Crecimiento de productos tecnológicos

Entradas de Antonio Matarranz

Organizar una función eficaz de Insights en la empresa pasa por conectarla estrechamente con todos los departamentos generadores de ingresos y organizar un equipo multifuncional.

En el anterior post hablamos de cómo el Crecimiento Impulsado por Insights sobre los clientes puede ayudar a las empresas a mitigar el caos de sus actos aleatorios de Marketing, Ventas y Producto y alcanzar sus objetivos de ingresos.

Sin embargo, en muchas empresas las funciones de elaboración de insights están distribuidas a través de las áreas de Producto, Marketing y Ventas y eso nos puede llevar a la descoordinación, redundancia y dispersión de esfuerzos.

Cómo organizar la función de Insights

A fin de optimizar esos esfuerzos y asegurar la distribución de sus resultados entre otras áreas, una posible organización consiste en hacer de Insights un departamento aparte, posiblemente incluido en un área de Estrategia y Crecimiento que reporte directamente al CEO.

Otro posible enfoque, especialmente en empresas donde existe un Chief Revenue / Customer Officer que agrupa todos los departamentos y funciones relacionadas con los clientes y los ingresos, es hacer que el área de Insights reporte directamente a él.

En cualquier caso, Insights debe estar conectado directamente en flujos bidireccionales con todas las áreas relacionadas con los ingresos:

Encaje de la función de Insights en la organización

Insights – Marketing

Insights proporciona a Marketing la información sobre los clientes, rivales y mercado necesaria para elegir los segmentos objetivo, elaborar las personas de comprador, definir el posicionamiento del producto, elegir los mensajes, generar los contenidos y seleccionar los canales. En la dirección contraria, Marketing puede proporcionar a Insights datos sobre respuesta a las campañas por parte de los diferentes segmentos, a los diferentes mensajes y en los diferentes canales, que contribuyan a aumentar el conocimiento de la empresa en esta área.

Insights – Ventas

Insights proporciona a Ventas la información necesaria para definir el Perfil de Cliente Ideal (ICP) para prospectar, sus procesos de compra a los que adaptar nuestro proceso de venta, los objetivos y motivaciones de las personas de comprador, las objeciones más habituales sobre nuestro producto… Pero, sobre todo, en muchas ocasiones nos hemos referido aquí a la venta tipo Challenger y basada en insights. El departamento de Insights puede proporcionar a Ventas la materia prima que necesitan para aportar a los clientes ideas originales sobre su negocio que sirvan para atraer su atención, conseguir credibilidad y persuadirles de la necesidad del cambio. En la otra dirección Ventas puede proporcionar a Insights información de primera mano sobre problemas, retos, inquietudes, actitudes, respuesta a los mensajes, casos de uso detallados, beneficios a obtener, etc.

Insights – Producto

Insights proporciona a Producto la información necesaria para definir las personas de usuario, los escenarios de uso, los “jobs-to-be-done”, los beneficios buscados, las características del onboarding ideal, el “momento ajá” y la creación de hábitos. Producto (especialmente en productos digitales donde se ha instrumentado una analítica adecuada) puede proporcionar a Insights información útil sobre las características y funciones más usadas, patrones y frecuencia de uso, puntos de bloqueo, etc.

Insights – Servicios

Insights aporta a Servicios información sobre las características ideales deseadas en el proceso de entrega de soluciones. En sentido contrario, Servicios puede aportar a Insights el feedback de los clientes sobre ese proceso: niveles de satisfacción, drivers de insatisfacción, puntos de mejora.

Insights – Tecnología

Insights puede aportar conocimiento sobre nuevos problemas de mercado, para que Tecnología investigue si es factible resolverlos y en caso afirmativo incorporarlos a su roadmap de desarrollo tecnológico. En sentido contrario, Tecnología puede aportar ideas muy valiosas a Insights, definiendo posibles escenarios de futuro en los que la tecnología permite “hacer cosas que hasta ahora eran imposibles”, de manera que Insights puede planteárselas a los clientes y descubrir si se trata de algo relevante para ellos.

Las ventajas de un equipo multifunctional

En “Forget the Funnel” Georgiana Laudi y Claire Suellentrop discuten las ventajas y las responsabilidades de un equipo de Insights.

Para crear y mantener la evolución hacia una organización centrada en insights tendremos que formar un equipo multifuncional. El equipo no tiene por qué ser enorme, pero se necesita la participación de varios departamentos. He aquí por qué:

  • El trabajo multifuncional aprovecha los conocimientos de cada departamento. Producto, Ventas, Marketing y, por supuesto, Servicio al Cliente, todos piensan en los clientes. Todos ellos trabajan directamente con los clientes y disponen de valiosos conocimientos sobre la experiencia del cliente que pueden poner sobre la mesa.
  • Hace que cada departamento se implique en el éxito del proyecto. Cuando una persona influye directamente en un proyecto, se preocupa más por el éxito del mismo. La contribución fomenta el sentido de pertenencia. Ayuda a los miembros del equipo a verse a sí mismos y a ver el papel que desempeñan en la experiencia del cliente.
  • Aumenta la cohesión de la empresa y reduce la duplicación de tareas. Es posible que varios departamentos ya estén aprendiendo activamente de los clientes. Al trabajar juntos, se rompen los silos y hay menos posibilidades de redundancias.

Por supuesto, sólo disfrutaremos de estas ventajas si conseguimos que todo el mundo esté de acuerdo.

