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El marketing debe alinearse con los sistemas predictivos de nuestro cerebro adaptativo, reduciendo la carga cognitiva, conectando emoción y lógica, ayudando a los clientes a simular su éxito y reduciendo el error de predicción.

El neuromarketing tradicional ofrecía lecciones útiles, pero su lenguaje a menudo fomentaba un pensamiento perezoso. Cuando pasamos del modelo del «cerebro triúnico» al «cerebro predictivo», nuestras estrategias de marketing no necesariamente cambian, pero se vuelven mucho más precisas.

Traduciendo el cerebro predictivo al marketing

Dejemos de intentar «puentear» la mente racional y, en cambio, centrémonos en alinearnos con los sistemas predictivos del cerebro. La conclusión más importante es que el buen marketing respeta cómo el cerebro conserva energía, busca significado y prioriza la relevancia.

Empezar por el problema del cliente

Es más probable que el cerebro preste atención cuando un mensaje conecta con una necesidad, frustración o tensión real. Por eso funciona la comunicación basada en el dolor: ayuda al público a situar instantáneamente la oferta en un contexto real. Pero el objetivo no es manipular el miedo, sino demostrar que se comprende la situación del cliente mejor que con la comunicación genérica.

Cerebro predictivoConcretar el valor

Las afirmaciones abstractas son difíciles de procesar y fáciles de ignorar. El cerebro responde mejor cuando los beneficios son tangibles, visuales y fáciles de imaginar. Por eso, los resultados específicos, las demostraciones, las comparaciones antes y después y las pruebas sencillas suelen ser más persuasivos que el lenguaje genérico de la marca.

Reducir la carga cognitiva

El cerebro adaptativo prefiere el camino que requiera menos esfuerzo innecesario. Esto implica una estructura clara, frases cortas, una idea principal por mensaje y una jerarquía visual que guíe la atención. Un buen marketing no obliga a las personas a esforzarse para comprender la oferta; facilita que la consideren relevante.

Las imágenes se procesan exponencialmente más rápido que el texto. Al usar imágenes nítidas y de alto contraste y metáforas visuales sencillas, se satisface la necesidad del cerebro de eficiencia metabólica. Esto se denomina fluidez cognitiva: la facilidad con la que se procesa la información.

Si explicamos un proceso complejo (como la gestión de una cartera financiera), evitemos usar un bloque de texto. Utilicemos una secuencia visual clara y paso a paso. Cuanto más fácil sea para el cerebro procesar la información, más fiable la considerará.

Ayudar a los clientes a simular el éxito

Los seres humanos imaginan constantemente escenarios futuros. Un buen marketing ayuda a los clientes a experimentar mentalmente la posesión antes de la compra. Cuando vemos algo reconfortante, nuestro cerebro simula ese estado, desencadenando una sensación física placentera.

No nos limitemos a enumerar las características del producto; evoquemos la sensación física de alivio. Si vendemos software de productividad, no digamos simplemente: «Entre las características se incluye la programación automatizada». Mostremos una imagen de alguien reclinado en su silla, respirando profundamente y relajado. El cerebro del espectador simulará ese estado de relajación, asociando su marca con el bienestar fisiológico.

Apple rara vez anuncia procesadores. En cambio, muestra creatividad, productividad, momentos familiares, viajes. No venden productos. Mejoran la simulación futura del cliente. Cuanto más fácil sea imaginar el futuro, más fácil será comprar.

La emoción aporta valor, no control

La emoción no es una capa primitiva que se sitúa por debajo de la razón; forma parte de la manera en que el cerebro procesa el significado y el valor. La emoción no es enemiga de la lógica. Sin significado emocional, la información se convierte en ruido. Las campañas más efectivas no contraponen la emoción a la lógica; las conectan.

Esto explica por qué las historias son más efectivas que las listas de características. Por eso, la narración emocional funciona, pero funciona mejor cuando está vinculada a una idea creíble o una promesa útil. Las historias permiten a los clientes simular experiencias. El cerebro predice resultados de forma natural. Las características describen los productos. Las historias describen el futuro.

Reducir el error de predicción

Según la teoría antigua hay que asustar al consumidor para que actúe por instinto de supervivencia. Pero hoy sabemos que en realidad el cerebro busca minimizar el «error de predicción»: la diferencia entre lo que espera y lo que realmente sucede.

Al cerebro no le gusta la incertidumbre. La incertidumbre requiere energía. Las predicciones fiables son gratificantes. Desde la perspectiva del cerebro adaptativo, las personas compran cuando sienten que pueden predecir el resultado con suficiente seguridad. Si nuestro sitio web, packaging o precio son confusos, el cerebro tiene que esforzarse más para resolver la disonancia. Esto provoca un estado corporal negativo que el cerebro interpreta como: «No me gusta este producto».

Por lo tanto, el marketing debe reducir la ambigüedad: mostrar la mecánica, el resultado, la prueba y el siguiente paso. Para ello debe aplicar una claridad radical, simplificar la experiencia del usuario y usar diseños familiares. Cuando un consumidor llega a nuestra página, su cerebro debería confirmar instantáneamente su predicción de lo que vendemos y cómo comprarlo en menos de dos segundos.

Esto es especialmente importante en el marketing B2B y empresarial complejo, donde los compradores no buscan tanto estímulo como tranquilidad. La confianza es, en realidad, la seguridad en las predicciones futuras.

La prueba social importa

Los humanos evolucionamos como criaturas profundamente sociales. El cerebro adaptativo enfatiza que los vínculos sociales no son opcionales, sino fundamentales para una adaptación exitosa. Esto tiene enormes implicaciones para el marketing: ¿Por qué funcionan las reseñas? ¿Por qué importan los testimonios? ¿Por qué las comunidades superan a la publicidad?

Porque la interacción con otras personas reduce la incertidumbre. La prueba social se centra menos en la conformidad que en mejorar la predicción. «Si todos los demás tuvieron éxito, probablemente mi futuro también mejore».

El futuro del neuromarketing

El neuromarketing no está desapareciendo. Está madurando. Es probable que la próxima generación se aleje de las teorías simplistas del «botón de compra» para adoptar modelos más complejos que incluyan:

  • procesamiento predictivo
  • redes cerebrales distribuidas
  • asignación de la atención
  • reducción de la incertidumbre
  • formación de la confianza
  • cognición social
  • consolidación de la memoria

En lugar de preguntar: «¿Qué parte del cerebro activa este anuncio?» nos preguntaremos cada vez más: «¿Cómo ayuda esta experiencia a los clientes a predecir con mayor seguridad su futuro?» Esta es una pregunta mucho más útil.

La verdadera lección

Nuestros clientes no son reptiles primitivos a la espera de ser manipulados con estímulos ingeniosos. Son sistemas predictivos altamente sofisticados que intentan desenvolverse en un mundo caótico mientras conservan su energía.

Las marcas que triunfen en esta era no serán las que intenten hackear un cerebro primitivo. Serán las que comprendan la necesidad de equilibrio del cerebro adaptativo, reduzcan su carga cognitiva y hagan que la experiencia de compra sea tan natural, segura y sencilla como respirar.

El cerebro triúnico les brindó a los profesionales del marketing una historia memorable. La neurociencia moderna nos ofrece una mejor. Los clientes no se guían por un reptil ancestral oculto bajo el pensamiento racional. Son organismos adaptativos que predicen continuamente el futuro, integrando emoción, memoria, razonamiento e información social en un único proceso de toma de decisiones.

Para los profesionales del marketing, esto cambia el objetivo. El objetivo ya no es manipular una sola capa del cerebro. El objetivo es ayudar a los clientes a hacer mejores predicciones.

  • Reducir la incertidumbre.
  • Generar confianza.
  • Crear escenarios futuros claros.
  • Hacer que el éxito sea más fácil de imaginar que el fracaso.

En definitiva, el marketing más persuasivo no es el que manipula el cerebro. Es el que ayuda al cerebro a responder con seguridad a la pregunta más importante que siempre se hace: «¿Qué sucede si elijo esto?»

El post “Más allá del cerebro reptiliano (3)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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La neurociencia ha demostrado que el cerebro no se compone de tres subsistemas especializados. Los nuevos modelos sugieren que el cerebro es una red en continua interacción cuyo propósito principal es la adaptación. La verdadera tarea del marketing es entonces reducir la incertidumbre y aumentar la confianza en un futuro previsto.

Durante décadas el Marketing estuvo muy influido por la teoría del cerebro triúnico, según la cual éste se compone de tres estructuras superpuestas, encargadas respectivamente del instinto y la supervivencia (cerebro repiliano), las emociones y los sentimientos (sistema límbico) y la razón, el pensamiento abstracto y la lógica (neocórtex).

La neurociencia moderna ha avanzado

Sin embargo, en los últimos veinte años los avances en neuroimagen, biología evolutiva y neurociencia cognitiva han transformado radicalmente nuestra comprensión del funcionamiento del cerebro.

Como vimos, una de las críticas más contundentes al modelo del cerebro triúnico proviene de J. Cesario, D. Johnson y H. Eisthen en su artículo titulado acertadamente «Your Brain Is Not an Onion With a Tiny Reptile Inside».

