Crecimiento de productos tecnológicos

Entradas de Antonio Matarranz

Las personas (o arquetipos de clientes) son artefactos complementarios a los tradicionales segmentos. Las personas sirven para explicar, ilustrar y “dar vida” a nuestros segmentos de clientes, permitiéndonos diseñar en detalle experiencias de uso y compra que encajan con los objetivos, actitudes y comportamientos de esos clientes.

Como vimos en la primera parte de este post sobre segmentos y personas, algunas nociones estrechas de estas técnicas las restringen a un uso en la comercialización de productos existentes y en el diseño de nuevos productos, respectivamente. Sin embargo, ya descubrimos que ambas herramientas son aplicables a un rango muy amplio de actividades tanto de la gestión como del marketing de producto a lo largo de todo su ciclo de vida:

  • La segmentación sirve tanto para innovar como para comercializar. Los segmentos del primer tipo (inbound) sirven para descubrir necesidades de mercado no cubiertas y oportunidades para desarrollar nuevos productos. Los segmentos orientados la comercialización (outbound) sirven para descubrir grupos de clientes en los que posicionar el producto y para diseñar procesos con los que actuar sobre el mercado.
  • Las personas (arquetipos de clientes) sirven para modelar tanto a los usuarios como a los compradores del producto. Las personas de usuario se aplican en la definición y diseño del producto. Las personas de comprador se aplican tanto en la definición y diseño de producto como en el marketing y venta de éste.

Ciertamente, los segmentos también sirven para innovar y las personas se utilizan para hacer marketing. Segmentos y personas responden a preguntas ligeramente diferentes pero son artefactos que se complementan.

Las personas explican los segmentos

En realidad, esencialmente las personas sirven para explicar e ilustrar los segmentos. Como decíamos aquí, mientras que los segmentos son macroscópicos, abstractos y agregados, las personas son microscópicas, concretas y detalladas.

Las personas explican los segmentos

Los segmentos sirven para entender a los clientes y detectar oportunidades para crear valor, y para analizar el mercado y evaluar oportunidades para capturar valor (targeting). Pero tanto si se trata de segmentos para innovar en productos/negocios como de segmentos para comercializar ofertas existentes, las personas sirven para poner “cara y ojos” a esos segmentos.

Las personas, al incluir detalles y narrativas, cuentan historias que los segmentos (que básicamente consisten en una definición con un conjunto de datos asociados) no pueden transmitir. De este modo las personas nos ayudan a entender y modelar a nuestros clientes y empatizar con ellos, y nos permiten diseñar en detalle experiencias tanto de uso como de compra del producto. Una vez que contamos con personas que representan a nuestros clientes arquetípicos, podemos mirar las características de nuestros productos, nuestros mensajes y nuestras campañas de marketing utilizando sus ojos.

En general, para cada segmento habrá que crear una o varias personas que describan de manera empática a nuestros clientes y sus objetivos, actividades, comportamientos y escenarios de uso y compra. En el caso de productos B2B o de compra compleja la relación segmento-persona es obligatoriamente “de uno a muchos”: resulta inevitable asociar varias personas a cada segmento porque el producto va a tener varios roles compradores y usuarios (decisor de negocio, evaluador técnico…) y para explicar cada uno de esos roles tendremos que utilizar al menos una persona.

Un ejemplo de relación entre segmentos y personas

Como ejemplo, volvamos al caso del producto de Automatización de Fuerza de Ventas (SFA) que hemos utilizado otras veces. Supongamos que en fase de desarrollo de producto hemos segmentado el mercado y elegido como target el segmento de empresas del sector de laboratorios farmacéuticos de tamaño mediano, de origen nacional y con una necesidad urgente de optimizar el rendimiento de sus vendedores (visitadores médicos) y de mejorar la fiabilidad de sus previsiones de venta.

Analizando los posibles procesos de compra y uso del producto en ese segmento de empresas podemos identificar que los roles compradores y usuarios principales son: Director Comercial (comprador), Jefe regional de Ventas (comprador y usuario) y Vendedor (usuario).

Y avanzando en la investigación de esos clientes podríamos identificar las diferentes personas que necesitamos para modelar el segmento y sus roles:

  • Por ejemplo, es posible que descubriéramos que para modelar a los Directores Comerciales son necesarios dos arquetipos, en función de sus actitudes ante la innovación y sus objetivos respecto al producto : “Ignacio, el Director Comercial innovador” y “César, el Director Comercial conservador”
  • Para modelar a los Jefes regionales de Ventas podríamos descubrir que nos basta con una única persona: “Verónica, la Jefa de Ventas”
  • Y podríamos descubrir que para modelar a los Vendedores necesitamos dos arquetipos, que se diferencian en sus actitudes y en cómo realizan sus  actividades diarias: “Manuel, el Vendedor moderno” y “Teodoro, el Vendedor tradicional”.

En las fases de desarrollo y comercialización del producto habrá que diseñar y proporcionar funcionalidades y experiencias de uso y compra para todas esas personas.

Segmentos y personas son artefactos complementarios. En un próximo post veremos qué preguntas se pueden contestar usando segmentos y para cuáles es necesario incorporar personas.

El post “¿Las personas han acabado con los segmentos? (2)?” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[Entender a los clientes es primordial a la hora de descubrir nuevos mercados, desarrollar ofertas o comercializar productos. Aprende en este documento cómo descubrir “customer insights” que revelen motivaciones y necesidades ocultas de los usuarios.]