Funciones y responsabilidades del equipo de Insights

En general, nuestro equipo de Insights debe estar formado por un campeón, un responsable principal y colaboradores clave.

  • Responsable principal: Por lo general, se trata de la persona con mayor poder de decisión del equipo (por ejemplo, el fundador, el director general o el director de operaciones). A estos perfiles les interesa la estrategia general y consiguen que el equipo participe y se entusiasme.
  • Campeón: Suele ser alguien que dirige un departamento orientado al cliente (Marketing, Producto, Marketing de Producto o Éxito del Cliente). Tienen una visión global de la experiencia del cliente y son capaces de ponerse en el lugar de los demás (poseen gran empatía).
  • Colaboradores/involucrados secundarios: Se trata de líderes que tienen un interés en los resultados del trabajo (por ejemplo, Jefe de Producto, Jefe de Ventas, Jefe de Marketing, Jefe de Atención al Cliente o Éxito del Cliente). Son valorados y respetados en toda la empresa. Tienen profundos conocimientos sobre distintos aspectos de la empresa/producto/cliente. También tienen influencia para guiar a sus propios departamentos en esta nueva dirección orientada al cliente. Sirven de colaboradores gracias a su ancho de banda, conocimientos especializados, personalidad o deseo.
  • Facilitador (opcional): Podemos optar por un asesor o consultor interno o externo para guiar el proceso hacia adelante. Aunque no hará el trabajo diario, dirigirá el barco, lo que acelera las cosas y libera al Campeón de tener que hacer de director de proyecto y tener todas las respuestas.

Estas funciones suelen corresponderse con las recomendadas en la popular matriz de asignación de responsabilidades RACI (Responsible, Accountable, Consulted, Informed):

  • El campeón es la persona encargada (responsible) de que las cosas se hagan.
  • El responsable principal es la máxima autoridad ocupado (accountable) de garantizar que el campeón no se bloquea y que el proyecto en su conjunto sea un éxito.
  • Los involucrados secundarios/colaboradores son consultados (consulted), participan en el equipo pero no dirigen el trabajo.
  • La matriz RACI también incluye a las personas que están informadas (informed). Son las personas que están al tanto del trabajo y a las que se debe mantener informadas, pero cuya aportación o contribución no es necesaria (por ejemplo, el Director Técnico, el Director de Operaciones o los fundadores menos implicados).

El post “Crecimiento basado en insights sobre los clientes (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Estrategias de crecimiento en mercados tecnológicos y Marketing estratégico para empresas tecnológicas te pueden ayudar.]

Deja un comentario

El origen de la disfunción comercial de muchas empresas es que, a pesar de lo que les gusta decir, no entienden a sus clientes. Los insights sobre los clientes constituyen la base para construir procesos de generación de ingresos adaptados a esos clientes y liberar nuestras principales palancas de crecimiento.

Seamos honestos. Una gran mayoría de las empresas funciona en el ámbito comercial como “pollos sin cabeza”, ocupándose en lo que algunos llaman actos aleatorios de marketing, ventas y producto, que carecen de una estrategia clara y que no contribuyen a avanzar el negocio.

Los síntomas

Los ejemplos de esta disfunción son incontables:

  • Marketing realiza campañas y programas que se dirigen a segmentos objetivo mal definidos, con unos contenidos que no resuenan con la audiencia y a través de unos canales donde esa audiencia no está presente.
  • Ventas prospecta en empresas sin un perfil de cliente ideal, usando mensajes indiferenciados y poco atractivos. En las interacciones con los potenciales compradores, los comerciales no aportan información valiosa que contribuya a ganar su atención, a construir credibilidad ante ellos y a hacer avanzar la oportunidad.
  • Producto lanza soluciones y features que no son excelentes para nadie y no encuentran ningún éxito entre los clientes.

En muchas ocasiones las decisiones de los directivos en estos campos se componen de una lista interminable de tácticas y canales que “hay que aplicar”, basadas en lo que vemos que hacen otras empresas o en opiniones de los gurús de moda en ese momento. Muchos equipos piensan que encontrarán la solución a sus retos comerciales escuchando a líderes de opinión o aprendiendo de lo que otros (especialmente sus competidores) han hecho.

Pero lo que funcionó para otra persona, en otra empresa, con otro público objetivo, no es automáticamente relevante para nuestro negocio, nuestro producto o nuestros clientes. Como resultado, la aplicación de la mayoría de estas ideas en realidad conduce a más caos, más experimentos mal enfocados, más “lanzar y rezar”.

En la base de estos síntomas está una causa clara: a pesar de que nos gusta decir que el cliente está en el centro de nuestro negocio en realidad carecemos totalmente de insights sobre esos clientes, los competidores y el mercado en general. No tenemos una comprensión profunda y accionable de todo ello y estamos volando a ciegas.

La enfermedad

En el fondo subyace un desdén hacia los Insights sobre Clientes (y, en general, sobre el Mercado) a pesar de su indudable valor. La mayoría de las empresas con las que he colaborado en mi práctica profesional no solo no tenían a nadie responsable de generar y diseminar insights, sino que estas tareas y actividades ni siquiera se desarrollaban (o al menos no de una forma sistemática).

Resistencia a invertir en la generación de insights

Cuando los equipos están decidiendo si invertir tiempo y energía en la generación de insights, vemos dos preocupaciones habituales:

  • «¿Y si todo esto no hace más que ralentizarnos?».
  • «¿Y si acabamos aún más confundidos de lo que estamos ahora?».