Cerebro adaptativo

Su argumento es sencillo. El cerebro no evolucionó apilando sistemas completamente nuevos sobre los antiguos. La evolución no funciona como las actualizaciones de software. Por el contrario, las estructuras existentes evolucionaron conjuntamente, las redes se interconectaron más y las funciones se distribuyeron cada vez más.

No existe un «centro emocional» separado. No existe un «centro del pensamiento» aislado. No hay un pequeño lagarto tomando decisiones de compra mientras nuestra mente racional llega tarde para explicarlas. Emoción y razón no son opuestas.

Quizás la mayor idea errónea heredada del cerebro triúnico es que la emoción y la razón se contraponen. La neurociencia moderna sugiere algo muy diferente. La emoción y la cognición están profundamente entrelazadas. No se puede razonar sin emoción.

El cerebro adaptativo

Las investigaciones modernas muestran un sistema en red donde las regiones interactúan continuamente, y lo que cambia es el patrón de actividad, no si un «cerebro» se apaga y otro se enciende.

Una de las alternativas más convincentes es el modelo del cerebro adaptativo propuesto por P. Steffen, D. Hedges y R. Matheson en “The Brain Is Adaptive Not Triune: How the Brain Responds to Threat, Challenge, and Change”. En lugar de considerar el cerebro como tres sistemas independientes, lo describen como una red en continua interacción cuyo propósito principal es la adaptación. El cerebro es fundamentalmente un motor de predicción.

Como explican dichos investigadores en su artículo, la función principal del cerebro no es sólo reaccionar a los estímulos, sino predecir lo que el cuerpo necesitará para sobrevivir y prosperar. Este proceso se denomina alostasis: lograr la estabilidad mediante la anticipación del cambio.

La crítica en «Your Brain Is Not an Onion With a Tiny Reptile Inside» era tajante: el cerebro no es una cebolla con un reptil dentro. El artículo “The Brain Is Adaptive Not Triune” sobre el cerebro adaptativo va más allá, argumentando que el modelo triúnico está obsoleto y que el cerebro debe entenderse como predictivo, integrado y adaptativo, en lugar de estratificado e independiente.

La perspectiva del cerebro adaptativo es más útil porque se ajusta a cómo los humanos responden realmente a las amenazas, las oportunidades y los cambios. En lugar de tener una parte para la emoción y otra para la razón, el cerebro combina constantemente la interocepción, la exterocepción, la memoria, la predicción y el contexto social para elegir la acción más adaptativa. En este modelo, las decisiones no las toma un módulo primitivo bajo la superficie; emergen de redes interactivas que intentan minimizar el error de predicción y mantener la estabilidad.

Cada segundo, el cerebro se pregunta: ¿Qué está sucediendo? ¿Qué sucederá después? ¿Qué acción me proporcionará el mejor resultado futuro? Todo lo demás sirve a ese objetivo. Emoción. Memoria. Atención. Razonamiento. Comportamiento social. Todo funciona en conjunto.

Además, el cerebro también es increíblemente costoso de mantener. Si bien representa solo el 2% de nuestro peso corporal, consume aproximadamente el 20% de nuestra energía metabólica en reposo. Por ello, el cerebro detesta las sorpresas y la complejidad. Las sorpresas requieren un procesamiento cognitivo intenso, que quema valiosas calorías.

Por lo tanto, el objetivo final del cerebro es la eficiencia metabólica. Recompensa lo que es fácil de predecir y comprender, y evita lo que exige demasiado esfuerzo.

En lugar de reaccionar al presente, el cerebro predice constantemente el futuro y ajusta el comportamiento para mantener el equilibrio; un proceso que implica homeostasis, alostasis e integración continua de señales internas y externas.

¿Qué significa esto para el marketing y la venta?

Esto es importante para el marketing y la venta porque cambia el enfoque de «manipular el cerebro reptiliano» a ayudar al cerebro a predecir el valor de forma rápida y segura. Las personas no reaccionan simplemente a un estímulo; lo interpretan a través de la experiencia previa, la necesidad actual y el resultado esperado. Esto significa que la verdadera tarea del especialista en marketing no es activar una capa cerebral mítica, sino reducir la incertidumbre y hacer que la relevancia sea inmediatamente evidente.

Nuevos enfoques para los profesionales del marketing

Esto cambia el marketing más de lo que imaginamos. Si los clientes no están controlados por un cerebro reptiliano… ¿Qué deberían optimizar realmente los profesionales del marketing? La respuesta es sorprendentemente elegante. En marketing ya no se trata de activar una parte del cerebro. Se trata de reducir la incertidumbre y aumentar la confianza en un futuro previsto.

Los clientes se preguntan constantemente: «Si elijo este producto, ¿qué sucede después?» Todo en marketing influye en esa predicción.

El cambio más importante es estratégico: dejar de pensar en el marketing como un conjunto de activadores de un botón cerebral oculto. Empezar a verlo como un sistema que ayuda a las personas a hacer predicciones más rápidas, seguras y significativas.

Esto nos lleva a nuevas preguntas:

  • ¿Qué problema siente el cliente ahora mismo?
  • ¿Qué evidencia hace que la promesa sea creíble?
  • ¿Qué contraste ayuda al comprador a comprender por qué esto es importante?
  • ¿Qué riesgo social, emocional o práctico intenta evitar el comprador?
  • ¿Qué necesita el cerebro para decir: «Esto tiene sentido»?

Estas preguntas son mejores que «¿Cómo activo el cerebro reptiliano?» porque reflejan la neurociencia real en lugar de un mito útil.

Una mejor manera de pensar sobre la persuasión

La vieja historia del cerebro triúnico aún perdura porque es simple, fácil de recordar y útil como atajo. Pero el marketing más persuasivo no depende de un mito cerebral. Depende de comprender que las personas no son máquinas racionales con emociones añadidas, ni animales emocionales con una razón superpuesta.

Son organismos adaptativos que integran constantemente contexto, memoria, predicción y significado social. Un buen marketing respeta esta realidad. Se comunica con claridad, muestra valor de forma concreta, reduce la incertidumbre y conecta tanto con la necesidad inmediata como con la expectativa de confianza a largo plazo.

La lección no es que la neurociencia no tenga nada que enseñar al marketing. La lección es que la mejor neurociencia infunde humildad a los profesionales del marketing: el cerebro no es un conjunto de botones y la persuasión no es un truco de magia. Es el arte de hacer que la relevancia resulte inconfundible.

El marketing (especialmente el B2B) a menudo asume que los compradores son perfectamente racionales. La realidad es mucho más compleja. Los comités de compra siguen planteando preguntas cargadas de emociones: ¿Fracasará este proyecto? ¿Perderé credibilidad? ¿Puedo confiar en este proveedor? ¿Qué sucede si la implementación sale mal?

El cerebro adaptativo no separa el pensamiento profesional del emocional. Cada persona involucrada predice resultados personales junto con los organizacionales. Por lo tanto, el mejor marketing B2B aborda ambos. No solo: «Ahorrarás un 20%». Sino también: «Te convertirás en el líder que modernizó con éxito las operaciones».

Por qué la venta Challenger se ajusta mejor que el cerebro triúnico

La venta Challenger sostiene que los grandes vendedores no solo responden a las necesidades del cliente. Transforman la forma de pensar del cliente.

Esto se alinea notablemente bien con el Cerebro Adaptativo. Enseñar a los clientes nuevas perspectivas cambia sus predicciones sobre el futuro. La perspectiva comercial funciona porque actualiza el modelo mental del cliente.

En lugar de decir: «Nuestro software es más rápido» el vendedor Challenger dice: «La forma en que estás midiendo este problema provoca un rendimiento deficiente». La predicción del cliente cambia. El futuro percibido cambia. La decisión de compra cambia.

En el próximo post hablaremos de cómo aplicar la teoría del cerebro adaptativo al marketing.

El post “Más allá del cerebro reptiliano (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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Los modelos del cerebro que se han venido utilizando en marketing durante las últimas décadas sugieren que podemos puentear las evaluaciones racionales de los clientes dirigiéndonos al “cerebro reptiliano” y apelando a los instintos, la supervivencia y las necesidades básicas. Sin embargo, la neurociencia moderna ha refutado este modelo anatómico. ¿Quiere esto decir que estas técnicas son ineficaces?

Durante décadas, los especialistas en marketing hemos compartido un secreto reconfortante: si quieres vender, “háblale al reptil”. Según esta línea de pensamiento clásica, los humanos van por la vida con un tronco encefálico primitivo y prehistórico enterrado profundamente bajo sus mentes racionales. Se supone que este «cerebro reptiliano» es una máquina fría y egoísta impulsada completamente por el instinto, la supervivencia, el miedo, el sexo y el hambre. Actúa como el guardián definitivo. Si puedes hackear a este antiguo guardián, dice la teoría, puedes eludir la resistencia consciente y desencadenar una compra automática.

