueden pagar y estos usuarios permanecen más tiempo (aumentando su valor de tiempo de vida), con lo que mejora la monetización.

Como consecuencia, aceleramos el payback de los clientes, recuperamos antes la inversión en su adquisición y disponemos antes de dinero para reinvertir en conseguir nuevos clientes y acelerar el crecimiento.

Retención: el asesino silencioso

Pero la retención no sólo es la base del crecimiento. Mal gestionada puede ser la causa de la ruina de una empresa: son incontables los casos de compañías que consiguieron un crecimiento astronómico en unos pocos meses para posteriormente no lograr optimizar su retención y verse abocadas al cierre.

A continuación, analizamos las causas por las que una mala gestión de la retención puede convertirse en el asesino silencioso de una empresa, extraídas de “Why Retention Is The Silent Killer”:

La retención no se prioriza

La retención es sigilosa y suele ser engañosa en el corto plazo porque ver su impacto en el crecimiento de la empresa requiere tiempo, a menudo años. Por ejemplo, imaginemos dos empresas:

  • Empresa A adquiere 1 millón de nuevos usuarios al mes y tiene una retención mensual del 85%
  • Empresa B adquiere 2 millones de nuevos usuarios al mes (el doble que A) y tiene una retención mensual del 65%

Contrariamente a lo que intuitivamente podría pensarse, al cabo de 3 años la empresa A tendrá casi 1 millón de usuarios más que la B, a pesar de que el ritmo de generación de nuevos usuarios de esta última es muy superior.

Para entender cómo la retención impulsa la salud de nuestro negocio necesitamos aplicar una visión a largo plazo. Pero esto puede resultar difícil porque la mayoría de las empresas operan con objetivos a muy corto plazo (trimestrales, mensuales… incluso semanales) y la retención no aparece como el grave problema o la gran oportunidad que realmente es. Como consecuencia, las organizaciones tienden a dar una baja prioridad a las iniciativas de retención.

La retención no se define y no se mide correctamente

Si no definimos y medimos correctamente la retención no vamos a poder gestionarla adecuadamente, con resultados desastrosos. Por ejemplo:

  • No elegimos las medidas de retención adecuadas. Si, por ejemplo, medimos retención en ingresos, no retención en uso, estamos cometiendo un error porque la retención en ingresos únicamente es el resultado de la retención en uso y un indicador muy deficiente de ésta.
  • No elegimos el periodo de medida adecuado. Cuando presentamos métricas de retención evaluadas sobre períodos largos (ej.: usuarios activos durante 1 mes) podemos ocultar involuntariamente que las métricas evaluadas de manera más “instantánea”, sobre períodos cortos (ej.: usuarios activos durante 1 día) evolucionan deficientemente.
  • No elegimos la acción básica adecuada para medir el uso. Cuando nuestra métrica no refleja la acción esencial que nuestro usuario realiza sobre el producto, es decir, lo que califica a un usuario como activo.

Cuando la retención no se define y se mide correctamente podemos estar ocultando problemas graves o incentivando a la organización para resolver problemas incorrectos.

No se mide la involucración (engagement)

El problema puede ser también que estemos midiendo la retención correctamente pero no midamos la involucración (engagement) de los usuarios. La retención mide la amplitud del uso (cuántos usuarios están activos) pero la involucración mide la profundidad (cuánto lo usan).

La profundidad de la involucración es el indicador más potente de valor a largo plazo para el usuario y para la empresa y el éxito del modelo de ingresos de un negocio está correlacionado con la profundidad del engagement de sus usuarios. De hecho, en negocios SaaS por ejemplo la involucración es un driver en el esquema de precios y los usuarios pagan más cuantas más transacciones/consultas/mensajes/operaciones realizan.

Además, la involucración de los usuarios ayuda a un producto a defender su lugar en el mercado mediante varios mecanismos:

  • Cuando los usuarios se involucran profundamente con un producto alcanzan una maestría en su uso que eleva los costes de cambio a otro producto.
  • Los usuarios hacen que su organización integre el producto en sus sistemas, actividades y procesos, haciendo más difícil prescindir de él.
  • Los usuarios crean efectos de red que hacen que el producto sea más atractivo.

En el próximo post hablaremos de por qué se está poniendo cada vez más difícil retener a los clientes.

El post “Retener a nuestros clientes es el motor de nuestro modelo de crecimiento” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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Según algunos estudios, el método Lean Startup funciona, especialmente si se lo combina con una estrategia fuerte. Eso evitará que caigamos en “la experimentación por la experimentación”, enfocando el proceso en aquellas áreas que vayan a producir los mayores beneficios. Por otra parte la sobreabundancia de capital provoca la tentación de intentar apropiarse del mercado mediante grandes inversiones, dejando de lado enfoques mas frugales y experimentales.

Seguimos hablando de si Lean Startp sigue siendo un método válido, en esta segunda parte centrándonos en algunas limitaciones del enfoque y en si el nuevo escenario de financiación del emprendimiento o lo ha convertido en algo obsoleto.

Los límites de Lean Startup

Los promotores del método Lean Startup para crear negocios aconsejan a los emprendedores, así como a los intraemprendedores corporativos, que documenten, pongan a prueba y refinen sus asunciones sobre el modelo de negocio de una nueva empresa mediante conversaciones con clientes y experimentos en el mercado. En “The Limits of the Lean Startup Method” Ted Ladd publica los resultados de una investigación realizada sobre 250 equipos que participaron en un programa de aceleración durante los últimos diez años, y que muestran que, si bien el enfoque Lean Startup puede ser eficaz, tener una estrategia fuerte es más importante que realizar un número extraordinario de experimentos en el mercado.