La generación de insights puede parecer intimidante o que requiere mucho tiempo, pero la realidad es la siguiente: no podemos permitirnos no invertir ese esfuerzo. Nuestro equipo, que está aplicando tácticas ineficaces e ineficientes, ya está perdiendo el tiempo. Si no actuamos ahora, nuestro equipo seguirá perdiendo tiempo, esfuerzo y recursos. Seguirán quemándose o incluso renunciando. Seguirá reinando el caos.

En cuanto a estar aún más confundido de lo que estamos ahora, el seguir un proceso sistemático corta este problema de raíz. Ese proceso nos debería llevar paso a paso a entender la estructura del mercado, a identificar los segmentos de clientes de los que aprender, a aplicar las técnicas de investigación y a extraer los insights que importan. Al final de este proceso, sabremos exactamente qué hacer con lo que aprendamos.

Qué necesitamos saber

En concreto, necesitamos comprender

  • Cuál es el problema de cliente que intentamos resolver.
  • Cuál es su perfil de cliente ideal.
  • Cómo era la vida de su cliente cuando experimentaba el problema.
  • Qué debería ocurrir para que se den cuenta de que «esto no funciona, necesito otra cosa».
  • Qué deberían hacer después, y después, y después, hasta que nos encuentren.
  • Qué les debería llevar a elegirnos a nosotros por encima de todas las demás opciones.
  • Qué valor deberían experimentar para que se convenzan de pagar por nuestra solución.
  • Qué deberían poder hacer después de aplicar nuestro producto que no podían hacer antes (situación objetivo ideal).
  • Qué deberían hacer más tarde, es decir, cómo deberían evolucionar y crecer al utilizar nuestra solución.

Una vez que comprendamos todos los detalles anteriores, tendremos todo lo que necesitamos para crear una estrategia de producto, marketing, ventas y servicio que realmente mueva las métricas y coloque a nuestra empresa en una trayectoria de crecimiento constante y ascendente.

Sabremos qué decir en nuestras campañas de marketing, a quién dirigirlas, qué canales utilizar, qué partes de nuestro producto destacar para los clientes potenciales y cómo articular y demostrar el valor de nuestro producto en sus escenarios concretos. Como resultado, alcanzaremos y resonaremos con más clientes objetivo y experimentaremos un crecimiento más constante y predecible.

Crecimiento basado en insights sobre los clientes

En “Forget the Funnel” Georgiana Laudi y Claire Suellentrop proponen un enfoque que ellas llaman Crecimiento Impulsado por el Cliente (Customer-Led Growth) y que también podríamos llamar Crecimiento Impulsado por Insights. Su proceso se compone de cuatro etapas:

Crecimiento basado en insights sobre clientes

  1. Aprender de nuestros clientes actuales y potenciales: identificar sus dificultades, ansiedades, motivaciones, momentos «ajá» y resultados deseados mediante etnografía, entrevistas, encuestas y todas las técnicas de investigación de clientes.
  2. Convertir los datos de los clientes en información: tomar los datos que hemos recopilado y analizarlos para identificar el “job-to-be-done” de nuestro cliente ideal. En este punto, conoceremos a nuestro mejor cliente, a qué se enfrenta, qué valora y por qué nos elegiría a nosotros en lugar de a todas las demás opciones.
  3. Identificar los hitos en el camino hacia el éxito de nuestro cliente: mapear la experiencia de nuestro cliente nos ayudará a entender cada acción, punto de contacto, motivación y objeción a lo largo de su relación con nosotros: desde experimentar el problema que resolvemos hasta ampliar el uso de nuestro producto y hablar de nosotros a sus amigos.
  4. Descubrir nuestras mayores palancas de crecimiento: con una nueva comprensión de lo que crea valor para nuestros clientes ideales, por fin podremos medir lo que importa, es decir, los indicadores clave de rendimiento (KPI) que nos dirán que hemos hecho nuestro trabajo ayudando a los clientes a realizar el suyo. Y finalmente podremos alinear los esfuerzos de nuestro equipo en un “proceso de fabricación de clientes felices” con objetivos cuantificables que se traduzcan en clientes más fieles y con mayor valor de tiempo de vida.

Este proceso puede ayudar a las empresas -de todos los tamaños y etapas de crecimiento- a mitigar el caos de los actos aleatorios y alcanzar ambiciosos objetivos de ingresos. Veremos cómo implementarlo en el próximo post.

El post “Crecimiento basado en insights sobre los clientes (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Estrategias de crecimiento en mercados tecnológicos y Marketing estratégico para empresas tecnológicas te pueden ayudar.]

Deja un comentario

No hay un diseño único de Perfil de Cliente Ideal, sino que puede incorporar diferentes componentes dependiendo del esfuerzo que podamos invertir y de cuán accionable queramos que sea. Y también hay varias formas de construirlo, lo que requiere diversas técnicas de análisis de datos y de mercados.

El Perfil de Cliente Ideal (ICP) es un artefacto muy útil para centrar nuestro go-to-market. En este post nos centramos en cómo diseñarlo (qué componentes debería incorporar) y cómo construirlo.