Cerebro triúnicoEs una historia atractiva: simple, intuitiva y muy vendible. ¿El único problema? La neurociencia moderna la ha desacreditado por completo. Nuestros clientes no tienen un pequeño reptil prehistórico viviendo dentro de sus cráneos. La biología evolutiva y las imágenes cerebrales avanzadas han dejado obsoleto el antiguo modelo de capas del cerebro. Pero esto no significa que los marcos de marketing construidos sobre él sean inútiles; solo significa que hemos estado usando el mapa equivocado para explicar por qué funcionan.

En esta serie de post vamos a criticar el mito del «cerebro reptiliano» y a explorar la realidad mucho más fascinante del cerebro adaptativo y predictivo, y cómo este cambio transforma todo lo que sabemos sobre cómo conectar con los consumidores.

El cerebro triúnico: un mapa seductor

Para entender a dónde vamos, tenemos que mirar dónde empezamos. En la década de 1960, el neurocientífico Paul MacLean propuso un modelo de evolución cerebral muy influyente conocido como la Teoría del Cerebro Triúnico. MacLean sugirió que el cerebro humano se compone esencialmente de tres computadores biológicos apilados uno encima del otro como los anillos de un árbol evolutivo:

  1. El cerebro reptiliano (tronco encefálico y ganglios basales): la capa más antigua y profunda, responsable del instinto, la supervivencia, la agresión y las funciones vitales básicas.
  2. El sistema límbico (amígdala, hipocampo): la capa intermedia, que evolucionó en los primeros mamíferos para procesar emociones, sentimientos, vínculos sociales y recuerdos.
  3. El neocórtex: la capa más joven y externa, altamente desarrollada en los humanos, responsable de la razón, el lenguaje, el pensamiento abstracto, la lógica y la planificación.

En este modelo, el cerebro es un campo de batalla: el neocórtex racional intenta constantemente controlar el sistema límbico emocional y suprimir los impulsos primarios del reptil primitivo en la base.

Por qué los especialistas en marketing se enamoraron del lagarto

Especialistas en marketing como Patrick Renvoise y Christophe Morin (fundadores de la agencia de neuromarketing SalesBrain) tomaron esta teoría y la desarrollaron. Argumentaron que, dado que el «cerebro reptiliano» es responsable de la supervivencia, es el encargado de controlar la atención y el verdadero tomador de decisiones. Si logramos captar la atención del cerebro reptiliano del consumidor con nuestra página de destino o anuncio, tendremos muchas más posibilidades de que realice una compra.

Para vender con éxito, argumentaron, hay que hablar el idioma del lagarto. Y prescribieron tácticas muy efectivas para captar esta atención «reptiliana», apelando al dolor, al contraste, al miedo, al estatus, al interés propio y a simples señales visuales:

  • Liderar con el dolor: al cerebro le importa más evitar el dolor (supervivencia) que obtener placer.
  • Hacer que se trate exclusivamente del receptor: La mente reptiliana es completamente egocéntrica: hablémosle a ella sin perder el foco.
  • Usar alto contraste: los escenarios «antes/después» o «nosotros/ellos» son fáciles de procesar sin gastar energía.
  • Hacerlo visual y concreto: El nervio óptico se conecta directamente con las estructuras cerebrales más antiguas; las metáforas visuales evitan el escrutinio intelectual.
  • Concentrémonos en el principio y el final. Dado que el cerebro reptiliano se centra principalmente en la supervivencia, estará extraordinariamente alerta ante cualquier cambio para evaluar el peligro. Expresemos la información más importante al principio y repitámosla al final. Creemos segmentos cortos para dar estructura y avisar al cerebro reptiliano de que se avecina algo nuevo y que no debe desconectar. Los segmentos también ayudarán al cerebro a retener la información.

El atractivo del modelo se hizo no sólo académico, sino también práctico. Si el cerebro reptiliano es el guardián de la atención, entonces la función de un mensaje queda clara: captar la atención rápidamente, hacer evidente su valor y evitar la complejidad abstracta.

Las técnicas de marketing que surgieron de esta idea siguen siendo conocidas y a menudo eficaces: empezar por el problema del cliente, usar el contraste, mantener el mensaje concreto, hacerlo visual y colocar la afirmación más contundente al principio y al final.

Estas técnicas demostraron ser increíblemente poderosas. Las marcas que dejaron de escribir textos densos y con muchas características y comenzaron a usar mensajes visuales, que alivian el dolor y de alto contraste vieron cómo sus tasas de conversión se disparaban. El consejo fue brillante… pero, como veremos, la explicación biológica era completamente errónea.

El modelo triúnico sobrevivió por una razón simple: ofrecía una explicación intuitiva  y funcionaba como metáfora. ¿Necesitas urgencia? Apela al cerebro reptiliano. ¿Necesitas la conexión emocional con la marca? Apunta al sistema límbico. ¿Necesitas la aprobación corporativa? Estimula la corteza cerebral. Así de simple. Desafortunadamente, la simplicidad no es sinónimo de precisión.

Los buenos profesionales del marketing ya sabían que las personas no son perfectamente racionales. La economía conductual lo confirmaría más tarde gracias al trabajo de Daniel Kahneman, Richard Thaler, Dan Ariely y muchos otros. Las personas dan más peso a las pérdidas que a las ganancias, recurren a atajos, reaccionan emocionalmente, racionalizan las decisiones a posteriori.

Tu cerebro no es una cebolla

En 2020, los investigadores J. Cesario, D. Johnson y H. Eisthen publicaron un artículo histórico con un título realmente directo: «Your Brain Is Not an Onion With a Tiny Reptile Inside». Ellos, junto con neurocientíficos prominentes como Lisa Feldman Barrett, señalaron varias fallas fatales en el modelo del cerebro triúnico:

  • No evolucionamos de los reptiles modernos: Los mamíferos y los reptiles comparten un ancestro común. La evolución no «atornilló» un cerebro de mamífero a un cerebro de reptil. En cambio, diferentes linajes animales tomaron el mismo plano básico de vertebrado y escalaron diferentes partes hacia arriba o hacia abajo. Los reptiles en realidad tienen cerebros anteriores propios altamente sofisticados.
  • El cerebro funciona como una sola red: No hay cajas aisladas de «lógica» o «emoción». La amígdala (históricamente denominada «emocional») es vital para tareas cognitivas como el aprendizaje, mientras que la corteza (denominada «racional») está profundamente involucrada en la generación de sentimientos.

El principal problema es que el modelo triúnico no describe el funcionamiento real del cerebro. El cerebro no evolucionó como tres máquinas apiladas, y la emoción y la cognición no son departamentos separados que operan de forma aislada.

El neurocientífico Antonio Damasio revolucionó la visión filosófica tradicional que considera la emoción y la razón como opuestas. En su obra fundamental, “Descartes’ Error”, argumenta que la emoción es un componente necesario de la razón y que intentar tomar decisiones utilizando únicamente la lógica fría y pura es prácticamente imposible. Emoción y cognición están profundamente entrelazadas.

Mediante su estudio de pacientes con daño cerebral específico (en particular en la corteza prefrontal ventromedial, una área de procesamiento emocional), Damasio descubrió que las personas que perdían su capacidad emocional pero conservaban perfectas habilidades lógicas e intelectuales eran completamente disfuncionales en la vida diaria. Podían debatir lógicamente las ventajas y desventajas de tomar una decisión, pero pasaban horas discutiendo cada pequeño detalle porque ninguna opción les parecía mejor ni peor que la otra. Sin la emoción para asignar valor a las opciones, la razón carece de un punto de partida y de un sentido de dirección. No se puede razonar sin emoción. El cerebro no siente primero y luego piensa. Siente mientras piensa. Piensa mientras siente. La toma de decisiones siempre implica ambas cosas.

Y la investigación moderna apunta a un sistema en red en el que las regiones interactúan continuamente y lo que cambia es el patrón de actividad, no si un «cerebro» se apaga y otro se enciende.

Cuando decimos a nuestro equipo o a nuestros clientes que estamos «hackeando el cerebro reptiliano del cliente», no estamos practicando la ciencia. Estamos usando una metáfora. Entonces, si no estamos intentando convencer a un reptil, ¿qué estamos haciendo realmente?

Lo veremos en el próximo post.

El post “Más allá del cerebro reptiliano (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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Las distintas actividades de desarrollo y marketing de un producto pueden contribuir a que éste cree vínculos emocionales con sus clientes y así mejorar su rentabilidad. En particular, el posicionamiento puede enmarcar nuestro producto en torno a motivadores emocionales y los mensajes pueden contar historias que evocan emociones.

Las empresas pueden impulsar el crecimiento y la rentabilidad conectando con los clientes a nivel emocional. En este post seguimos analizando cómo crear productos B2B que conectan emocionalmente con los clientes a través de las distintas áreas del desarrollo y marketing de producto, en este caso el posicionamiento y los mensajes.

4. Posicionamiento: enmarcar en torno a motivadores emocionales

El posicionamiento es la manera en la que queremos que nuestros clientes piensen y sientan sobre nuestra oferta, comparada con las alternativas competitivas. Entre otras cosas, el posicionamiento proporciona un contexto que ayude a los clientes a entender lo que somos y cómo podemos ayudarles. Podemos posicionar nuestro producto de una manera tradicional, diferenciándolo de los otros productos dentro de su categoría (pero enmarcándolo dentro de ésta) o de una manera más disruptiva, separándolo respecto de la categoría en su conjunto y con el objetivo de ser percibido como algo aparte del resto de competidores.