Lean Startup ha muerto

Los resultados mostraron que en general el método Lean Startup funciona. Aunque como medida del éxito se utilizó en el estudio un parámetro discutible: cómo lo hicieron los equipos en una competición de presentaciones ante un panel de expertos sectoriales. Los equipos que definieron y probaron las hipótesis sobre su negocio tuvieron un desempeño casi tres veces superior al de los equipos que no probaron ninguna hipótesis.

Pero también hubo malas noticias: no se encontró una relación lineal entre el número de hipótesis validadas y el éxito subsiguiente de un equipo. O dicho sencillamente, más validación no significa mejor. De hecho, había circunstancias donde se obtenían rendimientos decrecientes e incluso negativos de la validación. El autor lo achacaba a una erosión de la confianza: un exceso de feedback puede hacer que el emprendedor cambie de idea tan frecuentemente que acabe desanimándose. Otra posibilidad es que, si bien el método Lean Startup es eficiente, requiere recursos, tiempo y dinero que hay que desviar de otros proyectos y en algún momento los responsables acaban perdiendo la paciencia con toda esa validación continua.

David Collis, un catedrático de la Harvard Business School propone una solución a este dilema: el proceso de “Lean Strategy”. Además de la imperiosa necesidad de ser ágiles y oportunistas, los emprendedores necesitan ineludiblemente estrategias que expresen qué es lo que sus negocios van y no van a hacer. Estas fronteras son cruciales para sacar el máximo provecho de unos recursos escasos, decidir qué ideas perseguir y evaluar experimentos… pero una estrategia rígida y fija es peligrosa. El proceso de Lean Strategy integra el enfoque de abajo arriba de Lean Startup con la orientación de arriba abajo de la gestión estratégica. De forma iterativa el negocio construye nuevas capacidades y revisa la estrategia original como respuesta a lo que va aprendiendo. De este modo, Lean Strategy implica poner restricciones claras sobre los mercados y los métodos que se tienen que considerar cuando se valida y refina el modelo de negocio, permitiendo que este proceso sea mucho más enfocado y eficaz.

Además, según Ted Ladd, los emprendedores deberían preguntarse qué aspectos del modelo de negocio deberían considerar en primer lugar. ¿Son todos los aspectos de un modelo de negocio igualmente importantes en la fase de diseño inicial? Como vimos en este post, identificar y priorizar los riesgos de un nuevo negocio y a continuación concebir y ejecutar experimentos que los resuelvan sistemáticamente constituye la clave de la creación de valor del negocio. El estudio de Ladd mostró que los equipos que enfocaban su experimentación en el triunviriato compuesto por segmento de clientes objetivo, propuesta de valor y canal mostró un desempeño dos veces mejor que los que no prestaron demasiada atención a esas tres categorías.

La popularidad del método Lean Startup está bien merecida. Pero, al igual que ocurre con cualquier proceso de negocio, el método debe adaptarse y emplearse aplicando reflexión y restricciones, no con obediencia ciega. Del mismo modo que con los nuevos negocios que crea, Lean Startup irá mejorando a medida que sus investigadores y profesionales proponen, prueban e incorporan refinamientos.

Toma el dinero y corre

Hoy día, los recuerdos de VCs frugales y del mercado de capital estrecho que sobrevinieron después de la “burbuja puntocom” se han desvanecido y la estructura del capital riesgo es radicalmente diferente. Según Steve Blank en “Is the Lean Startup dead?” la explosión del capital semilla y fondos de VCs, corporativos y soberanos hace que emprendimientos de toda condición estén recibiendo financiación (en números y volúmenes que multiplican en varios órdenes de magnitud la financiación pre-burbuja).

Las perspectivas de negocio que aportan los miles de millones de usuarios de las plataformas móviles y unos clientes corporativos dispuestos a invertir en nuevos productos para poder reconfigurar sus estrategias, ofertas y operaciones y así lidiar con la disrupción, hacen que el dinero fluya masivamente hacia los nuevos emprendimientos. La estrategia es llevar a las startups a valoraciones en territorio unicornio y “hacer caja” con la siguiente ronda de inversión o una eventual salida a bolsa a precios desorbitados. Todos los inversores quieren participar en la nueva Uber, Airbnb o Alibaba.

Con tanto dinero buscando destino mucha gente se burla de los enfoques Lean. Más que “el primer entrante tiene ventaja” o “validar en el mercado” la teoría del momento se podría resumir como “una entrada masiva de capital se puede apropiar de todo el mercado”. Y la frugalidad de Lean Startup se ve como una noción pintoresca de una era pasada.

Por eso, volviendo al caso de Jeffrey Katzenberg y los mil millones de inversión en NewTV del que hablábamos en la primear parte de este post, muchos inversores están dispuestos a apostar por alguien con un historial de éxito y que tiene una visión para crear disrupción en un sector completo. Según Steve Blank, es el momento de un nuevo heurístico en el mundo de las startups: la cantidad de descubrimiento de producto y clientes que tienes que realizar y de encaje producto-mercado que necesitas es inversamente proporcional a la cantidad y disponibilidad de capital riesgo.