Componentes del Perfil de Cliente Ideal

El Perfil de Cliente Ideal no tiene un diseño único comúnmente aceptado, sino que existen diversas interpretaciones. Cada empresa, en función de su situación y recursos, puede encontrar útil un cierto tipo de perfil. Habitualmente el ICP suele consistir, de menor a mayor complejidad y coste, en los siguientes artefactos:

  1. Segmento objetivo “básico”
  2. Segmento objetivo “enriquecido”
  3. Segmento objetivo “enriquecido” + personas relevantes

Diseño de Perfil de Cliente Ideal

ICP = segmento objetivo básico

En su acepción más básica, el ICP es el segmento objetivo que hemos elegido como resultado del proceso clásico de Segmentación + Targeting y definido por la información esencial “mínima” que hemos utilizado en el proceso. Esa información es típicamente la mínima que nos permite identificar, evaluar el interés y cuantificar el segmento objetivo.  Típicamente esa información se compone de características de los siguientes tipos:

  • Demográficas (en el caso de individuos):edad, sexo, ubicación, educación, profesión, nivel económico…
  • Firmográficas (en el caso de empresas u organizaciones): sector de actividad, ubicación geográfica, número de empleados, ingresos…
  • Psicográficas y actitudinales: intereses, actitudes, valores, estilo de vida, opiniones, propensión a la innovación…
  • Comportamientos de compra y uso del producto: ocasiones, búsqueda de información, proceso de decisión, criterios de evaluación, disposición a pagar, casos de uso, frecuencia de uso, fidelidad…
  • Necesidades: problemas a resolver, objetivos a alcanzar, beneficios deseados, jobs-to-be-done

La idea es más allá del sector y el tamaño de la empresa para incorporar señales tecnológicas, señales de contratación de personal, señales de crecimiento/financiación, funciones/puestos existentes en la organización y otros indicadores de que están preparados para comprar nuestro producto. El ICP entendido así contiene esencialmente información para decidir “dónde ir” desde el punto de vista comercial.

ICP = segmento objetivo enriquecido

Con vistas al desarrollo y comercialización del producto muchas veces no basta con utilizar un segmento objetivo básico y hay que construir una especie de “segmento objetivo con esteroides”. La idea es complementar el segmento objetivo básico con una información complementaria más accionable, que nos ayude a perfilar nuestra estrategia de crecimiento (en términos de Producto, Marketing y Ventas).

En este caso el ICP se compone del segmento objetivo definido a base de las características enumeradas en el apartado anterior y complementado con una serie de componentes adicionales como los siguientes:

  • Mapa de creación de valor: casos de uso y escenarios donde los miembros del segmento obtendrían valor de nuestro producto. ¿Se puede diseñar una expresión que represente el valor que creamos en los miembros de ese segmento? ¿Podemos construir un calculador de ROI?
  • Proceso y viaje del comprador. ¿Quiénes intervienen y llevan a cabo el proceso de compra? ¿Es una decisión de compra a nivel corporativo? ¿Se delega en los equipos? ¿En los usuarios finales?
  • Análisis de gaps de producto y servicio: qué falta en nuestra oferta para entregar el valor esperado.
  • Mapa de partners para construir la solución completa.
  • Enfoque de crecimiento: marketing, ventas, producto.
  • Posibilidad de expansión interna en los miembros del segmento.
  • Posibilidad de expansión externa: potencial para bowling pin en segmentos adyacentes.
  • Disposición a recomendar de los miembros del segmento.

Esta acepción del ICP incorpora información para decidir “dónde y cómo ir” y es más detallado y accionable.

ICP = segmento objetivo enriquecido + personas relevantes

Finalmente, la acepción más completa del ICP consiste en aumentar el segmento objetivo enriquecido con una serie de personas de usuario y comprador relevantes para entender en profundidad a ese cliente.

Como hemos defendido repetidamente en este blog, esas personas deben incorporar los componentes de objetivos, necesidades y retos de cada arquetipo. Porque, al contrario de lo que afirman algunos detractores de las personas, éstas no son únicamente conjuntos de rasgos demográficos de personajes ficticios.

Y como ha quedado explicado aquí, el número de personas varía mucho si se trata de un mercado B2C o B2B.

Ciertamente éste es el tipo de ICP más informativo y valioso porque nos permite definir nuestro go-to-market pero, como cabe esperar, el más complejo y caro de elaborar.

Cómo construir un Perfil de Cliente Ideal

Hay dos enfoques básicos para construir un ICP: a priori y a posteriori.

ICP a posteriori

El enfoque a posteriori se utiliza cuando nuestra empresa ha conseguido ya decenas o cientos de clientes (o incluso miles, según el caso) pertenecientes a diferentes segmentos y desea decidir en cuál de esos segmentos debería enfocarse.

Es una situación habitual en empresas con nuevos productos que inicialmente encuentran demanda en los clientes innovadores (early adopters) de diversos sectores. Es habitual que esas empresas, acuciadas por la necesidad de fondos y por la búsqueda del encaje producto-mercado, acepten inicialmente a todos esos compradores y acaben con una base de clientes bastante heterogénea… y con que su producto no es excelente para la mayoría de ellos.

En la persecución de un crecimiento más predecible estas empresas deben concentrarse antes o después en un Perfil de Cliente Ideal. Y para ello nada mejor que analizar lo que conocen de sus clientes actuales, lo que en este caso convierte el descubrimiento del ICP en un problema de análisis de datos. La pregunta a resolver sería: “¿de todos los clientes que tenemos, a qué tipo pertenecen aquellos donde deberíamos concentrarnos para maximizar nuestra rentabilidad/ingresos/etc.?”.