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nstituto Tecnológico de AragónDesde el Instituto Tecnológico de Aragón (ITAINNOVA) me ha invitado a impartir un taller sobre Agila Product Development.Será en su sede de Zaragoza y lo hemos dividido en dos sesiones:

Estará enfocado específicamente al desarrollo de productos para un mercado (no de proyectos a medida de un cliente). Intentaremos combinar de manera práctica lo mejor de Customer Development, Design Thinking, Agile, Lean Startup… y resolver las contradicciones entre estos enfoques.

En esta presentación tenéis la introducción del taller.

Gracias al ITA por contar conmigo. Nos vemos en Zaragoza!

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Un post muy breve para apuntaros hacia algunas de las cosas que hacemos en Daedalus y que sin duda van a interesar a aquellos marketers preocupados por la evolución hacia enfoques semánticos del ecosistema del marketing digital (motores de búsqueda, medios sociales, sitios de noticias…).

rich snippetEn este post hablamos de cómo a medida que los motores de búsqueda evolucionan hacia un comportamiento centrado en las entidades (y no tanto en las palabras clave) toda organización con presencia online va a verse obligada a hacer explícito el significado de sus contenidos web.La tecnología de marcado semántico puede ayudar a hacer los contenidos más relevantes para los motores y más atractivos para los usuarios.

En este post analizamos los beneficios del marcado semántico para el marketing inbound (SEO, social, agregadores…) y algunos de sus retos y presentamos herramientas útiles para implementarlo.

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El uso de personas (arquetipos) en el campo de la innovación está reduciendo el interés por las tradicionales técnicas de segmentación de mercados, hasta el punto de que hay quien augura su obsolescencia. Pero estas opiniones a veces provienen de una visión estrecha de unas y otras técnicas. Para ver hasta qué punto tienen razón primero hay que entender el alcance de ambas herramientas.

El interés que están despertando las personas (arquetipos de clientes) para el desarrollo y el marketing de productos ha relegado a la segmentación de mercados a un segundo plano. Algunos apóstoles del diseño afirman que los segmentos no admiten comparación con las personas (en cuanto a empatía y detalle) y que no vale la pena utilizarlos. Eso puede tener sentido en proyectos a medida para un cliente, pero como veremos en el caso de productos repetibles para un mercado la respuesta no es tan sencilla.

Pero incluso en el caso de productos algunos se preguntan ¿por qué usar algo tan abstracto y frío como los segmentos cuando se puede trabajar sobre unas descripciones más concretas y vivas de nuestros clientes? Además, el proceso STP (Segmenting-Targeting-Positioning) sólo sirve para vender productos existentes, no para innovar en estos tiempos ágiles ¿o no?

La realidad es que tanto segmentos como personas son útiles en diversas etapas de la vida de un producto, pero sirven para distintos propósitos y tienen costes diferentes. En esta primera parte de este post vamos a rebatir algunas falsas ideas sobre estas herramientas. En sucesivas entregas veremos cómo se relacionan y cómo utilizarlas a lo largo de ese ciclo de vida. Pero para empezar tal vez valga la pena recordar algunas nociones básicas de ambas:

Segmentos y Personas

  • Un segmento es una porción de un mercado que posee determinadas características. Segmentar consiste en dividir un mercado en un conjunto de partes que sean lo más homogéneas posible internamente y lo más diferentes unas de otras. Tanto si se trata de comercializar productos existentes como de desarrollar nuevos productos, segmentar consiste en identificar dónde y cómo podemos crear valor, como paso previo al targeting, que consiste en seleccionar aquellos segmentos donde podemos capturar más valor.
  • La persona es un artefacto que proviene del mundo del diseño de experiencias de usuario (como curiosidad, el nombre original es el término en latín y su plural debería ser personæ). Una persona es un arquetipo de nuestro cliente, una descripción detallada de un usuario o comprador típico de nuestro producto, con su perfil demográfico y sus objetivos, actitudes y comportamientos. Las personas nos ayudan a enfocar el diseño de nuestros productos y nuestros procesos comerciales en gente real con necesidades concretas, no en un mercado general y sin rostro. Una persona no es un conjunto de datos, sino que cuenta una historia “viva” y es una representación empática de nuestros clientes en acción.

Algunos falsos mitos sobre segmentos y personas

La segmentación probablemente es la técnica del marketing tradicional peor entendida, y muchos profesionales tienen la idea equivocada de que se basa únicamente en criterios demográficos y sólo tiene utilidad en la fase de comercialización de productos. Por su parte, aunque la aplicación de personas es mucho más reciente, algunos lo consideran como un artefacto de uso exclusivo en el diseño de nuevos productos. Vamos a rebatir estos falsos mitos sobre segmentos y personas (aunque seguro que no lo son para los lectores de este blog):