Lean fue una réplica a un problema específico de las startups en un momento específico (la escasez de capital), un problema al que la mayoría de emprendedores se enfrenta todavía y que crece o decae dependiendo de los mercados de capitales. Es una respuesta a la escasez de capital y cuando esa restricción se suaviza vale la pena considerar si otros enfoques son mejores. Con suficiente dinero en el banco un emprendedor puede desarrollar y lanzar su producto y escalar su negocio y ver si los clientes compran. Si no es así siempre tiene la opción de pivotar… y si acierta las recompensas son enormes.

Según Steve Blank, las lecciones que hemos aprendido se resumen en:

  • Cuando el capital para startups está disponible en grandes cantidades puede tener más sentido crecer rápido y cometer errores que descubrir el encaje producto-mercado (esto, según yo lo interpreto, es un anatema desde el punto de vista de Lean Startup).
  • La cantidad de descubrimiento de producto y clientes y de encaje producto-mercado que necesitas es inversamente proporcional a la cantidad y disponibilidad de capital riesgo.
  • Por ello, a menos que tu startup tenga acceso a grandes cantidades de capital y un directivo famoso con una visión para cambiar el mundo Lean Startup tiene todo el sentido.

El post “¿Tiene futuro Lean Startup? (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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Después de varios años como la metodología imperante en el desarrollo de nuevos negocios se empiezan a alzar voces contra Lean Startup (algunas de ellas entre sus fundadores). Ciertos fracasos notables en su implementación y un nuevo escenario de emprendimiento que requiere otros enfoques de inversión y desarrollo nos llevan a reflexionar sobre la vigencia de este método.

Llevamos ya casi diez años aplicando el método de Lean Startup y es un buen momento para hacer balance. Como era de esperar, son muchas las voces críticas que abogan por una reforma del método o por declararlo como un fracaso y enterrarlo. La comunidad más fiel, por el contrario, sigue siendo partidaria de aplicarlo ciegamente, como si fuera el único enfoque válido (para algunos de estos fieles, debe resultar incomprensible que en la historia de la humanidad se hayan desarrollado negocios de éxito antes de que Lean Startup llegara para iluminarnos a todos ;-).

Una opinión reciente que ha tenido gran repercusión, por venir de donde viene, es la de Steve Blank (uno de los “padres” del método), que en su artículo “NewTV Is the Antithesis of a Lean Startup. Can It Work?” (versión ampliada en su blog con el intrigante título “Is the Lean Startup dead?”) reflexiona sobre alguna de las limitaciones del enfoque.

Blank se hace eco de la reciente noticia de que “Jeffrey Katzenberg Raises $1 Billion for Short-Form Video Venture”, en un ejemplo de comportamiento “anti-lean”, para analizar el nuevo entorno de financiación del emprendimiento y especular si Lean Startup sigue siendo vigente en él.

Un poco de historia

Lean StartupEl movimiento Lean Startup surgió como respuesta a la escasez de capital tras el estallido de la burbuja “puntocom” del año 2000. En aquella época las startups y sus inversores necesitaban una metodología para preservar su capital y sobrevivir el tiempo suficiente como para generar ingresos y beneficios. Y entonces ya no valían el mantra de “constrúyelo y vendrán” o la ventaja del primer entrante.  Necesitaban estar seguros de que lo que estaban construyendo era lo que los clientes necesitaban y de que su modelo de negocio podía tener éxito. Y sus suposiciones iniciales se mostraban equivocadas necesitaban un proceso que les permitiera cambiar pronto en el proceso, cuando los costes de cambio fueran pequeños.

Fue entonces cuando una generación de emprendedores y académicos (Steve Blank, Eric Ries, Alex Osterwalder) construyeron las herramientas y crearon un nuevo lenguaje para la innovación y el emprendimiento moderno. Desarrollaron Lean Startup como un stack basado en Modelos de Negocio / Customer Development / Desarrollo Ágil en el que los emprendedores en primer lugar mapean sus hipótesis sobre su modelo de negocio y después ponen a prueba esas hipótesis en el mercado real y usan una metodología de desarrollo iterativo e incremental para construir el producto. Un componente importante es la necesidad de realizar experimentos de Producto Mínimo Viable con un gran número de clientes para conseguir feedback inmediato. Y cuando lo emprendedores descubrían que sus hipótesis eran erróneas (como irremediablemente ocurría) el resultado no era una crisis sino un evento de aprendizaje llamado “pivotar” y una oportunidad para cambiar el modelo de negocio.

Según Blank, toda startup está en una carrera contra el tiempo. Tiene que llegar al encaje producto-mercado antes de quedarse sin dinero. Lean Startup tiene sentido cuando el capital es escaso y necesitamos mantener baja nuestra velocidad quemando dinero. Como resultado de Lean Startup los emprendedores ahora tienen herramientas que aceleran la búsqueda de clientes, aseguran que lo que se está construyendo satisface las necesidades de estos, recortan el tiempo de entrada en el mercado y reducen los costes de desarrollo.

De todos modos, como saben los lectores de este blog, los apóstoles de Lean Startup no fueron los primeros en proponer la experimentación en el mundo real como método para reducir los riesgos y descubrir mercados para un nuevo producto: antes existieron, por ejemplo, el Marketing Expedicionario de Hamel y Prahalad, el Marketing Agnóstico de Christensen, la Planificación Dirigida por Descubrimientos de McGrath y MacMillan, o el método Sondear & Aprender de Lynn, Morone y Paulson.