Supongamos que para cada uno de los clientes de la base actual disponemos de datos sobre sus características demográficas/firmográficas, psicográficas, de comportamiento, necesidades, volumen de uso y consumo, nivel de satisfacción, ingresos que nos aportan, rentabilidad, etc. Esto no siempre es la situación real pero deberíamos ser capaces de llegar a ella, ya que al fin y al cabo se trata de nuestros clientes y tenemos un contacto más o menos estrecho con ellos.

El primer paso es definir la característica que convierte a los clientes en “ideales”: la facturación, la rentabilidad, el valor total para nosotros a lo largo de su ciclo de vida, el encaje de nuestro producto actual, etc.

El siguiente paso es agrupar a los clientes de la base actual, en clusters naturales que sean internamente lo más homogéneos posibles y lo más diferentes entre sí. Si disponemos de unos pocos clientes (digamos, hasta unas decenas) este análisis se puede hacer manualmente. Si, por el contrario, el número es elevado (varios centenares o incluso miles) para hacer la agrupación será necesario utilizar algoritmos de ciencia de datos.

Finalmente, tenemos que analizar en cuál de estos clusters la “característica ideal” tiene un nivel más alto. Ese cluster es el que define nuestro ICP, calculado a posteriori.

ICP a priori

En muchos otros casos, por el contrario, nuestra empresa no dispone de clientes reales antes de construir su ICP. Esto ocurre cuando desde el principio decidimos no jugar a la “ruleta rusa” en el mercado al que nos dirigimos y enfocar nuestros esfuerzos en un objetivo concreto.

Por lo tanto, no estamos ante un problema de análisis de datos sino de análisis de mercado, para lo cual necesitaremos utilizar las herramientas y fuentes de información (primarias y secundarias) típicas de este campo. La pregunta a resolver en este caso sería: “¿de todos los clientes potenciales a los que podríamos vender nuestro producto, a qué tipo pertenecen aquellos donde deberíamos concentrarnos para maximizar nuestra rentabilidad/ingresos/etc.?”

El proceso puede ser análogo al de análisis de oportunidades de mercado que utilizamos para elegir nuestro terreno de juego. En resumen se compone de fases como las siguientes:

  1. Identificación: generar un inventario de segmentos donde podemos aportar valor con nuestro producto.
  2. Evaluación: puntuar esos segmentos de acuerdo a una serie de factores que nos ayuden a entender el atractivo estructural de cada uno y nuestra posición competitiva en ellos.
  3. Priorización: elegir en cuál/es de esos segmentos nos enfocaremos inmediatamente y cuáles quedan como alternativas para expandirnos o pivotar.

Casos mixtos

Finalmente, es habitual que la situación de nuestra empresa dé pie a combinar enfoques a priori y a posteriori para la elaboración del ICP. Eso ocurre cuando disponemos de clientes reales en un número insignificante o poco representativo.

En ese caso podemos combinar de una manera ad-hoc los insights que obtenemos del análisis de los datos sobre esos clientes con el análisis de mercado más amplio.

Obviamente, tanto en el cálculo a priori como a posteriori y casos intermedios el resultado del proceso no será más que un candidato a ICP: Como en el caso de todas las grandes decisiones de nuestro go-to-market habrá que validarlo mediante la experimentación en el mercado real.

El post “Perfil de Cliente Ideal: cómo diseñarlo y construirlo” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Marketing estratégico para empresas tecnológicas y Product Marketing de productos tecnológicos te pueden ayudar.]

Deja un comentario

El Perfil de cliente Ideal es un artefacto muy útil para centrar nuestro go-to-market pero muchas veces no está construido aplicando un buen criterio de optimización.

En estos tiempos de foco en el cliente y de personalización, el concepto de Perfil de Cliente Ideal (ICP, Ideal Customer Profile) ha adquirido mucho protagonismo. Muy sucintamente, un Perfil de Cliente Ideal es una descripción del cliente perfecto (empresa o persona) al que queremos dirigirnos en nuestro negocio.

Las aplicaciones y el valor del ICP son enormes ya que nos sirve desde para enfocar anuncios y crear contenido relevante, pasando por la cualificación de leads, hasta para dirigir nuestras campañas de prospección y ABM. Nada que objetar, por tanto, a este concepto ya que es una herramienta muy útil para centrar nuestra estrategia. Y, sin embargo, con frecuencia el ICP se confunde con otras herramientas más o menos relacionadas.

En esta serie de post vamos a ver en qué se diferencia el ICP de otros artefactos similares, qué elementos lo componen y cómo construirlo.

Un error muy frecuente

Una noción errónea que a veces se tiene consiste en definir el ICP como “el tipo de cliente que más se beneficiaría de nuestro producto o servicio”. Pero eso no tiene por qué ser cierto. Porque en realidad el ICP es el tipo de cliente al que decidimos que más nos interesa dirigirnos en un momento dado y esa decisión puede venir dada, por ejemplo, por motivos de rentabilidad de esos clientes, crecimiento del mercado o disponibilidad de recursos para abordarlo. Pero tal vez no sólo por motivos del valor de nuestra solución para el cliente (aunque ciertamente debe ser un factor a considerar).

Por poner un ejemplo muy habitual, puede ser que el tipo de cliente que más se beneficie de nuestro producto sea una cierta clase de startups de las que existe un pequeño número y están insuficientemente financiadas. Sería insensato tomar a esas empresas como ICP porque previsiblemente no conseguiríamos hacer de ese segmento objetivo un buen negocio. Como veremos, uno de los procesos habituales de definición del Perfil de Cliente Ideal parte de una segmentación del mercado y de un análisis para elegir nuestros segmentos objetivo que tiene en cuenta una diversidad de factores de entre los cuales el valor para el cliente es uno más.