Posicionemos nuestro producto de forma que destaque cómo satisface las necesidades emocionales clave en lugar de limitarse a los beneficios funcionales.

Un ejemplo clásico:

  • Dove enmarca sus cosméticos alrededor de la autoaceptación y la confianza. En lugar de un posicionamiento tradicional «Productos de belleza con beneficios hidratantes» Dove aplica un posicionamiento basado en las emociones: «La verdadera belleza viene de la confianza en uno mismo». Con ello, los clientes se sienten más cómodos y orgullosos de lo que son.

Para implementarlo, sigamos estos consejos:

  1. Identifiquemos las principales motivaciones emocionales de nuestro público objetivo.
  2. Elaboremos una expresión o un lienzo de posicionamiento que conecte nuestro producto con estos motivadores.

Veamos cómo quedaría una expresión de posicionamiento para el caso de Tesla en sus principios:

  • <segmento clientes> Para conductores concienciados con el medio ambiente y amantes de la tecnología y el lujo
  • <problema / objetivo / necesidad> que desean superar las limitaciones de la dependencia de los combustibles fósiles y la tecnología automovilística obsoleta
  • <Nombre producto> Tesla
  • <categoría de producto> es una nueva clase de vehículo eléctrico
  • <razón única para comprar / beneficios clave> que ofrece una experiencia de conducción integrada, sostenible, lujosa y de alto rendimiento, acelerando la transición del mundo hacia la energía sostenible
  • <razones para creer> gracias a que posee características revolucionarias, como aceleración rápida, funciones de conducción autónoma, una interfaz de usuario avanzada, un diseño sofisticado, mayor autonomía y una red mundial de supercargadores que resuelven el dilema del compromiso entre prestaciones y respeto por el medio ambiente.
  • <alternativa principal> A diferencia de los fabricantes de automóviles tradicionales, atados a motores de combustión interna y sistemas legados
  • <diferenciación> contamos con un ecosistema integral que combina tecnología punta para vehículos, actualizaciones remotas sin interrupciones y una sólida red de energía diseñada para el conductor moderno.

En el caso de ProcessMaker, nuestro software de minería de procesos, estos productos suelen tradicionalmente utilizar un posicionamiento racional, basado en características, p.ej.: «ProcessMaker ayuda a las organizaciones a optimizar los procesos de negocio utilizando la minería de procesos impulsada por IA».

Un posicionamiento basado en las emociones podría reforzar motivaciones como la confianza, el dominio y la innovación y tomar la forma: «ProcessMaker capacita a las empresas para descubrir ineficiencias ocultas, tomar el control de la complejidad y convertirlas en oportunidades de crecimiento en tiempo real». La expresión de posicionamiento podría ser:

  • Para líderes empresariales y equipos operativos con visión de futuro
  • que deben superar el laberinto de procesos ineficaces que socavan el crecimiento y la innovación y merman la confianza
  • ProcessMaker es una nueva plataforma para generar oportunidades de crecimiento y liberar ventajas estratégicas basándose en la excelencia en la ejecución
  • que proporciona insights innovadores en tiempo real e inteligencia accionable, transformando la complejidad en claridad y permitiéndole impulsar el cambio estratégico con confianza
  • gracias a nuestro asistente de IA que guía a los usuarios paso a paso a través de las mejoras de procesos, nuestra tecnología de vanguardia para descubrimiento y análisis de procesos, nuestra profunda integración de datos y nuestro éxito demostrado a la hora de desvelar el potencial operativo oculto, que redundan en confianza y sensación de capacidad.
  • A diferencia de los sistemas tradicionales de minería de procesos, que reaccionan en lugar de revelar oportunidades de forma proactiva y no guían a los usuarios
  • contamos con una solución integral centrada en empoderar al usuario que no sólo optimiza sus operaciones, sino que también inspira un sentido de control, seguridad y confianza en el futuro.

Incluso pensando en las diferentes personas de nuestros clientes podríamos definir ángulos de posicionamiento alternativos:

  • Para Ejecutivos (emociones de Liderazgo y Control): «Convierte las ineficiencias ocultas en ventajas estratégicas.»
  • Para Equipos Operativos (emociones de Dominio & Logro): «Del caos de procesos a la excelencia en la ejecución.»
  • Para Científicos de Datos (emociones de Innovación & Resolución de Problemas): «Tu negocio, reimaginado con inteligencia de procesos.»

5. Mensajes: historias que evocan emociones

Nuestros mensajes de marketing deben provocar la respuesta emocional deseada a través de historias, narrativas, testimonios y experiencias de clientes.

Algunos ejemplos clásicos:

  • Amazon evoca comodidad y confianza. Su mensaje: «Todo lo que necesitas, entregado en tu puerta» transmite emociones de seguridad y facilidad de acceso.
  • Slack evoca productividad y felicidad en el trabajo. Su mensaje: «Donde el trabajo sucede» transmite sensación de facilidad y mejora del trabajo en equipo.

Para implementarlo, sigamos estos consejos:

  1. Utilicemos historias reales de clientes que ilustren los beneficios emocionales.
  2. Apliquemos un lenguaje evocador e imágenes que refuercen la emoción principal.

En el caso de nuestro software de minería de procesos, estos productos suelen utilizar unos mensajes descriptivos, centrados en las características del propio producto y que apelan al cerebro racional de los compradores., p.ej.: «ProcessMaker utiliza la minería de procesos impulsada por IA para optimizar los flujos de trabajo», «Identifica ineficiencias y mejora la ejecución».

Si quisiéramos adoptar unos mensajes basados en la emoción podríamos utilizar, por ejemplo:

  • «Libera todo el potencial de tu negocio con inteligencia de ejecución».
  • «Ve lo que otros no pueden. Arregla lo que otros no hacen. Lidera con confianza».
  • «Las mejores empresas del mundo no sólo optimizan los procesos. Dominan la ejecución».

Incluso podríamos definir una jerarquía de mensajes:

  1. Titular: «De la ineficacia a la inteligencia – ProcessMaker desbloquea el verdadero potencial de tu negocio.»
  2. Subtitular: «Aprovecha la minería de procesos impulsada por IA para tomar el control, optimizar la ejecución y obtener una ventaja competitiva.»
  3. Llamada a la acción: «Inicia tu transformación hoy mismo».

Como conclusión, los mensajes deben centrarse en los resultados y las emociones (claridad, control, transformación), no solo en la IA y la minería de procesos.

En éste y los anteriores posts hemos analizado cómo crear vínculos emocionales con nuestros clientes a través del desarrollo y marketing estratégico de producto, desde la definición de la propuesta de valor hasta el posicionamiento y la marca. Recordemos que, además, podemos crear estos vínculos a través de todas las etapas del viaje de compra.

El post “Creando productos B2B que conectan emocionalmente con los clientes (3)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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Las distintas actividades de desarrollo y marketing de un producto pueden contribuir a que éste cree vínculos emocionales con sus clientes y así mejorar su rentabilidad. En particular, la propuesta de valor puede aportar resultados emocionales (además de funcionales o económicos) y el diseño puede crear una experiencia emocionalmente significativa.

Las empresas pueden impulsar el crecimiento y la rentabilidad conectando con los clientes a nivel emocional. En este post seguimos analizando cómo crear productos B2B que conectan emocionalmente con los clientes a través de las distintas áreas del desarrollo y marketing de producto, en este caso la propuesta de valor y el diseño de producto.

2. Propuesta de valor: aportar resultados emocionales

La propuesta de valor identifica de una manera realista el valor que creamos para el cliente según la perspectiva de éste. La manera más estándar de  expresarla es mediante el Lienzo de Propuesta de Valor, que recoge:

  • El Perfil de (Segmento de) Cliente, que sintetiza nuestra comprensión del cliente en términos de trabajos a realizar, “mejoras” a alcanzar y “dolores” a evitar.
  • El Mapa de Valor, que describe cómo vamos a crear valor para ese cliente (desde una perspectiva funcional y económica pero también emocional) en términos de productos/soluciones y de los atributos y características de estos que van a generar las mejoras y a eliminar los dolores.

La propuesta de valor es una promesa diferenciada que guía nuestro desarrollo. Y no debe limitarse a la funcionalidad y los beneficios racionales, sino que debe conectar con las emociones que impulsan la toma de decisiones.

Por ejemplo, en el caso de Tesla (y antes de la accidentada entrada de Elon Musk en política ;- ) un lienzo de propuesta de valor que recoja tanto beneficios racionales como emocionales podría ser:

  • Perfil de cliente: compradores de automóviles concienciados con el medio ambiente y amantes de la tecnología que desean participar en un futuro más sostenible. Quieren obtener alta autonomía en conducción, estatus, altas prestaciones, seguridad. Y quieren eliminar emisiones, riesgo de quedarse sin batería, mantenimiento difícil.
  • Mapa de valor: Tesla es un sofisticado vehículo eléctrico que proporciona a sus conductores una experiencia vanguardista y les hace sentir que son parte del futuro y lideran el movimiento hacia la sostenibilidad. Para ello Tesla aporta una solución completa que incluye los motores más avanzados, las baterías con más autonomía, unos sistemas de seguridad activa y pasiva muy completos, un diseño minimalista, una interfaz futurista, actualizaciones remotas automáticas, una amplia red de estaciones de recarga y un servicio de reparación móvil.