Lean Startup no es una garantía

Es obvio decir que Lean Startup no garantiza el éxito. Y probablemente el caso de aparente fracaso en la aplicación de Lean Startup del que más se ha hablado últimamente es el de General Electric (GE).

En 2012 el entonces CEO de General Electric, Jeffrey Immelt, llamó a Eric Ries. Quería insuflar en su organización la clase de energía emprendedora de la que Ries hablaba en su libro “The Lean Startup”. Aquello dio lugar al programa FastWorks en GE, que llegó a ser la implementación de Lean Startup más grande del mundo y que aplicó los métodos de Ries para reducir el tiempo de desarrollo, a la vez que mejoraba la calidad de los productos y su encaje en el mercado. FastWorks sirvió de inspiración y ejemplo a batallones de consultores que asesoraban sobre Lean Startups a las grandes organizaciones que querían transformarse e innovar más.

Sin embargo, a pesar de toda la inversión de tiempo, dinero y personas, los resultados y la cotización de GE no reflejaron las mejoras que se suponía que Lean Startup iba a aportar. Últimamente GE ha atravesado tiempos difíciles: ha sufrido pérdidas masivas y despidos e Immelt ha tenido que abandonar su puesto; GE ha incluso salido del índice Dow Jones, después de 100 años.

Y como todas las crisis requieren un chivo expiatorio muchos se apresuraron a culpar de la situación a la firme creencia de Immelt en Lean Statup. Y, según los críticos, incluso si no fue así directamente por lo menos Lean Startup sirvió para distraer a GE de su competencias y negocios esenciales. O tal vez la explicación sea que al mismo tiempo que GE aceleraba el desarrollo y mejoraba la calidad de, por ejemplo, las turbinas de gas, con el auge de las energías renovables sus clientes ya no compraran esas turbinas. O que GE estaba tan sumergida en unos negocios y unas prácticas tan caducos que un poco de Lean Startup no pudo cambiar esa inercia.

Obviamente estos análisis son simplistas e incompletos porque nos falta mucha información de contexto sobre el peso, importancia y alcance reales que se dio a Lean Startup dentro de la organización. Lo que sí parece dudoso es que una iniciativa que afectaba a una pequeña parte de una estructura gigante como GE haya llevado al traste a toda la empresa. Y también resulta paradójico que, en tiempos de incertidumbre y cambio, una metodología específicamente orientada a mitigar el riesgo como Lean Startup haya podido perjudicar a sus practicantes.

Entrando en una era de grandes apuestas

Algunos están vaticinando el fin de Lean Startup debido a que estamos entrando en una época de grandes apuestas, que requieren enormes inversiones. Por ejemplo, según Steve Case  estamos iniciando una “tercera ola” de Internet, posterior a la era social y móvil, en que las tecnologías de la Red estarán integradas en todo lo que hacemos y los productos que usamos. Sectores como la salud, la educación o el transporte, que hasta ahora se han visto marginalmente afectadas por la revolución tecnológica se verán impactadas por una conectividad ubicua que los emprendedores podrán aprovechar para innovar y crear disrupción.

Pero debido a que los productos en estas industrias son muy caros de crear y distribuir (pensemos en un medicamento) y suelen ser sectores muy regulados, para tener éxito en esta nueva ola las empresas tendrán que realizar cuantiosas inversiones financieras, desarrollar alianzas e intentar influir en las políticas de los gobiernos. Y como, según los detractores de Lean Startup, este método se aplica sólo a emprendimientos “baratos” con inversiones reducidas y visiones “pequeñas” y dedicadas a construir productos digitales, no resulta aplicable en el nuevo entorno. En definitiva, según ellos el nuevo rango de apuestas que hay que hacer deja fuera el enfoque Lean Startup y éste tiene los días contados.

Sin embargo, estas predicciones se basan en un concepto erróneo de Lean Startup. En realidad este método no tiene que ver con el tamaño de la inversión en innovación, sino con hacer las cosas adecuadas en el momento correcto, y es perfectamente aplicable a productos físicos. El que los orígenes de Lean Startup estén en emprendimientos frugales y productos digitales no implica que sus principios no se puedan aplicar en emprendimientos más financiados y productos de otra índole.

En el próximo post hablaremos de los límites de Lean Startup y de su vigencia en el nuevo escenario de abundancia de financiación.

El post “¿Tiene futuro Lean Startup? (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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Para que nuestros mensajes de marketing sean relevantes y susciten la acción es imprescindible centrarlos en cómo resuelven los problemas de los clientes, en por qué deberían estos trabajar con nosotros y en darles razones para acometer el cambio. Además, hay que crear una arquitectura de mensajes que no sólo hable a nuestros segmentos objetivo, sino a los diferentes perfiles de compradores y acerca de los resultados que desean alcanzar.

Seguimos describiendo algunos principios esenciales para llevar a cabo una gestión estratégica de mensajes de marketing en productos de compra compleja, a fin de que estos sean más relevantes para nuestros clientes.

Empieza por el “por qué”

Hablamos mucho de que nuestros mensajes deben estar “centrados en el cliente” pero a la hora de la verdad nuestros sesgos internos nos traicionan y nos quedamos en el terreno de las intenciones. Para centrarnos en los clientes tenemos que enfocarnos en “por qué” hacemos lo que hacemos.