  • Mito: la segmentación sólo usa criterios demográficos de los clientes (o “firmográficos” si se trata de empresas). Por eso tiene poco poder predictivo.
    Realidad: la segmentación incorpora además criterios relacionados con comportamientos y actitudes de los clientes (personalidad, estilo de vida, uso del producto, fidelidad a la marca…) y los combina con sus necesidades, problemas y objetivos, lo que mejora su capacidad predictiva.
  • Mito: para desarrollar nuevos productos basta con personas de usuario (las típicas “personas de diseño”) que representan a los usuarios de ese producto en acción.
    Realidad: en productos donde el comprador y el usuario no son los mismos (p.ej.: productos en mercados B2B o de compra compleja) también es necesario incorporar personas de comprador durante el desarrollo. Diseñar el producto de modo que se cubran los objetivos, necesidades y problemas del comprador es primordial para conseguir que el producto sea más comprable.
  • Mito: las personas sólo tienen utilidad durante el desarrollo de un nuevo producto, no durante el resto de su ciclo de vida.
    Realidad: las personas de comprador (“personas de marketing”) también se aplican en el lanzamiento y comercialización de productos. Esas personas se utilizan tanto para enfocar posicionamientos y mensajes como para definir estrategias comerciales y procesos de marketing y ventas que ayuden a esas personas a avanzar en sus procesos de compra y convertirse en clientes satisfechos. En mercados B2B y de compra compleja es imprescindible identificar la participación e influencia de las diferentes personas de comprador en el proceso de compra.
  • Mito: segmentos y personas se pueden crear en el despacho, sin consumir muchos recursos y dinero.
    Realidad: eso no es cierto a menos que realmente conozcas en profundidad tu mercado (lo que probablemente te ha costado mucho tiempo y dinero) y seas capaz de empatizar y “meterte en la piel” de tus clientes. En realidad, tanto la elaboración de segmentos como de personas exige una inversión no despreciable en forma de análisis cualitativo (para descubrir) y cuantitativo (para validar) esas representaciones del mercado y sus clientes. Pero eso no debe impedir que vayamos evolucionando a unas formas más ligeras e iterativas de estos artefactos.

Sobre este último punto, tanto en mercados de consumo como de productos tecnológicos es posible adquirir segmentaciones y personas estándar (a un precio razonable y para empezar a usar inmediatamente) como las que ofrecen Forrester, Claritas, Experian, The Futures Company o recientemente Google. Estos productos nos pueden ayudar a empezar en nuestros proyectos de modelado del mercado, aunque después los evolucionemos hacia segmentaciones y personas más a medida de nuestro escenario.

Segmentos y personas son diferentes

Sin embargo, aunque segmentos y personas se pueden (y deben) aplicar tanto en desarrollo como en comercialización de productos, entre ambos artefactos existen diferencias esenciales: todo lo que la segmentación tiene de datos y definiciones abstractas las personas lo tienen de narrativas y descripciones concretas.

Los segmentos son una herramienta de análisis del mercado y sirven para descubrir, analizar, discriminar y evaluar: necesidades de mercado, clientes que las tienen, tamaño y evolución de la demanda, ofertas alternativas, posición competitiva de nuestra empresa… Se componen de definiciones y datos y son artefactos macroscópicos, abstractos y agregados. En general, la segmentación se aplica para tomar decisiones de enfoque estratégico y de targeting en función de las necesidades, atractivo de mercado y accesibilidad de diferentes grupos de clientes.

Las personas son una herramienta de representación de los clientes y se elaboran para aportar una comprensión detallada y rica de los objetivos, motivaciones, actitudes y comportamientos de los clientes, tanto en contextos de uso como de compra del producto. Se componen de descripciones y narrativas y son artefactos microscópicos, concretos y detallados. En general, se utilizan para diseñar experiencias significativas de uso y compra, que sintonicen con la forma en que los clientes perciben sus objetivos y que se ajusten fácilmente a sus comportamientos naturales.

Lo veremos con más detalle en la segunda parte de este post.

El post “¿Las personas han acabado con los segmentos? (1)?” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[Entender a los clientes es primordial a la hora de descubrir nuevos mercados, desarrollar ofertas o comercializar productos. Aprende en este documento cómo descubrir “customer insights” que revelen motivaciones y necesidades ocultas de los usuarios.]

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Las nuevas filosofías de desarrollo de productos y negocios tienen muchos puntos en común pero también algunas contradicciones. En realidad, cada una de ellas representa una visión parcial de un nuevo proceso de innovación que está emergiendo y cuyas piezas todavía tienen que acabar que encajar.

Una de las primeras cosas que vienen a la cabeza cuando uno intenta profundizar y aplicar las diversas filosofías de la “nueva innovación” (Agile, Diseño, Customer Development, Lean Startup…) es una curiosa sensación de déjà vu. Cuando se ha familiarizado con las iteraciones y los experimentos de Customer Development (o de Diseño, o de Agile) y empieza a estudiar los otros enfoques es difícil evitar un pensamiento de “todo esto me suena mucho” y “una vez que dominas una, las dominas todas”.

Pero ¿realmente esto es así? ¿Cuánto hay de similar y de diferente en estas filosofías? Vamos a estudiarlo para el caso de empresas orientadas a producto (repetible, para un mercado, no proyectos a medida de un cliente).

Customer Development, Diseño y Agile

Si no son lo mismo al menos lo parecen…

La realidad es que por diversas razones (entre ellas la contemporaneidad) todas ellas comparten muchas ideas. Esencialmente, son filosofías que tratan de enfrentarse a los retos del desarrollo de nuevos productos y negocios en escenarios de gran riesgo y velocidad, que se han desarrollado prácticamente a la vez –a partir de finales del pasado siglo– y que se han “interfertilizado” mutuamente (por no decir que en ocasiones se han copiado sin demasiados miramientos). Y aunque cada una de ellas posee un lenguaje propio, en conjunto presentan muchas coincidencias y temas recurrentes:

  • Foco en el cliente
  • Experimentación (Producto Mínimo Viable, prototipos…)
  • Feedback
  • Aprendizaje
  • Iteración (sprints, ciclos…)
  • Coordinación y comunicación (interna y externa)
  • Equipos multidisciplinares

En realidad, estas filosofías ofrecen puntos de vista diferentes y parciales de lo que esencialmente es un mismo proceso: el que tiene por objetivo desarrollar un nuevo producto/empresa. Pero ahora ya no se trata de un proceso que siga un modelo lineal, por fases o en cascada, como los que han venido utilizándose con cierto éxito en el desarrollo de innovaciones incrementales.