Una propuesta de valor emocional fuerte diferencia nuestro producto en mercados competitivos.

En el caso de Process Maker, nuestro software de minería de procesos, podemos ir más allá de una propuesta de valor basada en la “excelencia de procesos” y ampliarla para recoger los drivers emocionales descubiertos previamente para las distintas personas. En concreto, para los Ejecutivos:

  • Perfil de cliente: ejecutivos que quieren optimizar sus procesos para generar oportunidades de crecimiento, liberar ventajas estratégicas y sentirse a la vanguardia. Desean impulsar la innovación, una sensación de confianza y control, la claridad y confianza en la toma de decisiones y minimizar la complejidad y lo intimidante de la gestión de procesos.
  • Mapa de valor: ProcessMaker es una plataforma que habilita la transformación del negocio mediante la excelencia en la ejecución. Le permite tomar el control de la complejidad y tomar decisiones estratégicas con total claridad, ofreciendo visibilidad completa, orientación inteligente y ejecución automatizada en una sola plataforma. Para ello ProcessMaker proporciona alertas y recomendaciones basadas en una IA transparente y explicable, integraciones con todos los sistemas corporativos y una interfaz simplificada e intuitiva que reduce la complejidad.

La propuesta de valor debe hacer que los clientes sientan que tienen el control, que están por delante de sus competidores y que están logrando el dominio de sus operaciones de negocio.

3. Diseño: crear una experiencia emocionalmente significativa

Diseño emocionalLa experiencia de usuario (UX) y la interfaz de usuario (UI) de un producto deben evocar las emociones que se desea que los clientes asocien con él.

Algunos ejemplos típicos:

  • Calm, que fomenta la relajación y el bienestar, utiliza colores suaves, sonidos ambientales e interacciones sutiles para reducir el estrés.
  • Instagram, que se asocia a la pertenencia y la autoexpresión, fomenta los contenidos generados por los usuarios, las reacciones y los bucles de interacción para que la gente se sienta conectada.

Proceso de implementación:

  1. Identificar los principales motivadores emocionales de nuestros clientes.
  2. Vincular las emociones a las características del producto: diseñemos características que satisfagan directamente las necesidades emocionales.
  3. Prototipar y probar el impacto emocional: validemos las primeras versiones del producto a través de las reacciones de los clientes, midiendo el sentimiento junto con la usabilidad.

Cómo ponerlo en práctica:

  • Diseño para primeras impresiones y drivers emocionales: utilicemos el diseño inteligente para crear drivers emocionales.
    • Airbnb utiliza imágenes cálidas e historias personales para evocar un sentimiento de pertenencia.
    • Los elementos de gamificación de Duolingo hacen que el aprendizaje resulte divertido y gratificante (logro).
  • Minimizar la fricción, maximizar el placer: asegurémonos de que cada punto de contacto en el viaje del usuario refuerza las emociones positivas (por ejemplo, el onboarding debe hacer que los usuarios se sientan seguros y en control). Reduzcamos la carga cognitiva y la frustración mediante un diseño sencillo e intuitivo.
    • Ejemplo: La interfaz de usuario limpia de Slack ayuda a los usuarios a sentir que controlan su flujo de trabajo.
  • Personalización para reforzar la conexión emocional: utilicemos la IA para adaptar el comportamiento del producto a lo que cada usuario requiere.
    • La lista de reproducción «Discover Weekly» de Spotify hace que los usuarios se sientan comprendidos y valorados.
    • Las recomendaciones personalizadas de Netflix crean una sensación de familiaridad y pertenencia.
  • Utilizar la psicología del diseño: Los colores, la UX/UI y las interacciones deben alinearse con la experiencia emocional deseada (por ejemplo, azul = confianza, verde = equilibrio).

En conclusión, el diseño no es solo una cuestión de estética: se trata de cómo se sienten los usuarios cuando interactúan con nuestro producto.

En el caso de ProcessMaker, nuestro software de minería de procesos, podemos incorporar en el diseño drivers de las emociones clave:

  • Control y claridad: asegurémonos de que los cuadros de mando resulten intuitivos, estructurados, con información clara y orientada a la acción y empoderadores: los usuarios deben sentirse al mando, no abrumados. En lugar de informes pasivos, las alertas basadas en IA deberían notificar preventivamente a los usuarios sobre posibles ineficiencias, reforzando la seguridad. Utilicemos flujos de procesos codificados por colores (ej.: verde = optimizado, rojo = cuello de botella) para dar una sensación instantánea de control.
  • Empoderamiento: sugerencias basadas en IA que indican a los usuarios de forma proactiva qué medidas deben tomar.
  • Confianza: las recomendaciones de IA deben venir acompañadas de explicaciones y transparencia (por ejemplo, «ProcessMaker sugiere este cambio porque…»).
  • Seguridad: simulaciones «Qué pasaría si…» que reducen el riesgo mostrando los posibles resultados.
  • Personalización y orientación: creemos un «entrenador virtual de procesos» para guiar a los nuevos usuarios y resaltar los insights clave de forma automática. En lugar de cuadros de mando estáticos, permitamos a los usuarios personalizar las vistas en función de su función, reforzando así su autonomía.
  • Comprensión de la complejidad: vayamos más allá de los gráficos estándar y utilicemos flujos de procesos interactivos que faciliten la visualización.
  • Reducir la frustración: asegurémonos de que las animaciones y las interacciones se perciban como rápidas y ágiles.
  • Progreso y dominio: gamificación «Puntuación de excelencia de procesos» para seguir el progreso de la optimización, introduzcamos insignias de logros o hitos de eficiencia para dar a los usuarios una sensación de control y eficacia.
  • Psicología del color: por ejemplo, utilicemos el azul para la confianza, el verde para el crecimiento y el naranja para la acción.
  • Introducir un «Modo Navegador»: un motor de recomendaciones que no solo detecta ineficiencias, sino que también sugiere la siguiente mejor acción.
  • Mejorar la narración visual en los cuadros de mando: utilizar mapas de calor, resaltes de detección de anomalías y simulaciones «antes frente a después» basadas en IA para hacer más tangibles las ineficiencias.

La experiencia debe reforzar la confianza y el dominio, haciendo que la minería de procesos sea accesible, atractiva y reveladora en lugar de intimidante.

En el próximo post hablaremos de cómo explotar la conexión emocional con nuestros clientes en el posicionamiento y los mensajes.

El post “Creando productos B2B que conectan emocionalmente con los clientes (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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En productos B2B, aprovechar los vínculos emocionales con nuestros clientes es una gran fuente de crecimiento y rentabilidad. Y, aparte de explotar esos vínculos durante el viaje del comprador, los diferentes aspectos del diseño y el marketing del propio producto pueden contribuir enormemente a esa estrategia.

En este blog  nos hemos referido repetidamente a la importancia de comprender y aprovechar las percepciones y emociones de los clientes en el desarrollo de productos y estrategias de marketing:

  • Hablando de nuestros dos modos de pensamiento (el “rápido” y el “lento”) resaltamos la importancia de apelar al pensamiento rápido, creando una reacción emocional instantánea positiva hacia nuestra marca y nuestro producto que facilite la toma de decisiones intuitiva por parte de los clientes.
  • Analizando las metáforas profundas que estructuran y guían nuestros pensamientos, respuestas emocionales, decisiones y comportamientos, explicamos que debemos desarrollar tanto las características tangibles del producto como sus significados intangibles, permitiendo una conexión más profunda con los clientes.
  • Discutiendo cómo explotar la conexión emocional con nuestros clientes vimos cómo gestionar esas emociones de manera estratégica puede convertirse en una fuente significativa de crecimiento y rentabilidad para las empresas.

Marca emocionalForjar conexiones emocionales con los consumidores ha sido durante mucho tiempo el núcleo del marketing B2C. Para los profesionales del marketing de empresa a empresa (B2B), no es tan sencillo. En última instancia, necesitan llegar a los responsables de la toma de decisiones corporativas, pero esos clientes se enfrentan a la influencia de comités de compra, consultores de compras externos y procesos de adquisición organizacionales.

Nos gusta pensar en las organizaciones como racionales y lógicas. Pero este marco aleja al profesional del marketing del cliente y asume un enfoque «racional» desprovisto de emoción. La verdad es que hay personas dentro de ellas y esas personas están tan –si no más–  influenciadas por la emoción que los consumidores típicos. Tendemos a olvidar que siempre que hay personas que intentan trabajar juntas para tomar una decisión, entran en juego fuerzas interpersonales e, inevitablemente, emocionales.

Explotando las conexiones emocionales los marketers B2B pueden tomar ventaja — creando intención de compra, poder de precio, recomendación de marca y, lo que es más importante, clientes satisfechos.