Razón para Cambiar

Partir de un posicionamiento (posición objetivo) bien definido

La posición de un producto significa su ubicación frente a sus rivales en los mapas mentales que los clientes construyen para representar el rango de posibles soluciones a sus problemas o, dicho de otra manera, cómo queremos que nuestros potenciales clientes piensen y sientan sobre nuestra oferta. Tener definida una posición objetivo para nuestros productos, sea en el contexto de una categoría establecida o con un enfoque más disruptivo, nos da una visión clara del destino que queremos alcanzar con nuestros mensajes. Esto significa trabajar no sólo a nivel de la imagen general de marca, sino también de los distintos segmentos y personas de clientes.

Utiliza el “por qué” como núcleo de tus mensajes

Simon Sinek popularizó en su libro “Start with Why” la idea de que para tener éxito las empresas tienen que empezar con un “por qué”: ¿por qué existe la organización? ¿cuál es su propósito?. Una vez contestada esa pregunta podemos pasar a los siguientes círculos concéntricos: el “cómo” (¿cómo hace lo que hace?) y el “qué” (¿qué es lo que hace y cuáles son los productos y servicios que proporciona?).

Del mismo modo, el enfoque para construir una historia debe empezar por la pregunta ¿por qué un cliente debería seleccionarnos? Y en general la gente no descubre y compra un producto por sus características, sino porque les soluciona un problema y les proporciona un valor haciéndolo. Y, como sabemos, ese valor depende de los resultados funcionales, emocionales, económicos y de toda índole que el producto es capaz de entregar.

Los compradores de negocio quieren “que los entiendan” y valoran a los proveedores que demuestran una comprensión de sus problemas y que pueden expresar claramente cómo resolverlos. Los mensajes que se centran en las capacidades del proveedor y que simplemente hablan de su empresa y productos –sin conectarlos explícitamente con los problemas que los compradores quieren resolver- no suscitan esta confianza.

Reorientar nuestros mensajes desde lo que hacemos hacia por qué deberían elegirnos y los resultados que los decisores clave quieren conseguir requiere un foco decidido en los problemas de los clientes. Pero hacerlo crea una profunda conexión emocional y racional con nuestra audiencia que puede orientar las decisiones a nuestro favor.

Da a tus clientes una razón para cambiar

Hagamos del statu quo un lugar incómodo donde estar para los clientes. Si analizamos nuestros informes de oportunidades cerradas lo más probable es que “el cliente no hace nada” sea la principal razón de una operación perdida. Y no nos tiene que sorprender: poner de acuerdo a seis o más personas para acometer un cambio es generalmente difícil.

Tenemos que demostrar a los clientes por qué cambiar ahora es posible y no debería ser pospuesto. El statu quo es una fuerza poderosa y los implicados dentro de la empresa cliente van a resistirse a los cambios que introduce nuestra solución. Ni siquiera un perfecto alineamiento entre las preocupaciones de la audiencia y lo que aportamos hará que los decisores se comprometan si no les demostramos por qué tienen que actuar ya.

Por eso los mensajes eficaces son aquellos que encuentran la intersección entre lo que ofrece la empresa, los problemas que diferentes tipos de clientes tienen que resolver y las razones por las que deberían cambiar lo que hacen ahora. Tenemos que enfocar nuestros mensajes en lo que los clientes quieren, por qué con los enfoques actuales no lo van a conseguir y por qué nuestra solución representa un mejor enfoque que no pueden dejar de lado, diferenciándola de los competidores y resaltando las razones para cambiar que aporta.

Para ello, tenemos que conectar los problemas de los clientes con nuestros puntos de vista, aportándoles perspectivas innovadoras y provocadoras sobre cómo resolver esos problemas de negocio específicos de su sector, segmento y rol (en un enfoque del que hemos hablado aquí repetidamente).

El ingrediente secreto de nuestros mensajes debe ser “por qué cambiar” y “por qué ahora”.

Además de mensajes go-to-market necesitas mensajes go-to-customer

Muchas veces nos conformamos con definir posicionamientos y mensajes a nivel corporativo o de segmento. Aunque esto es imprescindible, actualmente no resulta suficiente para involucrar a unos compradores cada vez más informados y autónomos.

En productos de compra compleja necesitamos complementar esos mensajes de alto nivel o de go-to-market, con otros mucho más cercanos a los compradores y centrados en el valor particular que podemos entregar a cada uno y en los resultados que podemos ayudarles a alcanzar, en lo que constituiría una estructura de mensajes go-to-customer.

Arquitectura de Mensajes

Como explican los analistas de Forrester en “B2B Marketers Must Step Up Message Management”, debemos construir una Arquitectura Estratégica de Mensajes que soporte toda nuestra estrategia de go-to-market y go-to-customer. Partiendo de los mensajes al más alto nivel corporativo y de marca, la Arquitectura incluye niveles adicionales para acomodar los mensajes detallados para las diferentes estrategias, segmentos, iniciativas y productos:

  1. Los mensajes a nivel Corporativo proporcionan una cobertura amplia, que expresa la promesa de nuestra marca y engloba a todas nuestras audiencias.
  2. Los mensajes a nivel de Segmento deben expresar las bases para un liderazgo de segmento, explicando cómo resolvemos los problemas de cada uno de ellos.
  3. Los mensajes a nivel de Decisor Clave proporcionan la base para la involucración con nuestra empresa. Los decisores clave están basados en las personas o arquetipos de los principales involucrados en la compra para cada segmento y nuestros mensajes para ellos deben explicar cómo les aportamos valor.
  4. Los mensajes a nivel de Resultado proporcionan las razones para que los clientes actúen. Estos mensajes deben construirse alrededor de las necesidades, problemas y aspiraciones específicos de los decisores clave y proporcionar la base para la conexión con nuestras capacidades y con las razones para la acción.
  5. Los mensajes a nivel de Capacidad dirigen a los compradores hacia un viaje de compra particular, explicando la manera en que nuestros productos, sus características y funciones permiten alcanzar los resultados deseados por esos compradores. De esta manera construimos credibilidad en nuestra oferta y ayudamos al decisor a recorrer su camino de compra fácil y rápidamente.