En realidad, para construir nuestro ICP debemos contestar a tres preguntas:

Perfil de Cliente Ideal1. ¿Qué estamos optimizando en el ICP? (Definición) Elegir el criterio según el cual esos clientes objetivo son óptimos.

2. ¿Qué componentes debe tener nuestro ICP? (Diseño) Especificar qué datos y narrativas deben conformarlo.

3. ¿Cómo construir el ICP? (Implementación) Qué prácticas son las más adecuadas para obtener nuestro ICP, dependiendo de la etapa en la vida de nuestra empresa.

Vamos a empezar respondiendo a la primera pregunta.

¿Qué estamos optimizando en el ICP?

Puede parecer una pregunta sencilla, pero puede responderse de muchas maneras dependiendo del contexto empresarial y de nuestros objetivos de negocio. He aquí varias formas de definir a nuestros clientes más estratégicos, y las métricas asociadas a cada definición:

  1. Clientes que gastan más con nosotros anualmente – ACV, Valor Anual del Contrato… pero también necesitamos retener.
  2. Clientes que tienen las relaciones de su vida con nosotros más valiosas – CLV, Valor del Tiempo de Vida del Cliente.
  3. Clientes que son los más rentables – Margen en ACV = Ingresos – Coste de Vender – Coste de Servir.
  4. Clientes que han permanecido con nosotros y gastan más a través de la venta cruzada y la venta elevada – Retención Neta.
  5. Clientes que tienen el mayor potencial de crecimiento – CAGR del negocio del cliente.
  6. Clientes más influyentes – Ingresos por recomendación.
  7. Clientes que aportan visión e ideas – Clientes “faro”, miembros del Consejo Asesor de Clientes.

Diferencias entre B2B y B2C

En mercados de consumo (B2C), donde nuestra entidad cliente es una persona particular, nuestro ICP debe ser una descripción de ese consumidor. Pero en mercados empresariales (B2B) donde nuestra entidad cliente es una empresa u organización, nuestro ICP debe ser una descripción de esa organización, no de alguno de los miembros de ese cliente.

Esto nos lleva a un terreno pantanoso en el que conviene entender las diferencias entre segmentos, perfiles y personas (arquetipos) de cliente.

No confundir ICP con segmentos ni personas

Como ya hemos explicado aquí, segmentos y personas (arquetipos) son artefactos esencialmente diferentes, que sirven para objetivos distintos (aunque a veces se solapan).

Segmentos

Los segmentos son porciones de un mercado que describen conjuntos relativamente homogéneos de clientes y diferentes de los miembros de los otros segmentos. Estas descripciones son basadas en datos, cuantitativas, “macroscópicas”, abstractas y agregadas. Y mezclan criterios demográficos/firmograficos , psicográficos/actitudinales, de comportamiento y uso de producto y de necesidades/beneficios buscados. Los segmentos se utilizan típicamente para analizar y cuantificar el mercado y, a través de un proceso de identificación, evaluación y priorización, para elegir nuestros segmentos objetivo. El final de este proceso es uno (o un reducido número) de segmentos a los que vamos a dirigirnos.

En mercados B2C los segmentos son descripciones basadas en datos de diversos tipos de individuos potenciales consumidores de nuestros productos. En mercados B2B los segmentos son descripciones basadas en datos de diversos tipos de empresas y organizaciones potenciales clientes de nuestros productos.

Personas

Las personas (o arquetipos) son representaciones (semi) ficticias de los individuos que potencialmente pueden comprar y/o usar nuestro producto. Estas descripciones están basadas en historias o narrativas (“un día en la vida”) y son cualitativas, “microscópicas”, concretas y detalladas. Las personas aportan una comprensión detallada y rica de los objetivos, motivaciones, actitudes y comportamientos de los clientes, tanto en contextos de uso como de compra del producto. Las personas se utilizan para empatizar con nuestros potenciales clientes y así diseñar experiencias significativas de compra y uso de nuestro producto, que sintonicen con los objetivos y comportamientos de aquéllos.

En mercados B2C puede bastarnos con utilizar una única persona que represente nuestro consumidor tipo, aunque si hay una variedad de estos (en cuanto a objetivos, actitudes, etc.) puede ser necesario modelarlos mediante diversas personas. En mercados B2B -donde seguramente va a haber varios miembros de la organización cliente involucrados en la compra y el uso del producto- es prácticamente inevitable el tener que modelarlos mediante múltiples personas.

En definitiva, como repetidamente hemos explicado aquí, las personas sirven para explicar los segmentos, dotándoles de una profundidad y empatía que nos permite sintonizar mejor con ellos para diseñar y comercializar nuestros productos. Y los segmentos sirven para dar un contexto a las personas, describiendo las características demográficas/firmográficas, actitudinales, etc. del cliente al que pertenecen.

¿Entonces, dónde encaja el ICP?

En realidad, un ICP puede tomar varias formas, dependiendo de cuán actuable queremos que sea y cuánto esfuerzo y recursos estamos dispuestos a invertir para construirlo. A ese diseño dedicaremos el siguiente post.

El post “Tu Perfil de Cliente Ideal no es ni mucho menos ‘ideal’” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Marketing estratégico para empresas tecnológicas y Product Marketing de productos tecnológicos te pueden ayudar.]