En este artículo estudiamos cómo las empresas podemos fomentar vínculos emocionales más fuertes con los clientes, lo que esencialmente consiste en:

  1. Identificar los principales motivadores emocionales de nuestros segmentos objetivo mediante la investigación y el análisis de datos.
  2. Adaptar nuestros productos, servicios y estrategias de marketing para activar esos motivadores.

Esta explotación de las conexiones emocionales debe permear todos los aspectos de la relación con los clientes. Habitualmente, aquéllos en los que se hace más foco son todas las etapas del viaje de compra: Conciencia, Interés, Consideración, Decisión, Implementación, Recomendación. En su reciente libro “Emotional Targeting” Talia Wolf hace una excelente introducción a este enfoque.

Por nuestra parte, y para complementar ese planteamiento, en éste y los siguientes posts vamos a ver cómo aplicar este marco específicamente en las distintas áreas del desarrollo y marketing de producto:

  1. Marca
  2. Propuesta de valor
  3. Diseño
  4. Posicionamiento
  5. Mensajes

Y utilizaremos como ejemplo un producto software para minería e inteligencia de procesos de negocio (sin duda un producto bastante “racional” ;-).

0. Lo primero: investigación de clientes

El primer paso es identificar los principales motivadores emocionales de nuestros clientes. Utilicemos la investigación de clientes en sus diferentes formas y datos de comportamiento para determinar qué necesidades emocionales prioriza nuestra audiencia (por ejemplo, seguridad, logro, pertenencia, libertad…).

En productos de compra compleja estos motivadores emocionales pueden ser diferentes para las diversas personas involucradas en la compra y uso del producto.

Por ejemplo, en el caso de nuestro software para minería e inteligencia de procesos los resultados de la investigación para las diferentes personas podrían ser:

  • Para Ejecutivos: emociones de Liderazgo y Control.
  • Para Equipos Operativos: emociones de Dominio & Logro.
  • Para Científicos de Datos: emociones de Innovación & Resolución de Problemas.

1. Marca: crear una identidad emocional

La identidad de nuestra marca debe estar en consonancia con las principales motivaciones emocionales de nuestro público. En lugar de centrarnos únicamente en las características y ventajas del producto, hagamos hincapié en los sentimientos que queremos que evoque nuestra marca.
Una marca que suscite emociones positivas puede ser imprescindible para persuadir a aquellos altos directivos que tal vez no van a ser usuarios de nuestro producto y no lo van a evaluar desde otras perspectivas pero van a tener peso en la decisión final.

Algunos ejemplos clásicos:

  • Apple busca evocar sentimientos de empoderamiento y aspiración. Su clásico eslogan «Think Different» inspira creatividad e individualidad y hace que los clientes se sientan únicos y a la vanguardia.
  • Nike busca evocar sentimientos de logro y superación de retos. Su eslogan «Just Do It» inspira perseverancia y ambición y hace que los clientes se sientan empoderados y capaces.

Para crear una identidad emocional en nuestra marca, sigamos estos consejos:

  1. Definamos la emoción central de nuestra marca (por ejemplo, confianza, seguridad, aventura).
  2. Asegurémonos de que la identidad visual, el tono y la narrativa reflejen esta emoción de forma coherente.

En el caso de nuestro software de minería e inteligencia de procesos habitualmente este tipo de productos adolece de una imagen en la mente de su público que es muy racional y analítica, basada en los datos y centrada en la eficiencia de los procesos empresariales.

Para crear un branding con una identidad emocional deberíamos empezar investigando los motivadores emocionales para nuestro público. Supongamos que llegamos a descubrir que estos son:

  • Empoderamiento: ayudar a las empresas a tomar el control de las ineficiencias e impulsar el cambio.
  • Confianza: garantizar que las decisiones están respaldadas por datos.
  • Logro y dominio: hacer que los equipos sientan que están optimizando su negocio con éxito.
  • Innovación y preparación para el futuro: permitir a las empresas mantenerse a la vanguardia con la automatización impulsada por la IA.

Veamos cómo puede nuestra empresa de minería de procesos reforzar estas emociones en su marca:

  • Nombre: empecemos por dar a nuestra marca un nombre que refleje esas emociones de empoderamiento, dominio, etc., por ejemplo, ProcessMaker.
  • Eslogan: en lugar de limitarse a frases tipo «Process Mining & Execution Management», podríamos hacer hincapié en la transformación, por ejemplo, «Domine sus procesos. Transforme su negocio».
  • Identidad visual: la marca debe reflejar claridad, competencia e innovación, utilizando imágenes de alta tecnología que transmitan control y orientación a futuro.
  • Narrativas: presentemos historias de éxito de clientes en las que las empresas hayan superado ineficiencias, haciéndoles sentir capacitados y preparados para el futuro.

La nueva personalidad de marca debería hacer que el producto no sólo se asocie con la idea de «solucionar ineficiencias», sino que sea un «potenciador de la transformación», un «motor de empoderamiento» que ayuda a las empresas a liberar todo su potencial. Por ejemplo, un eslogan como: «Descubre. Optimiza. Lidera.» transmite claridad, acción y liderazgo.

Como conclusión, la marca de nuestro producto debe identificarlo como un socio en la transformación, no sólo como una herramienta de minería de procesos.

En el próximo post hablaremos de cómo explotar la conexión emocional con nuestros clientes mediante la propuesta de valor y el diseño de producto.

El post “Creando productos B2B que conectan emocionalmente con los clientes (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Product Management de productos tecnológicos y Product Marketing de productos tecnológicos te pueden ayudar.]

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Los modelos de elementos de valor proporcionan un “lenguaje universal” para entender y crear valor para el cliente. En este post presentamos los resultados de un estudio sobre elementos de valor para mercados B2B.

En la primera parte de este post hablábamos del valor para el cliente y de cómo existen bloques constructivos universales de valor, que crean oportunidades para que las empresas generen preferencia y fidelidad en sus cientes.

Hace unos años, la consultora estratégica Bain & Company emprendió un estudio encaminado a generar dos modelos de elementos de valor, enfocados respectivamente a mercados B2C y B2B. En la segunda parte de este post describimos el modelo para mercados de consumo B2C; en esta tercera parte hacemos lo propio con el modelo para mercados B2B.

Elementos de valor en B2B

En “The B2B Elements of Value”, E. Almquist, J. Cleghorn y L. Sherer, presentan los resultados del proyecto de Bain & Company para encontrar un modelo de elementos de valor para mercados corporativos (B2B).

Las diferencias entre las decisiones en B2C y B2B no son claras y limpias. Por supuesto, los compradores en B2B necesitan optimizar precios, cumplir especificaciones, ajustarse a regulaciones y seguir prácticas éticas. Los equipos de compras evalúan rigurosamente a los proveedores y ejecutan modelos de coste total de propiedad para asegurarse de que los criterios racionales y cuantificables sobre precios y características dan forma a sus análisis.

Elementos de Valor B2B

Qué elementos importan más

A medida que las ofertas en mercados B2B se comoditizan cada vez más, las consideraciones subjetivas, a veces muy personales, que los clientes de negocio incorporan a sus decisiones de compra aumentan de importancia.El estudio de Bain demuestra que en ciertas compras, consideraciones tales como que el producto puede mejorar la reputación del comprador o reducir la ansiedad tienen un papel mayor. Reconocer el amplio rango de factores tanto racionales como emocionales que están detrás de las compras corporativas –y adaptar las propuestas de valor de acuerdo a ellos– resulta crítico para evitar la trampa de la indiferenciación.

Para ayudar a los proveedores B2B a entender el espectro de prioridades de los clientes, el estudio de Bain identificó 40 elementos de valor que se inscriben en cuatro categorías: requisitos mínimos, funcionales, facilidad para hacer negocios, individuales e inspiradores. Como en el caso de B2C los elementos se organizan en los niveles de una pirámide, con aquéllos que proporcionan un valor más objetivo en la base y los que aportan un valor más subjetivo en los niveles superiores.

Los elementos en la base han sido tradicionalmente más fáciles de medir y competir sobre ellos ha sido simple. Los elementos más emocionales en la mitad y la cima han sido más difíciles de aislar y cuantificar, y por ello, más difíciles de implementar. Pero la batalla por la diferenciación se está desplazando hacia esos aspectos menos transaccionales. Para un product manager, dominar los intangibles de la experiencia total del cliente –todo el servicio, soporte, comunicación e interacción que envuelven una oferta– es más difícil que hacer esa oferta más barata, rápida o duradera.

En enfoque de elementos de valor B2B ayuda a las empresas a afrontar ese reto, aportándoles un marco para entender qué es lo que sus clientes valoran y qué aspectos de su oferta merecen que se invierta en ellos.