Los marketers en B2B y de productos de compra compleja deben evolucionar sus mensajes más allá de marca, slogans y elevator pitches hacia una disciplina consistente de ámbito corporativo. Una Arquitectura estratégica de Mensajes ayuda a markerting y ventas a crear, mantener y escalar consistentemente las comunicaciones con los clientes, asegurando que el proceso de desarrollo de mensajes aplica un enfoque de fuera adentro y conectando lo que hacemos con los resultados que los compradores desean en cada etapa del ciclo de vida del cliente.

El post “Mensajes de marketing que tengan significado para nuestros clientes (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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Nuestros mensajes de marketing, excesivamente centrados en nuestras capacidades y productos, no son relevantes para unos compradores cada vez más autónomos, informados y multicanal. Para conseguir que lo sean, lo primero es hablarles de una manera “humana”.

La mayoría de nuestros mensajes de marketing son irrelevantes e ineficaces. A pesar de las innumerables horas que nos pasamos en reuniones claustrofóficas discutiendo nuestra misión, vision y propuesta de valor, a la hora de la verdad nuestros contenidos no logran conectar con nuestra audiencia.

Conseguir que nuestros mensajes sean eficaces es cada vez más difícil

Especialmente en mercados B2B y productos de compra compleja los marketers lo tenemos difícil para que nuestros mensajes se centren en los clientes y sean relevantes, por diversas causas:

Mensaje relevante

  • Los compradores de negocio son cada vez más sofisticados. Hoy día los compradores controlan el proceso de compra más de lo que los proveedores controlan el proceso de venta. La mayoría de los compradores afirman que pueden desarrollar criterios de compra o elaborar una lista de proveedores basándose únicamente en contenido digital, y prefieren no depender de un vendedor como su fuente principal de información. Las interacciones con los vendedores ya no propician el descubrimiento, la creación de la visión y el posicionamiento de la solución como antaño, y el marketing debe crear el contenido orientado a los decisores necesario para cerrar esta brecha, so pena de acabar condenado a una compra comoditizada donde la agenda la marcan otros proveedores.
  • Debemos dirigirnos a múltiples involucrados en el proceso de compra. El número de personas que participan en una decisión de compra en B2B se ha incrementado, llegando a sumar varias docenas. Y cuando los proveedores deciden abordar nuevos sectores o roles estos números aumentan exponencialmente, multiplicando sus esfuerzos en elaboración de mensajes. Esto ha provocado que en que las organizaciones B2B ya dediquen al marketing de contenidos el triple de personal que las B2C. Además, en productos tecnológicos los marketers tienen el reto añadido de dirigirse a directivos de negocio con diferentes intereses y motivaciones que los compradores tecnológicos con los que se han venido relacionando históricamente.
  • Los mensajes en B2B continúan estancados en capacidades, características y funciones del producto. Muchos mensajes en empresas B2B mantienen una perspectiva de dentro afuera, que pone a la empresa en primer lugar. Pero un excesivo énfasis en el contenido centrado en los productos puede oscurecer su valor estratégico. Esto se agrava en empresas tecnológicas, donde la alta dirección suele pensar que la diferenciación reside en las características y funciones de los productos. Muchas veces los marketers caen en esta trampa y en sus mensajes acaban explicando lo que hacen en lugar de por qué lo hacen o quién resultará beneficiado.
  • Las nuevas tácticas de marketing digital provocan la atomización y la dispersión de los mensajes. La proliferación de canales físicos y digitales (social, email, chat…), la adopción del marketing de contenidos (y la consiguiente publicación en altos volúmenes y velocidad de todo tipo de piezas para un consumo fácil e inmediato), y el hecho de que los medios sociales convierten a todo el mundo en embajador de la marca, han aumentado el ruido y el riesgo de descoordinación y elevan la probabilidad de proporcionar un contenido inadecuado a la persona menos indicada en el momento menos oportuno.

En estas condiciones la gestión estratégica de mensajes no es una opción, sino que se ha convertido en algo obligatorio para asegurar una experiencia del cliente consistente y para alinear los esfuerzos de marketing y ventas a fin de lograr un impacto máximo en los ingresos.

La gestión de mensajes constituye una competencia y una actividad crítica en el marketing de productos de compra compleja y en éste y el siguiente post vamos a desgranar algunos de sus principios esenciales.

Sé humano

Al contrario de lo que muchos marketers B2B piensan, nuestros clientes no son robots sin corazón cuyo objetivo es maximizar alguna función de utilidad en sus decisiones de compra, sino seres humanos que responden a la emoción y el significado, como cualquier consumidor. Y, lo que es más, las empresas no compran nada: son las personas en ellas las que lo hacen.