Este nuevo modelo que va emergiendo es más adecuado para el desarrollo de productos y negocios verdaderamente nuevos – situaciones donde ni los clientes, ni sus necesidades, ni las soluciones que podrían cubrirlas ni las tecnologías que se aplicarían son totalmente conocidas o están en evolución– y es mucho más flexible y centrado en el mercado.

Agile, Diseño, Customer Development, Lean Startup son diferentes…

La realidad es que estas filosofías son diferentes (incluso complementarias) en cuanto a sus objetivos y alcance. A fin de distinguir entre unos enfoques y otros, si tuviéramos que resumir cada uno de ellos en un slogan o un par de frases el resultado podría ser el siguiente:

  • Customer Development – Sal fuera de la oficina y pon a prueba iterativamente las hipótesis de tu negocio. Después, constrúyelo y escala.
  • Diseño (y Design Thinking) – Crea productos (y negocios) que los clientes deseen a través de la empatía y el prototipado.
  • Agile – Entrega rápidamente valor a los clientes mediante una construcción iterativa e incremental que incorpora continuamente el feedback del mercado.
  • Lean Startup – Integra y aplica las filosofías anteriores en un contexto de emprendimiento: aplica ciclos rápidos de Construir-Medir-Aprender para que tu empresa sea flexible y rápida y use sus recursos de la manera más eficiente.

Dejando a un lado Lean Startup, que es una filosofía de empresa y hasta cierto punto engloba los demás enfoques, los otros representan perspectivas diferentes (y en ocasiones solapadas) del desarrollo de nuevos productos y negocios pero ninguno aporta una solución completa a todo el proceso de desarrollo. Por ejemplo:

  • Customer Development representa eminentemente una óptica de (modelo de) negocio. Es imprescindible validar la Propuesta de Valor y las otras hipótesis del modelo de negocio, pero en paralelo necesitamos saber cómo “poblar” esa propuesta y definir, diseñar y construir el producto. Los propios promotores del Customer Development aclaran que es necesario complementarlo con un proceso de “Product Development”. En particular Steve Blank y Eric Ries proponen que ese desarrollo de producto consista básicamente en una Ingeniería Ágil pero desde mi punto de vista eso no es suficiente.
  • El Diseño, especialmente el Diseño UX, recoge –como no podía ser de otra manera– la visión del diseñador y se centra en encontrar la solución para el problema/necesidad del mercado. Pero en general no entra en las actividades de definición del modelo de negocio ni de evaluación de la oportunidad de mercado y tampoco en la construcción del producto real.
  • Agile, por su parte, representa la visión del ingeniero y se enfoca en la construcción/implementación de la solución. Pero tampoco entra en las actividades de definición del modelo de negocio ni de evaluación de la oportunidad de mercado y trata de evitar las de investigación de clientes y diseño.

… e incluso contradictorias

Pero además, lo que es innegable para alguien que haya estudiado con un mínimo espíritu crítico estas filosofías (algo no habitual entre muchos de sus apóstoles)  es que entre ellas hay algunas diferencias y contradicciones muy relevantes:

Todos estos enfoques son las piezas de un puzzle que conforma un nuevo proceso de desarrollo de productos y negocios. La buena noticia es que muchos creemos que este proceso nos va a ayudar a innovar de manera más flexible y con mayores probabilidades de éxito. La mala noticia es que las piezas todavía no encajan muy bien… pero seguro que entre todos lo vamos a conseguir.

El post “Agile, Diseño, Customer Development, Lean Startup… ¿es todo lo mismo?” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[Desarrollar nuevas ofertas y modelos de negocio en mercados tecnológicos plantea retos muy particulares. Descubre en este documento cómo desarrollar productos que los clientes necesitan.]

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Hablamos mucho de la visión de producto pero ¿qué forma debería tener? ¿Una frase, un documento, un prototipo…? En este post proponemos un formato.

Supongo que cada uno tendrá sus preferencias pero estaréis de acuerdo en que idealmente la visión de producto debería expresarse mediante un artefacto que la haga fácil de compartir, comunicar y debatir.

Y recordando lo que decíamos en un post anterior, una buena manera de enfocarnos en las soluciones (productos y servicios) que vamos a proporcionar y los tipos de clientes a los que vamos a servir en un futuro más o menos cercano es guiarnos por el valor que vamos a crear y entregar a esos clientes.

Una Visión de Producto centrada en el Valor para el Cliente

Recordando nuestras ideas sobre el valor, la visión debería reflejar estos puntos:

  • La funcionalidad y características del producto sólo son valiosas en tanto que producen una utilidad y resultados para el cliente
  • El valor del producto viene dado por sus beneficios (funcionales, económicos, emocionales) pero también por sus costes, tal y como los percibe el cliente
  • El valor del producto es contextual (depende del cliente y la aplicación) y sobre todo es relativo (se percibe frente a las alternativas existentes).

Teniendo en cuenta esos requisitos, trabajando con algunos clientes he encontrado que la Visión de Producto se puede expresar mediante artefactos como los siguientes:

  • Narrativa o historia que relata cómo los clientes futuros del producto se beneficiarán del él.
  • Prototipo conceptual de alto nivel y enfocado en esa visión futura: “visiontipo”.
  • Expresión o lienzo de visión: a este formato dedicamos el siguiente apartado.