Implicaciones sobre la fidelidad y el crecimiento

Para entender cómo lo que la empresa aporta en los diferentes elementos afecta a su rentabilidad y la fidelidad de sus clientes, los investigadores hicieron un análisis detallado en varios sectores. En particular, lo que descubrieron para el sector de infraestructura de TI fue lo siguiente:

  • El resultado mostró cómo la excelencia en varios elementos resulta muy rentable: esa excelencia múltiple está muy correlacionada con una mayor fidelidad de los clientes (medida como NPS).
  • Se comprobó que era mucho más probable que los clientes hicieran compras repetidas a proveedores con buena puntuación en varios elementos.
  • Si bien los clientes entrevistados identificaron la Reducción de coste como el elemento más importante, sus respuestas a otras preguntas sugieren otra idea y dan pie a oportunidades para la diferenciación. Cuando se analizó el impacto de los elementos sobre el NPS se descubrió que factores como la Calidad del producto, la Experiencia o la Capacidad de respuesta eran mejores predictores de la fidelidad de los clientes. De hecho la mayoría de los elementos que predicen un alto NPS están en el nivel de facilidad para hacer negocios, lo que sugiere que los proveedores de infraestructura de TI pueden escapar de la trampa de la indiferenciación proporcionando valor tanto objetivo como subjetivo.

Poniendo a trabajar los elementos de valor

Mejorar los elementos que son la fuente de los beneficios esenciales de su oferta permitirá a los proveedores cubrir mejor las necesidades de sus clientes. Pero conseguirlo requiere adoptar el punto de vista del cliente, no una perspectiva operativa, de dentro afuera. Para identificar los elementos que nuestros clientes valoran más y determinar cómo mejorar nuestra oferta hay que seguir los siguientes pasos:

  1. Benchmark. Usar una encuesta para comparar cuantitativamente nuestra propuesta de valor frente a la competencia respecto a los diversos elementos de valor.
  2. Entrevistar a nuestros clientes y sumergirnos en su entorno para entender su experiencia. Explorar sus necesidades y sus fuentes de satisfacción y frustración. Puesto que en las compras corporativas intervienen varias personas, mapear el equipo de compras y las diferentes prioridades y fuentes de valor para cada miembro.
  3. Imaginar maneras de aumentar el valor. Una vez que hemos identificado un conjunto de elementos que merecen atención, mantener sesiones de ideación para determinar en qué elementos esenciales enfocarse antes y cómo mejorar nuestra aportación en ellos.
  4. Refinar, probar y aprender. Evaluar las mejores ideas de la sesión de ideación discutiendo su atractivo con los clientes y la capacidad de la empresa para llevarlas a cabo. Ir revisando iterativamente los conceptos antes de avanzar en el desarrollo, como paso previo a un test de mercado o a su despliegue.
  5. Pasar el “test ácido”. Después de introducir las mejoras, reevaluar objetivamente cómo nos comparamos frente a la competencia, idealmente usando el test inicial.

Los directivos de proveedores B2B se enfrentan a decenas de opciones cuando intentan decidir dónde asignar sus escasos recursos para mejorar y comercializar sus productos. El enfoque de elementos de valor les permite identificar qué es lo que más importa a sus clientes y a otros agentes relevantes y cómo pueden superar a la competencia.

El post “Elementos de valor (3)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Marketing estratégico para empresas tecnológicas y Product management de productos tecnológicos te pueden ayudar.]

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El valor para el cliente de cualquier producto se puede descomponer en elementos de valor: bloques constructivos universales de valor que generan preferencia y fidelidad. En este post presentamos los resultados de un estudio sobre elementos de valor para mercados B2C.

En la primera parte de este post hablábamos del valor para el cliente y de cómo existen bloques constructivos universales de valor, que crean oportunidades para que las empresas mejoren su rendimiento en los mercados actuales o entren en otros nuevos.

Hace unos años, la consultora estratégica Bain & Company emprendió un estudio en el que aplicó diversas técnicas cualitativas y cuantitativas para generar dos modelos de elementos de valor, enfocados respectivamente a mercados B2C y B2B.

Elementos de valor en B2C

El artículo “The Elements of Value”, de E. Almquist, J. Senior y N. Bloch, presenta los resultados del proyecto de Bain para encontrar un modelo de elementos de valor para mercados de consumo (B2C).

Los investigadores identificaron  30 “elementos de valor” – atributos fundamentales en sus formas más esenciales y discretas que cubren cuatro tipos de necesidad: funcional, emocional, que cambia la vida y de impacto social (ver gráfico).

Elementos de Valor B2C

Algunos ejemplos de estos elementos de valor en B2C:

  • Funcional: Ahorra Tiempo, Simplifica, Organiza, Integra
  • Emocional: Reduce Ansiedad, Nostalgia, Bienestar
  • Que cambia la vida: Autoactualización, Motivación, Afiliación/Pertenencia
  • De impacto social: Autotrascendencia

Muchos de los elementos han estado ahí durante tiempo inmemorial, aunque sus manifestaciones han cambiado a través de las épocas. Por ejemplo, el elemento Conecta ha sido cubierto a lo largo de los siglos por carteros a pie, carruajes, telégrafo, teléfono, email o redes sociales. Y la relevancia de los elementos varía en función del sector, la cultura o las características sociodemográficas. Por ejemplo, lo que significan los elementos Nostalgia o Autoactualización no tiene nada que ver en el mundo desarrollado y en economías de subsistencia.

Durante la investigación los autores utilizaron técnicas proyectivas para identificar la causa raíz que subyacía a la opinión de los entrevistados, asociándola a uno o varios elementos básicos.

Similarmente a lo que ocurre en la pirámide de Maslow los elementos de valor más potentes residen en su cima. Y para que una empresa sea capaz de proporcionar esos elementos de orden superior primero tiene que entregar los elementos de orden inferior (funcionales) requeridos por una categoría de producto particular.

Implicaciones sobre la fidelidad y el crecimiento

Para validar si los elementos de valor se pueden relacionar con el rendimiento de la empresa –específicamente con la fidelidad de sus clientes y el crecimiento de sus ingresos– Bain realizó un estudio que reveló que:

  • Las empresas que tenían una buena puntuación en varios elementos de valor tenían un NPS (Net Promoter Score) muy superior a las que no la tenían
  • Las empresas que tenían una buena puntuación en varios elementos de valor tenían un crecimiento en los ingresos muy superior a las que no la tenían
  • La alta cuota de mercado de algunos minoristas digitales puros (ej.: Amazon) está muy correlacionada con puntuaciones altas en un elevado número de elementos funcionales de valor

Patrones de valor

Para ayudar a las empresas a gestionar más directamente su ecuación de valor, los autores investigaron cómo los elementos de valor se traducen en rendimiento de negocio. Sus hallazgos fueron:

  • Algunos elementos importan más que otros. A través de todos los sectores, la Calidad percibida afecta a la recomendación de los clientes más que cualquier otro elemento. Todos los productos y servicios deben alcanzar un nivel mínimo en él, y ningún elemento compensa una baja puntuación en éste. Después de la Calidad el elemento crítico depende del sector: en Comidas y Bebidas el elemento Atractivo Sensorial es segundo por poco, mientras que en Banca de Consumo lo es Proporciona Acceso.
  • Los consumidores perciben que las empresas digitales proporcionan más valor. Muchos negocios online multiplican las puntuaciones de sus homólogos tradicionales en elementos como Ahorra Tiempo y Evita Dificultades y muchos otros.
  • Pero los negocios tradicionales pueden ganar todavía en algunos elementos. Los retailers omnicanal ganan en algunos elementos emocionales y que cambian la vida. Por ejemplo, es mucho más probable que tengan puntuaciones más altas que los online en elementos como Atractivo y Afiliación y Pertenencia. De hecho los elementos emocionales han ayudado a muchos retailers basados en tiendas a mantenerse en el negocio.

Poniendo a trabajar los elementos de valor

El modelo de elementos de valor se puede usar en la práctica para fomentar una mentalidad de “caza del valor” en las empresas ayudándoles a buscar y a desarrollar de una manera sistemática nuevas maneras de que su oferta aporte valor. Para ello se puede consultar a los clientes qué elementos de valor son importantes para ellos y respecto a qué elementos perciben fortalezas o debilidades en la oferta de la empresa.

Es posible establecer una disciplina para la mejora del valor en varias áreas clave:

  • Desarrollo de producto: el modelo se puede utilizar para estimular ideas de nuevos productos y para añadir elementos a productos existentes.
  • Precios: cambiar los precios parece sencillo, pero esos cambios alteran la ecuación de valor. Cualquier iniciativa de aumento de precios debe considerar la adición de nuevos elementos de valor.
  • Segmentación: se pueden utilizar los elementos de valor como base para una segmentación de clientes que nos ayude a entender qué es lo que valoran y a desarrollar nuevas ofertas.

El concepto de valor mantiene sus raíces en la psicología pero los elementos de valor pueden hacer que sea menos difuso y misterioso. Este modelo puede ayudar a los directivos a añadir valor de una manera sistemática y creativa a sus marcas, productos y servicios, y así ganar el favor de sus clientes, los verdaderos árbitros del valor.

En la tercera parte del post presentaremos los resultados del proyecto de Bain & Company para encontrar un modelo de elementos de valor para mercados corporativos (B2B).