Los marketers B2B y de productos de compra compleja tienden a ver el storytelling como un fenómeno del marketing de consumo, pero se equivocan. Todos podemos aprovechar el poder de las historias para aumentar la involucración de los clientes y crear preferencia de marca. Después de todo ¿a quién no le gusta una buena historia?

La neurociencia ha demostrado que nuestros cerebros procesan las historias de manera diferente a otros mensajes como, por ejemplo, series de datos. Activan zonas del cerebro, desencadenan la liberación de dopamina y producen mecanismos de acoplamiento y mirroring que hacen que nuestra experiencia, involucración y recuerdo sean mucho más intensos.

Las historias tienen más significado que otras informaciones porque

  • Son más memorables. Comprendemos las historias de una manera más rica y profunda que otras informaciones y se fijan a nuestra memoria y se recuerdan mejor y por más tiempo que, por ejemplo, las cifras y las listas.
  • Son más personales. Producen una sincronización con el narrador y se experimentan como si se vivieran en primera persona.
  • Son más persuasivas. Las historias hacen sentir, incitando a la emoción y la empatía. De hecho, se ha comprobado que para sembrar una idea en el interlocutor, la manera más eficaz es contar una historia en que esa idea es la mejor manera de actuar. Como resultado las historias poseen una mayor persuasión y, a veces, suscitan la acción.

En definitiva, las historias involucran nuestros cerebros a nivel intelectual y emocional. En Marketing, uno de los argumentos de historias más aplicados es el que se conoce como “Viaje del Héroe”, en el que un personaje (nuestro cliente) desea conseguir unos objetivos y se enfrenta a una serie de retos y dificultades. Con la ayuda de un Mentor (nosotros, el proveedor) que le proporciona consejo y herramientas consigue vencer esos obstáculos y llegar a la tierra de promisión donde alcanza sus metas.

Otros consejos útiles para ser “humano” en nuestros mensajes es utilizar un lenguaje cercano al cliente, desprovisto de jerga interna y que adopte la manera en la que los clientes describen sus problemas y soluciones, y escribir como hablamos, sin caer en un lenguaje demasiado elaborado, para dar a nuestros mensajes una mayor naturalidad.

En el próximo post seguiremos hablando de gestión estratégica de mensajes, incidiendo en la necesidad de centrarnos en el “por qué” deberían comprarnos y de definir una arquitectura de mensajes que acomode a los distintos compradores.

El post “Mensajes de marketing que tengan significado para nuestros clientes (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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Nuestro sitio web es el canal que más impacto tiene en la experiencia de nuestros clientes, por eso no podemos permitirnos un sitio deficiente. En este post identificamos las características que debe poseer un sitio web centrado en nuestros clientes.

Aunque los clientes actualmente interactúan con las marcas a través de múltiples canales y dispositivos, el sitio web es el que probablemente tiene el mayor impacto sobre la experiencia del cliente en su conjunto.

Y ello es así porque el sitio web ha pasado a ser una herramienta dinámica de involucración del cliente:

  • Los resultados de búsqueda llevan al sitio web, de modo que éste es habitualmente la primera interacción con la marca.
  • El sitio web puede realizar todas las actividades de interacción con el cliente: marketing, venta, soporte. Es difícil imaginar un viaje del cliente que no implique una visita al sitio web.
  • El sitio web es el hub de contenidos de nuestra empresa, donde originalmente se publican estos para su difusión por otros canales. Esto lo convierte en la manera más eficiente de publicar, distribuir y medir.

Sitio web

Como consecuencia, cualquier marca que aspire a competir sobre la base de la experiencia del cliente no se puede permitir tener una experiencia web deficiente. Y una experiencia web deficiente es una que está centrada en la propia empresa proveedora, no en el cliente: lo que algunos llaman un sitio web “egocéntrico”.

Señales de un sitio web “egocéntrico”

Estos son algunos indicios claros de que tu sitio web está centrado en nosotros, más que en nuestros clientes:

  • El contenido se organiza según nuestros departamentos o categorías de producto. O, lo que es peor, las páginas sobre “nuestra historia” o “nuestro equipo” están más elaboradas que las que se dedican a los problemas de los clientes.
  • El contenido es genérico, y no siempre relevante para la razón específica por la cual el visitante ha llegado ahí. A todos los visitantes se les ofrece un “menú único”.
  • La navegación está diseñada para ser lineal, no omnidireccional, y requiere demasiados clics para acceder a la información.
  • La expresión está llena de jerga, es demasiado promocional y no refleja al cliente. Llamamos a las cosas según nuestro vocabulario interno, no el que usa el mercado.
  • El mensaje de la marca y sus representaciones visuales varía según los departamentos, secciones y dispositivos. En el colmo de la inconsistencia, los nombres que Marketing da a nuestros productos no coinciden con los que usa Soporte.

Si tu respuesta ha sido “sí” a la mayoría de los puntos anteriores deberías hacer un esfuerzo para centrar tu sitio web en tus clientes.

Cómo hacer que tu sitio web se centre en tus clientes

Los siguientes consejos van más allá de los requisitos habituales de estar optimizado para dispositivos móviles o ser visualmente atractivo, que a estas alturas deberían ser características mínimas, necesarias pero no suficientes, para cualquier sitio web moderno.

Asegurar que nuestro contenido habla con una voz humana

No olvidemos que, incluso en mercados B2B y con productos de compra compleja, nos dirigimos a personas reales, no a un comité de compras en abstracto.