Lienzo de Visión de Producto

Lienzo de Visión de Producto El formato se compone de estos elementos:

  • Frase resumen: una breve expresión (1-2 frases) de la propuesta de valor. Puede ser útil expresarla como una analogía con un negocio conocido, p. ej., “el 7-Eleven de los seguros”.
  • Cliente: ¿Para quién es el producto? Perfil demográfico (si es persona). Perfil psicográfico (valores, estilo de vida, personalidad, actitudes…) y de comportamiento. Perfil “firmográfico” (si es empresa). Identificación de Compradores vs. Usuarios.
  • Necesidad / problema / objetivo: ¿Qué necesita el cliente? ¿Qué desea? Una manera de expresarlo es como el trabajo que desea realizar, las mejoras que desea obtener y los inconvenientes y dificultades que desea eliminar. Este apartado nos da una idea de la oportunidad para crear valor en el cliente.
  • Solución: ¿Qué es el producto? ¿Qué hace? Descripción del concepto. Experiencia de cliente. Funcionalidades y características más relevantes. Precio.
  • Valor para el cliente: ¿Para qué usar el producto? ¿Cuáles son los resultados previsibles? ¿En qué medida se cubren las necesidades? Beneficios frente a Costes (funcionales, emocionales, económicos), considerados siempre desde la perspectiva del cliente. Nuestro objetivo debería ser entregar y que el cliente percibiera ese valor.
  • Rivales: ¿Contra quién competimos (no necesariamente productos equivalentes) por ese dinero? En la mayoría de los casos va a ser el statu quo, estrategias de mitigación, soluciones parciales/provisionales. Y también productos competidores, sustitutivos y alternativos.
  • Diferenciadores: Puntos de diferenciación frente a principal/es rival/es. Cómo vamos a desbancar al statu quo. Cómo vamos a conseguir ser “10 veces mejores” que las alternativas existentes, para que el mercado adopte nuestro producto.

Como se puede ver, la mitad izquierda de la plantilla recoge información acerca del mercado, mientras que la mitad derecha recoge información desde la perspectiva del mercado. El contenido de estos apartados puede ser textual pero también incorporar bocetos, mockups, etc. El objetivo es que posea un carácter gráfico y mínimo que facilite su uso, comprensión y comunicación.

Alternativas a nuestra Visión de Producto

Existen en la literatura otros artefactos que sirven para expresar una “visión” de producto:

  • Value Proposition Canvas de Alex Osterwalder: es una complemento/extensión de su famoso Lienzo de Modelos de Negocio, que detalla dos de los elementos de éste: Segmentos de Clientes y Propuestas de Valor. Este lienzo de propuesta de valor aplica el enfoque de Jobs-To-Be-Done popularizado por Clayton Christensen y en el lado del cliente se enfoca en los trabajos que estos desean realizar y los resultados que desean obtener (aumentar las “ganancias” y mitigar los “dolores”). En el lado de la solución, el lienzo recoge el concepto del producto/servicio y los atributos de éste que contribuyen a crear esas mejoras y a reducir esas pérdidas. Aunque el planteamiento es bueno debo decir que en conjunto el lienzo me resulta un poco reiterativo y confuso y no va más allá del concepto de producto y de sus features&functions.
  • Lean Canvas de Ash Maurya: una especie de Lienzo de Modelos de Negocio parcial, complementado con elementos relacionados con el producto y optimizado para su aplicación en Lean Startup. Es útil si necesitas manejar los aspectos de modelo de negocio y de producto en un único lienzo, pero a mi modo de ver insuficiente en ambos campos: le falta la visión de la “trastienda” del modelo de negocio y su orientación al valor para el cliente es mejorable.
  • Vision Board de Roman Pichler: Roman es una referencia en el mundo del Agile Product Owner (aunque discrepo de muchas de sus ideas, en especial las que se refieren al Agile Product Manager). Su Vision Board es un buen intento de artefacto ligero y conciso, pero que llega a ser contradictorio porque mezcla los problemas y soluciones del cliente con el valor para el proveedor.

Todos ellos son artefactos bastante aceptables y en su momento me sirvieron de inspiración (aunque ninguno me acabe de convencer plenamente). Por su parte creo que nuestra Visión de Producto

  1. Incorpora esos aspectos mínimos que deben guiar la estrategia, el roadmap y el desarrollo del producto
  2. Añade diversos elementos expresamente relacionados con el valor para el cliente (p.ej.: explicita beneficios y costes, resalta diferenciadores) que son críticos para el éxito de la propuesta.

Finamente, seguro que habréis notado el paralelismo de nuestra plantilla con la clásica expresión de posicionamiento de Geoffrey Moore en “Chrossing the Chasm”:

Para <segmento clientes>
que tienen <problema / objetivo / necesidad>
<Nombre producto> es un <categoría de producto>
que aporta <razón única para comprar / beneficios clave>.
A diferencia de <alternativa principal>
proporciona <diferenciación>.

Esta coincidencia no es necesariamente mala (ni casual). Lo que si debemos tener claro es que el objetivo y el uso de ambos artefactos son diferente. La Visión está orientada a futuro y expresa dónde querríamos estar dentro de unos (pocos) años en términos de Producto-Mercado; el Posicionamiento está orientado al presente y expresa qué lugar queremos que nuestro producto ocupe en la mente de nuestros clientes.

¡Espero que os sea útil!

El post “Vision de Producto: una propuesta de formato” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[Una buena función de «product management» es imprescindible para gestionar cada producto como un negocio. Descubra en este taller práctico cómo implementar una gestión de productos realmente enfocada en el mercado.]

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FeditLa Federación Española de Centros Tecnológicos (Fedit) me ha invitado a impartir un taller sobre»Desarrollo Ágil de Negocios y Productos Tecnológicos» el próximo 29 de abril en su sede de Madrid.

Los contenidos están basados en la nueva versión de mi taller sobre Agile Product Development (ver introducción y agenda en la presentación adjunta).