El post “Elementos de valor (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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El valor que nuestros productos tienen para el cliente es una construcción multidimensional donde los aspectos emocionales y económicos tienen tanta o más importancia que los puramente funcionales. Es imprescindible entender los bloques constructivos del valor, para descubrir nuevas formas de crearlo y así conseguir una mayor preferencia y fidelidad en nuestros clientes.

Lo que los clientes valoran en un producto o servicio puede ser difícil de identificar. A menudo un beneficio emocional como reducir la ansiedad es tan importante como uno funcional, por ejemplo, habilitar una determinada tarea. ¿Cómo podemos determinar la mejor manera de añadir valor a nuestras ofertas?

El valor es multidimensional

Un mito muy común en marketing (sobre todo entre los que venimos del mundo de la ingeniería ; -) es que los clientes eligen los productos basándose puramente en sus funciones y características superiores. Pero aunque este valor “funcional” es importante, es sólo una de las dimensiones del valor para el cliente. Personalmente me gusta ver el valor como una combinación de tres dimensiones, cada una con diversas variables y componentes:Valor multidimensional

  • Valor funcional: lo que el producto nos permite hacer (más y mejor que otras alternativas), las tareas que nos permite realizar, sus características de eficacia, comodidad, fiabilidad, etc. Apela principalmente a nuestra razón (cerebro racional).
  • Valor emocional: cómo nos hace sentir el producto. Los beneficios (y costes) psicológicos de comprar, usar y poseer un producto. Apela principalmente a nuestro “corazón” (o cerebro emocional) y puede tener una dimensión más personal (ej.: sentirse seguro) o social (ej.: sentirse respetado).
  • Valor económico: lo que el producto significa en uso de recursos, tiempo y dinero. Si nos permite aumentar nuestros ingresos o hacer algo de una manera mucho más eficiente y barata, comparado con los costes totales de usarlo. Coloquialmente podríamos decir que apela principalmente a nuestra “cartera” (aunque obviamente tiene un alto componente racional).

Para pensar holísticamente en el valor para el cliente debemos tener en cuenta las tres dimensiones: funcional, económica y emocional. Y considerando el gran peso que los factores instintivos y emocionales tienen en nuestras decisiones (recordemos que el hombre es un “animal predeciblemente irracional”) es imprescindible hacer un esfuerzo deliberado por no olvidar nunca esa dimensión emocional del valor.

Por ejemplo, consideremos la propuesta de valor de un nuevo modelo de tablet dirigida al segmento corporativo. Desde un punto de vista funcional el fabricante podría destacar la disponibilidad de aplicaciones de negocio, sus conexiones inalámbricas, o la gran autonomía de la batería. Pero para que el producto resulte más atractivo el proveedor debería demostrar un valor económico: estimaciones de la mejora de productividad de sus usuarios o de su bajo coste total de propiedad. Y finalmente el fabricante debe persuadir a los clientes de los beneficios emocionales de elegir un dispositivo respaldado por una empresa fiable y con gran reputación.

El valor funcional es un importante punto de partida, pero debemos ir más allá de la diferenciación basada en características y funciones y tratar de traducirla en valor económico y desarrollar reclamos emocionales, que son mucho más sostenibles. ¿Os suena la frase “nunca han despedido a nadie por comprar IBM”?

La cantidad y naturaleza del valor de un producto o servicio particular reside siempre en los ojos del observador, por supuesto. Sin embargo, existen bloques constructivos universales de valor, que crean oportunidades para que las empresas mejoren su rendimiento en los mercados actuales o entren en otros nuevos.

Un modelo riguroso de valor para el cliente permite a las empresas descubrir nuevas combinaciones de valor que sus productos pueden entregar. La combinación correcta de estos elementos aporta una fidelidad de los clientes más fuerte, una mayor disposición a probar una marca particular y un crecimiento sostenido de los ingresos.

Estos modelos tienen sus raíces en la “jerarquía de necesidades de Abraham Maslow, publicada en 1943. Maslow argumentó que las acciones humanas provienen de un deseo innato de cubrir unas necesidades que van desde lo más básico (seguridad, calor, comida, descanso) a lo más complejo (autoestima, altruismo)…

El enfoque de elementos de valor extiende estas ideas enfocándose en las personas como consumidores y compradores corporativos y describiendo su comportamiento en su relación con productos y servicios.

La consultora estratégica Bain & Company, con décadas de experiencia haciendo investigación de mercado, emprendió hace años un estudio que aplicó diversas técnicas cualitativas y cuantitativas para generar dos modelos de elementos de valor, uno orientado a mercados de consumo (B2C) y otro a mercados corporativos (B2B), que describiremos en la segunda y tercera partes de este post.

El post “Elementos de valor (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

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No conformarse con reaccionar al viaje del cliente, sino modelarlo activamente se está revelando como una nueva forma de competir. La ventaja competitiva de las empresas dependerá de su capacidad para crear y gestionar estos viajes.

En la primera parte de este post hablamos de cómo las marcas están contraatacando ante el nuevo equilibrio de poder a favor de los compradores y están intentando crear activamente unos nuevos viajes de cliente más atractivos y persuasivos, que creen valor tanto para el proveedor como para el comprador y propulse a éste a un camino de fidelidad acelerada.

Viaje del comprador

En esta segunda parte, basada también en “Competing on Customer Journeys” de David C. Edelman y Marc Singer, vamos a ver cómo conseguirlo.

Capacidades clave

La capacidad de una empresa para entregar viajes más valiosos se cifra en cuatro capacidades diferentes pero interconectadas, cada una de las cuales hace que los viajes sean más capaces de atraer y capturar permanentemente a los clientes:

  • Automatización. Implica la digitalización y simplificación de pasos del viaje que antes se hacían manualmente. Al permitir a los consumidores ejecutar de una manera rápida y fácil lo que antes eran complejos procesos de su camino, la automatización crea los cimientos esenciales de unos viajes que enganchen a los compradores. Si bien la automatización es una tarea muy técnica su foco está en habilitar unas experiencias cada vez más sencillas, útiles e involucradoras.
  • Personalización proactiva. Usa información sobre un cliente —bien basada en interacciones pasadas o recopilada de fuentes externas— para personalizar instantáneamente la experiencia. Recordar las preferencias del cliente constituye un ejemplo básico de esta capacidad, que se extiende a la personalización y la optimización de los siguientes pasos en el viaje del cliente.
  • Interacción contextual. Usa el conocimiento sobre en qué parte del viaje está un cliente para llevarle hasta el siguiente conjunto de interacciones.
  • Innovación del viaje. Extiende la interacción a nuevas fuentes de valor, tales como nuevos servicios, tanto para el cliente como para la marca. Las empresas hacen minería de sus datos e insights sobre un cliente para descubrir qué servicio adyacente podría apreciar. Las mejores empresas diseñan viajes realizando pruebas que habilitan un prototipado continuo de servicios y características.

Por ejemplo la aplicación móvil de Delta Airlines se ha convertido en una herramienta de gestión del viaje para casi cualquier aspecto del vuelo, desde la reserva y el embarque hasta la navegación por las opciones de entretenimiento durante el trayecto y la petición de un coche de Uber tras el aterrizaje.

Pero si bien estas capacidades están basadas en sofisticadas tecnologías de la información también dependen de un pensamiento creativo y de nuevos enfoques de gestión.

El nacimiento del Jefe del Viaje del Cliente

La capacidad tecnológica es necesaria pero no suficiente para diseñar viajes competitivos y en mejora continua, las empresas también necesitan nuevas estructuras organizativas y tipos de gestión. Activar los viajes de los clientes para capturar valor requiere tratar a los viajes como productos que deben ser gestionados activamente, medidos y cultivados. La capacidad de las empresas para hacerlo dictará su éxito en hacer de los viajes de los clientes una ventaja competitiva.

En las empresas más centradas en esta actividad suele existir la figura de un Chief Experience Officer (en ocasiones este rol lo desempeña el Chef Digital Officer) que supervisa todas las interacciones de la empresa con sus clientes. Reportando a este ejecutivo se encuentra uno o varios encargados de la estrategia de experiencias, que deciden en qué viajes y segmentos de clientes enfocarse, priorizan viajes actuales para su desarrollo e identifican oportunidades para nuevos viajes.

En el centro de la acción para un viaje dado está un nuevo tipo de líder, el Journey Product Manager que es el último responsable de su rendimiento de negocio, gestionándolo como lo haría con cualquier producto. Y al igual que otros product managers son juzgados de acuerdo a cómo cumplen un conjunto de medidas específicas del producto, incluyendo el ROI del viaje. Para construir viajes con éxito, estos managers se basan en equipos multidisciplinares que incorporan especialistas de TI, analítica, operaciones, marketing y otras funciones que, con un enfoque ágil, van probando e iterando las mejoras.

En resumen, las empresas necesitan tratar los viajes como productos, construidos y sustentados por un equipo interfuncional dirigido por un jefe que es responsable del rendimiento para el negocio de cada viaje. Hoy, las marcas ganadoras deben su éxito no sólo a la calidad y valor de lo que venden sino a la superioridad de los viajes que crean.

En este artículo hablamos de algunos errorres que las empresas cometen al definir el viaje de sus clientes.

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