Para conectar con ellas es imprescindible usar narrativas, historias, relatos tipo “un día en la vida de…”, etc. Tengamos en cuenta que los humanos estamos “cableados” instintivamente para contar y escuchar historias y que ansiamos dar estructura y relato a frases aparentemente sin relación. Nuestros cerebros procesan las historias de manera diferente a otros mensajes y eso hace que los relatos involucren nuestros cerebros a nivel intelectual y emocional y tengan más significado: son más memorables, personales y persuasivos.

Es muy útil ofrecer casos y testimonios de clientes que nos ayuden a construir conexión y credibilidad. Y pensemos que formatos como el vídeo o el audio pueden conseguir una mayor involucración emocional.

Enfocarse en las empresas de los clientes y dirigirse a los problemas del sector

No hay nada que involucre más a nuestros potenciales clientes que demostrar un conocimiento profundo de esos clientes y experiencia resolviendo sus problemas. Hay que crear páginas principales que se dirijan a los puntos de dolor de los compradores.

Y afinar los mensajes para que, además de expresar un posicionamiento a nivel corporativo y de segmento, se dirijan a las personas de nuestros clientes y a cómo les podemos ayudar a alcanzar sus resultados deseados (lo que algunos llamar go-to-customer, además de go-to-market).

Incorporar contenido aportado por los clientes, comunidades de usuarios, etc. son pasos en el buen camino.

Organizar el contenido según las preguntas que el visitante quiere contestar o los problemas que quiere resolver

No podemos abrumar de entrada a los clientes con una lista de nuestros productos. El cliente puede tener una idea aproximada de cuáles son sus problemas pero raramente sabe cuál de esos productos es el más indicado para resolverlos.

Es primordial crear diferentes áreas del sitio y contenidos específicos para los diversos segmentos y personas de nuestros clientes, que den respuesta a sus necesidades y les muestren cómo alcanzar sus resultados deseados. Una buena arquitectura de información del sitio, reflejando estos criterios, es vital.

El contenido se personaliza para cada visitante según diferentes factores, incluyendo su etapa en el viaje del cliente, ubicación, o comportamiento anterior

A pesar de lo anterior, no basta con publicar “pasivamente” contenidos específicos para cada cliente y confiar en que éste va a ser capaz de encontrarlos. Es necesario dar el paso adicional de ofrecer proactivamente a cada cliente el contenido más relevante.

Para ello, las tecnologías de personalización permiten ofrecer en tiempo real el contenido más adecuado para cada visitante o categoría de visitante según diferentes factores, como por ejemplo:

  • País: idioma, cultura
  • Área: clima, eventos locales
  • Perfil: demográfico/firmográfico, psicográfico
  • Comportamiento: navegación, contenido consumido
  • Individuo particular: etapa en el viaje del cliente, involucración

Por supuesto, todo esto tiene enormes implicaciones en cuanto al procesamiento de datos personales, que habrá que implementar de acuerdo a la legislación vigente (en la Unión Europea, el GDPR o el futuro ePrivacy).

Usar el contenido para provocar conversaciones de negocio sostenibles

Por supuesto, nuestro sitio web debe ser mucho más que un “folleto electrónicp” más o menos moderno y no sólo debe informar, además debe invitar al diálogo.

Para ello debe dar la oportunidad de conectar adecuadamente con nuestros departamentos de cara al cliente (Marketing, Ventas, Soporte) mediante diversos canales: chat, teléfono, solicitud de demo… Entre otras cosas esto nos permitirá responder y estrechar la relación con aquellos leads con un nivel de intención más avanzado hacia la compra.

Algunas tácticas útiles son solicitar feedback en cada contenido o proporcionar herramientas interactivas que pueden iniciar una conversación comercial, p.ej., calculador de ROI.

La navegación debe ser intuitiva y requerir un desplazamiento mínimo y sin discontinuidades entre páginas y secciones

Un sitio web no debe sufrir las limitaciones del mundo físico donde, por ejemplo, para ir de un departamento a otro debemos pasar necesariamente por uno o varios departamentos intermedios. El sitio web debe ofrecer diversos menús y alternativas de navegación para evitar desplazamientos innecesarios y redundantes.

Usar una forma de expresarse concisa, fácil de entender y que refleje el lenguaje que usan nuestros clientes, no nuestra empresa

Es imprescindible evitar la jerga, referencias oscuras y términos complejos que podrían ser populares internamente en nuestra empresa pero que confunden a los clientes, y sustituirlos por expresiones comunes, usadas por el mercado.

Una posible vía consiste en “alejar” a los expertos internos de la elaboración de contenidos o, al menos, postprocesar lo que ellos generan para “traducirlo” al lenguaje de los clientes.

Hacer que el mensaje de la marca y sus representaciones visuales  sea consistente

Esta consistencia debe darse a través de todos los canales, secciones y dispositivos y debe expresarse como una uniformidad en marca, identidad, tono, imagen, información y operativa. Y esto es así porque al cliente no le preocupa con qué departamento está interactuando y esa consistencia es crucial para construir confianza en nuestros clientes.

Siguiendo estas iniciativas nuestra empresa no sólo proporcionará una gran experiencia web sino que estará preparada para entregar una experiencia de cliente óptima a través de todos los puntos de contacto digitales.

El post “Crea un sitio web centrado en tus clientes (no en ti)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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