En está página tenéis más información sobre contenidos e inscripción. El taller está abierto a todo el mundo (con un precio especial a los Centros asociados) y como en otras ocasiones Fedit me autoriza a ofreceros un descuento del 20% en la inscripción. Para conseguirlo basta con que dirijáis un email a comunicacion@fedit.com, explicando que sois lectores de este blog.

Nos vemos el día 29 en Madrid…!

 

El post «Taller sobre Desarrollo Ágil de Negocios y Productos Tecnológicos en Fedit» se publicó primero en «Marketing & Innovación».

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En gestión de productos hablamos con frecuencia de la “visión” como algo que debe enmarcar nuestro roadmap y guiar el desarrollo de producto a largo plazo, y con frecuencia achacamos el fracaso de una marca al hecho de que “carece de una visión clara”. Pero ¿para qué sirve y cómo se construye una visión de producto?

Intuitivamente todos tenemos una idea de la visión como algo que describe las soluciones (productos y servicios) que vamos a proporcionar y los tipos de clientes a los que vamos a servir en un futuro más o menos cercano. Dependiendo de la industria, la visión puede cubrir típicamente entre 2 y 5 años aunque en algunos sectores (pensemos en farmacia) la visión puede abarcar plazos mucho más largos.

Ciertamente, la visión no busca describir los productos que estamos vendiendo hoy, aunque es a través de una sucesión de productos y versiones “actuales” como aspiramos a alcanzar esa visión. Y siempre deberíamos tener una visión hacia el futuro: si nos acomodamos en nuestros productos y mercados presentes podemos ser presa fácil de rivales más innovadores. Así pues, la visión debe actualizarse periódicamente. Iterando sobre la Visión de Producto

 

La Visión debe validarse y ser estable, pero tiene que poder evolucionar

Asumiendo que estamos utilizando un proceso de desarrollo de nuevos productos más o menos flexible y centrado en el mercado, una expresión estable de la visión sólo puede ser el resultado de las actividades de descubrimiento y validación del producto. Previamente, durante las actividades de búsqueda y evaluación preliminar de la oportunidad de mercado, es útil manejar borradores provisionales de la visión de producto (con su expresión de clientes, problemas, soluciones, etc.) pero que no constituyen visiones validadas.

Con posterioridad, si la evaluación de la oportunidad culmina en un “Go!” y acometemos el proceso propiamente dicho de desarrollo del producto, sin duda que las asunciones recogidas en la visión se convertirán en las primeras hipótesis a comprobar.

Mediante un proceso iterativo de análisis y experimentación en el mercado (aplicando entrevistas, observaciones, contraste de mockups…) podemos ir eliminando incertidumbres y refinando los componentes de nuestro modelo de negocio y nuestra visión. El objetivo de esta actividad, que consiste en descubrir un producto que valga la pena construir y comprobar el Encaje Problema/Solución, equivale a alcanzar una visión de producto validada.

Posteriormente, cuando la visión se despliega en un roadmap que explica cómo vamos a alcanzarla a través de sucesivas versiones y empezamos con la implementación de éstas, entramos en una fase de validación del producto y de comprobación del Encaje Producto/Mercado durante la cual la visión debe gozar de una cierta estabilidad y vocación de permanencia (o al menos, toda la que nos permiten estos enfoques en lo que cualquier asunción está sujeta a refutación).

Aunque en esta etapa el protagonismo lo tienen otros artefactos (requisitos, prototipos, backlogs… e incluso un “Lienzo de Producto”) más enfocados en el avance del desarrollo, la visión siempre está presente como guía y referencia para el proceso. Además de la misión obvia de indicarnos hacia dónde tenemos que ir y qué tenemos que desarrollar, en estos tiempos “ágiles” la visión cumple dos objetivos muy importantes:

  • Transmite un sentido de propósito y de intención que debe inmunizarnos ligeramente contra las veleidades de “pivotar” a la mínima dificultad. Hemos visto muchas empresas que aplican de una manera tan extrema los principios lean que a fuerza de pivotar acaban pareciendo pollos sin cabeza. La visión nos insufla un sesgo hacia la perseverancia que puede ser muy útil.
  • Además de indicarnos lo que deberíamos desarrollar la visión nos marca lo que NO debemos desarrollar: en principio, toda funcionalidad, característica, atributo… que nos aleje del camino para alcanzar dicha visión. Estos nos protege de solicitudes oportunistas de muchos stakeholders (inversores, directivos, vendedores…) que en el mejor de los casos tienen sólo una panorámica parcial del mercado.

Finalmente, a un nivel más estratégico, una  visión validada sirve de base para definir una estrategia de producto (que dibuja el camino para alcanzar dicha visión) y un roadmap interno en la que se definen las sucesivas versiones del producto para ir acercándonos a ella.

La Visión debe enfocarse en el Valor para el Cliente

Se pueden aplicar muchos enfoques para definir la visión, pero si asumimos que el objetivo de todo producto es resolver un problema de mercado, yo optaría por un enfoque basado en el valor para el cliente. En otras ocasiones hemos definido este valor como “la utilidad percibida del conjunto de beneficios que recibe un cliente a cambio del coste total de una oferta, teniendo en consideración otras ofertas y precios competitivos”.

Por lo tanto la visión debería tener en cuenta específicamente aspectos como los beneficios y costes de toda índole (funcionales/ emocionales/ económicos y explícitos/ ocultos) de nuestra oferta y los diferenciadores frente a las principales alternativas que ofrece el mercado. Sin embargo, como veremos, la mayoría de artefactos existentes para expresar la visión no van más allá del plano de la experiencia de usuario y las features&functions del producto.