Deja un comentario

Un coaching eficaz a nuestros vendedores puede multiplicar nuestro rendimiento de ventas. Y para ello hay que evitar abrumarles con todos los posibles aspectos que pueden mejorar. Un buen coaching se basa en datos para identificar el área de mejora que más impacto puede tener y en un diálogo con el vendedor para empoderarlo y construir compromiso con dicha mejora.

Maximizar el tiempo que los directores de ventas dedican al coaching es una de las palancas más eficaces para impulsar la productividad de las ventas. En muchos sentidos, el título de un director de ventas debería ser «coach de ventas». Pero ¿cómo se hace un buen coaching?

Muchos directores de ventas se equivocan al abrumar con todo su conocimiento e innumerables sugerencias de mejora a los vendedores que intentan desarrollar. Esta situación se produce con mayor frecuencia cuando un director de ventas recibe a un nuevo vendedor recién salido de la formación. Es probable que el director de ventas vea una enorme diferencia entre el rendimiento actual del nuevo vendedor y el que le gustaría que tuviera. Y entonces típicamente el director de ventas procede a inundar al vendedor con páginas y páginas de feedback. El intento del director de desarrollar simultáneamente al vendedor en todo un espectro de habilidades da como resultado que no se desarrolle ninguna habilidad en absoluto.

Coaching de ventas basado en métricas

Coaching de ventasLos mejores jefes de ventas pueden identificar la habilidad que tendrá el mayor impacto en el rendimiento de un vendedor, y luego personalizan un plan de entrenamiento en torno al desarrollo de esa habilidad. Si son realmente buenos, los directores de ventas utilizarán métricas para diagnosticar correctamente qué habilidad debe priorizarse. Esto es lo que Mark Roberge en su libro “The Sales Acceleration Formula” llama «coaching de ventas basado en métricas».

Cuando el director de ventas se sienta uno a uno con cada vendedor para crear un plan de coaching se debe plantear como una reunión muy interactiva. El director no dice: «Juan, he revisado tu rendimiento el mes pasado. Esto es lo que he detectado. Esto es lo que vamos a trabajar y cómo lo vamos a hacer». Este planteamiento simplemente no empodera a los vendedores ni crea compromiso. Ese enfoque desaprovecha la oportunidad de utilizar la reunión como una gran posibilidad de aprendizaje en la que el vendedor puede reflexionar constructivamente sobre su desarrollo personal.

Lo ideal es que el director de ventas desarrolle planes colaborativamente con el vendedor. A través de una secuencia de preguntas sobre las métricas más importantes del proceso el director de ventas capacita a los miembros de su equipo para que analicen sus propios resultados, diagnostiquen las deficiencias de sus habilidades y propongan planes de acción.

En la mayoría de los casos, el director de ventas ya tendrá una idea bastante clara de qué habilidad quiere trabajar con el vendedor. Sin embargo debe estar dispuesto a ajustar su plan en función de las ideas del vendedor. Este enfoque flexible maximiza la implicación y el empoderamiento del vendedor. Enseña a los vendedores a ser su propio coach independiente, a reflexionar sobre sus deficiencias y a personalizar los planes de coaching para que puedan mejorar sus resultados.

Ahora la pregunta es: «¿Qué métricas de ventas es mejor seguir?». La respuesta varía de una empresa a otra. Dicho esto, al evaluar la situación de nuestra empresa, la recomendación es que la primera iteración sea relativamente sencilla y empiece por las métricas de alto nivel que ya se están siguiendo. Por ejemplo, en una empresa en mercado B2B las métricas se pueden basar en un funnel de leads creados, leads desarrollados, demos realizadas y clientes cerrados durante el último mes.

Un ejemplo

Como ejemplo, supongamos un vendedor cuyas métricas muestran que lo está haciendo muy bien con grandes volúmenes de leads desarrollados y demostraciones realizadas. Sin embargo, comparativamente respecto sus compañeros tiene un número muy bajo de clientes cerrados, especialmente para esa cantidad de actividad. Éstas son algunas ideas sobre posibles diagnósticos y planes de coaching para este vendedor que el director podría llevar a la reunión y consensuar con dicho vendedor:

Falta de urgencia en el comprador. Este es el problema más común en muchas organizaciones. El cliente potencial expresa gran entusiasmo por el producto. Le dicen literalmente al vendedor que planean comprar. Al día siguiente, el vendedor vuelve a llamar y el cliente tiene alguna excusa sobre una próxima feria o un plazo que se acerca rápidamente. Le piden que vuelva a llamar dentro de un mes. Cuando vuelve a llamar un mes después, apenas recuerdan su nombre. Una buena manera de diagnóstico es revisar las razones de las oportunidades cerradas y perdidas. Dos tácticas sólidas de coaching incluyen el role playing sobre cómo desarrollar la oportunidades futuras y grabar llamadas de ventas que puedan ser revisadas y criticadas. Las preguntas clave son: ¿Por qué este cliente potencial necesita nuestro producto hoy? ¿Qué consecuencias tendría no comprarlo hoy? Imaginemos que pasan seis meses y el problema que estamos hablando de resolver aún no está resuelto. ¿Qué pasará entonces? ¿Será realmente tan grave? Si la respuesta es «no» entonces el vendedor no ha desarrollado la urgencia y probablemente no ganará ese negocio.