¿Qué forma debería tener esta visión basada en el valor? En un próximo post haremos una propuesta de plantilla de Visión de Producto que intente recoger estas ideas.

Y si quieres saber dónde encaja la visión en una planificación ágil de producto, lee este post.

El post “Vision de Producto: para qué sirve y cómo se construye” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[Una buena función de «product management» es imprescindible para gestionar cada producto como un negocio. Descubra en este taller práctico cómo implementar una gestión de productos realmente enfocada en el mercado.]

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Desarrolla productos que los clientes quieran comprar aplicando Agile, Lean y Design Thinking

Estoy actualizando los talleres Conversis relacionados con gestión y desarrollo de productos, para incorporar las últimas ideas que he ido desarrollando en el blog. Creo que la formación disponible en España sobre el “nuevo desarrollo y gestión de productos” tiene algunas carencias:

  • Suele centrarse exclusivamente en alguna de las filosofías actuales (Agile, Lean…) pero carece de una perspectiva integradora.
  • Generalmente es poco práctica, centrándose en aspectos de validación pero sin bajar al terreno de la construcción de productos y negocios.
  • Aunque se vende como gestión de producto muchas veces en realidad se trata de gestión de proyecto.

Agile Product DevelopmentEsas son algunas de las carencias que aspiro a solucionar con esta renovada oferta y el primer paso es un nuevo taller sobre Agile (/ Lean / Design-oriented…) Product Development.

El objetivo del taller es presentar un proceso completo para el desarrollo de nuevos productos basado en el valor para el cliente, analizar dónde encajan cada una de esas nuevas metodologías y herramientas y cuándo es mejor usar unas y otras, y aprender a combinarlas de una manera integrada para construir productos que los clientes quieran comprar.

Éste es el temario:

1. Introducción: necesitamos desarrollar productos de una manera más flexible y enfocada en el mercado.

    • El nuevo desarrollo de producto. Diferencias con los enfoques tradicionales.

2. Cómo descubrir y evaluar oportunidades de mercado.

    • Productos y modelos de negocio.
    • Exploración de oportunidades, análisis y cuantificación.
    • Segmentación y targeting.
    • Tamaño y evolución del mercado.

3. Cómo entender lo que necesitan los clientes.

    • Investigación de mercados tradicional y no convencional: entrevistas, etnografía, lead users, experimentación en el mercado.
    • Conceptualizando las necesidades y problemas de los clientes: enfoque Jobs-To-Be-Done.
    • Comprensión profunda de los clientes: customer insights.
    • Definiendo el espacio del problema a resolver: elicitación de requisitos, Voice of Customer.

4. Cómo diseñar y validar modelos de negocio.

    • Modelos de negocio y propuestas de valor.
    • Customer Development y Productos Mínimos Viables. Iteraciones y pivotes.
    • Validación de la oferta: Encaje Problema-Solución y Encaje Producto-Mercado.

5. Cómo definir y diseñar productos/servicios.

    • Diseño centrado en las personas. Design Thinking.
    • Arquetipos de cliente: personas de usuario y de comprador.
    • Cómo hacer que mi producto sea más deseable, útil, usable y comprable.
    • Cómo construir y gestionar experiencias de clientes.

6. Cómo implementar nuevos productos mejor y más rápidamente teniendo en cuenta al cliente.

    • Ingeniería Ágil: principios, valores y técnicas.
    • Priorizando las características del producto a implementar.
    • Conjugando un diseño integral con una implementación incremental. Diseño Lean/Agile.

7. Emprendimiento basado en hipótesis: Lean Startup.

Este es el temario que vamos a cubrir en un taller organizado por Feuga y que tendrá lugar en su sede de Santiago de Compostela el próximo 24 de marzo. En esta página tenéis más información (justificación, objetivos, audiencia…) y la posibilidad de registraros.

Si estáis ese día en Santiago espero veros por allí. Y si queréis organizar algo alrededor de estos temas en vuestra empresa no dejéis de contactarnos.

El post «Nuevo Taller: Agile Product Development» se publicó primero en «Marketing & Innovación«.

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El nuevo Product Manager debe basarse en un foco obsesivo en el cliente, en gestionar el producto como un negocio, en la experimentación y la iteración para ir aprendiendo en el mercado y en equipos multidisciplinares integrados.

En la primera parte de este post hablamos de cómo estos nuevos tiempos dominados por el poder de los clientes y la volatilidad reclaman una nueva gestión de producto. En esta segunda parte vamos a ver cómo este movimiento implica cambios en las filosofías, los procesos y los artefactos del Product Management.Agile Lean Product Management

Filosofía y principios del nuevo Product Management

A mi modo de ver, estos son los pilares filosóficos de la nueva gestión de producto.

  • Foco obsesivo en el cliente. El “enfoque hacia el cliente” debe dejar de ser una frase vacía. Las necesidades, problemas y objetivos de los clientes y el valor que les podemos aportar deben ser la “medida de todas las cosas” en la gestión de producto. La colaboración con el mercado y el valioso feedback que podemos obtener de él deben ser constantes a lo largo de todo el proceso de desarrollo  y en todo el ciclo de vida del producto.
  • Gestionar el producto como un negocio. Si quiere aspirar a ser el “CEO del producto” el Product Manager debe convertirse en un experto en su modelo de negocio. No es sólo que para que un producto tenga éxito debe estar sustentado por un modelo de negocio rentable y escalable. El mayor potencial de disrupción en cualquier sector no está en productos más o menos nuevos, sino en modelos de negocio innovadores que revolucionan las industrias.
  • Experimentación e iteración. La nueva gestión de productos debe estar más basada en datos y evidencias de mercado y menos en opiniones y convenciones. Y para conseguirlo debemos identificar lo que no sabemos sobre nuestro negocio, expresarlo como hipótesis y validarlo (o refutarlo) mediante la experimentación en el mercado. Las nuevas tecnologías han permitido multiplicar la fiabilidad y la velocidad y reducir el coste de estos experimentos.  Y mediante iteraciones sucesivas este proceso nos permite ir avanzando en el descubrimiento y validación de nuestro producto.
  • Equipos multidisciplinares e integrados. Hay que romper los silos organizativos y construir equipos multifuncionales que permitan integrar conocimientos y puntos de vista y favorezcan la mejora y el aprendizaje continuos. Como se decía en este artículo pionero, el desarrollo (y la gestión) de productos no debe funcionar como un equipo de relevos que se van pasando el testigo sino como una melé de rugby que avanza de manera solidaria. Estos equipos priman la interacción y la adaptación frente a los procesos predefinidos y fomentan el uso de unos artefactos sencillos que favorecen la transparencia y la colaboración.

Procesos, tácticas y artefactos del nuevo Product Management

Vamos a pasar revista a algunas de las actividades clave de la gestión de producto y a analizar cuáles serían sus procesos, tácticas y artefactos.

Búsqueda y evaluación de oportunidades de mercado

La búsqueda de oportunidades de negocio trata de identificar problemas y necesidades de mercado que valga la pena resolver. Pero la evaluación de oportunidades no consiste en un business case estático, construido sobre unas previsiones financieras a largo plazo totalmente irreales (cuando no ilusorias). Debemos realizar una evaluación ligera y dinámica, basada inicialmente en un bosquejo preliminar del modelo de negocio y en unas simulaciones financieras básicas, que nos ayuden a identificar los riesgos más importantes y a decidir si vale la pena lanzar el proceso de descubrimiento y validación de producto. El concepto de Plan Máximo Inviable  (propuesto aquí) puede resultar útil.

Desarrollo de nuevos productos y negocios

El desarrollo de nuevas ofertas y negocios es un proceso iterativo, guiado por la evidencia del mercado y el feedback de los clientes y protagonizado por un equipo multidisciplinar. Personal de Product Management, Diseño de Experiencias y Tecnología/Ingeniería colaboran con diferentes grados de involucración en las iteraciones del proceso, cuyo objetivo último es validar un producto que valga la pena escalar y un proceso comercial replicable (Encaje Producto-Mercado).

Comercialización

En general Product Management no se ocupa de implementar programas y actividades de go-to-market: esa es la función del equipo de Marketing/Ventas (o de Growth Hacking, según la terminología al uso).

Pero lo que sí es responsabilidad del Product Manager es proporcionar a Marketing/Ventas todo el contexto de producto necesario para que estos puedan crear sus programas y campañas, habilitarles con el conocimiento de producto necesario para que puedan desarrollar sus tareas y colaborar con ellos en actividades específicas relacionadas con el producto. (Cuando la función de gestión de producto se reparte entre varios puestos, ésta es la misión específica del Product Marketing Manager).

Product Management debe aportar los siguientes resultados:

  • Segmentos outbound de mercado, personas de comprador con sus necesidades, objetivos y escenarios de compra.
  • Estrategia y procesos comerciales escalables y alineados con los procesos de compra, para crear una “máquina de fabricar clientes”.
  • Posicionamientos y arquitectura de mensajes para los diferentes segmentos y personas, centrados en los problemas de mercado y en el valor para el cliente.
  • Herramientas de marketing y ventas que den soporte a esos procesos comerciales y ayuden a crear la experiencia de compra deseada: argumentarios, comparativas respecto a la competencia, presentaciones y demostraciones de producto, referencias…

Estrategia de producto

La transición a filosofías más ágiles e iterativas no debe ser la excusa para carecer de una estrategia de producto que se alinee con la estrategia de la empresa y sea sinérgica con los restantes productos de la cartera. Pero obviamente esta estrategia no debe traducirse en un plan para ejecutar de manera inflexible, sino en un plan para aprender y descubrir nuevos mercados.

La plasmación de la estrategia de producto lo constituye un nuevo tipo de roadmap de producto, más ágil y centrado en el mercado. Frente a los roadmaps tradicionales, constituidos por  listas de funcionalidades y especificaciones técnicas y que reflejan los objetivos de stakeholders internos, el nuevo roadmap debe basarse en una lista de los problemas de mercado y objetivos de cliente que aspiramos a resolver. Pero considerados no como un compromiso ineludible o un plan inexorable, sino como un backlog priorizado de oportunidades de mercado que vayan alimentando y constituyan el input de nuestro proceso de descubrimiento y validación.

Medida y control

Si queremos gestionar el producto como un negocio es imprescindible disponer de una serie de métricas que nos permitan supervisar, analizar y optimizar continuamente su rendimiento en todas las dimensiones relevantes para garantizar el éxito del producto.

No basta con limitarnos a unas métricas de funnel (como por ejemplo, las famosas “Métricas para Piratas”, tan aplicadas en productos digitales): en cada fase del ciclo de vida hay que definir un scorecard de producto que incorpore métricas adecuadas (accesibles, auditables, accionables) en áreas como los objetivos de negocio, el go-to-market, la habilitación de la organización o la calidad del producto.

El post “Necesitamos un nuevo Product Management (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[Desarrollar nuevas ofertas y modelos de negocio en mercados tecnológicos plantea retos muy particulares. Descubre en este documento cómo desarrollar productos que los clientes necesitan.]

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