Falta de acceso al decisor clave del cliente. En algunos casos, el vendedor no ha identificado o llegado al responsable de la toma de decisiones. A menudo, si un posible comprador potencial dice que es el responsable de la toma de decisiones, probablemente no lo sea. Por el contrario, los verdaderos decisores pueden intentar desviar la responsabilidad a otra persona. Averiguar si un posible comprador es realmente quien toma las decisiones suele ser complicado. Un director puede diagnosticar un problema de «falta de responsable de la toma de decisiones» evaluando cuánto tiempo ha pasado desde que un vendedor se puso en contacto con el responsable de firmar los documentos clave. Si esa persona resulta ser la Directora General y aún no hemos hablado con ella, tenemos un problema. El role playing en torno a oportunidades concretas funciona bien para superar esta deficiencia de habilidades. En general, los mejores vendedores aprecian la diferencia entre por qué el usuario final quiere nuestro producto y por qué el comprador clave quiere nuestro producto. Los mejores vendedores modificarán la forma en que comunican el valor a cada una de las partes para que los intereses de todos se sientan atendidos.

Problema profundo del cliente no identificado. Tal vez el vendedor aún no haya apreciado el dolor del cliente potencial. Si preguntamos por el punto de dolor en una oportunidad y el vendedor da una respuesta vaga o superficial, tenemos un problema. Todo el mundo necesita mejorar algo. Debemos utilizar con el vendedor preguntas de sondeo para llegar a los puntos de dolor más profundos y subyacentes. La técnica de los “cinco ¿por qués?” puede estar muy indicada aquí. Y otras preguntas como “¿Cómo se les ocurrió ese objetivo?” o “¿Se trata de un objetivo de necesario cumplimiento o de un objetivo en un mundo ideal?” también nos pueden ayudar a identificar el nivel de profundidad en nuestra comprensión del problema real del cliente

El post “¿Cómo hacer un coaching eficaz a nuestros vendedores?” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Venta de productos tecnológicos  y Product Marketing de productos tecnológicos te pueden ayudar.]

Deja un comentario

La formación de nuestros vendedores se suele despachar mediante la práctica del “shadowing” o acompañamiento, pero ésa es una táctica poco predecible y escalable. En su lugar hay que organizar unos procesos de formación cuyos contenidos abarquen nuestros clientes y sus necesidades, sus procesos de compra, nuestro producto y nuestro proceso de venta en toda su extensión.

La formación de nuestros vendedores es un reto por varios motivos. Primero, porque la formación externa disponible suele ser escasa y poco personalizada, centrada en metodologías estandarizadas que en muchos casos no tienen nada que ver con nuestro negocio. Y segundo, porque los intentos internos de formación suelen basarse en una táctica discutible: el shadowing.

Los problemas del shadowing

El shadowing o acompañamiento consiste en que el vendedor recién entrado acompaña a algún vendedor veterano, idealmente uno de los más exitosos de la empresa, en sus actividades diarias de venta durante un período típicamente de varias semanas: llamadas, reuniones, demostraciones de producto, preparación de propuestas, negociaciones, etc. La idea es que el novato pueda aprender a replicar los comportamientos y técnicas del veterano y obtener resultados similares.

Pero como vamos a ver esta táctica es poco predecible y no es escalable. En primer lugar, típicamente un vendedor de alto rendimiento suele serlo porque destaca en algún aspecto de la venta (p. ej., desarrollar relaciones con los clientes o desplegar una actividad de prospección intensiva) y es suficientemente bueno en el resto de los otros, sin llegar a ser desastroso en ninguno.

Someter a un nuevo vendedor a un shadowing con uno de esos veteranos significaría darle la impresión que el éxito se consigue exclusivamente gracias al punto fuerte del veterano de que se trate, exponiéndole únicamente a la excelencia en un solo aspecto del proceso de venta (y probablemente a unos cuantos vicios en los otros). No estaríamos, por tanto, inculcándole las mejores prácticas a lo largo de todo el proceso. Y definitivamente no es una táctica escalable: en un momento dado un veterano puede hacerse cargo de uno o dos novatos sin que su actividad diaria se resienta pero el proceso no proporciona suficiente ancho de banda si la empresa está contratando exponencialmente. Por eso hay que buscar otras estrategias.

Los elementos de una estrategia de formación de vendedores

Formación de vendedoresSegún Mark Roberge (CRO fundador de HubSpot) en su libro “The Sales Acceleration Formula” la solución para una formación de vendedores predecible y escalable pasa por construir una organización y un proceso de formación con los siguientes componentes.

Contenidos

Los contenidos deben ser totalmente personalizados alrededor de nuestra metodología de ventas, que se compone de:

  • El negocio de nuestros clientes. No se debe pedir a los compradores que entiendan la solución del vendedor y los conecten a sus propios objetivos. En su lugar, el vendedor debe entender los objetivos de los compradores y cómo su propia solución puede ayudar a alcanzarlos. Los vendedores deben transformar el mensaje genérico de su producto en una historia personalizada que resuene con el comprador, aborde sus necesidades y utilice su terminología. Por eso la formación de los vendedores debe incluir el experimentar el trabajo diario de sus clientes potenciales y de este modo “sentir su dolor”. Una vez que el vendedor comprende realmente el trabajo cotidiano del comprador, puede relacionarse eficazmente con él. El vendedor así formado puede conectar con el comprador, entender sus perspectivas particulares y ganarse su confianza.
  • Nuestro producto: especialmente en productos complejos un vendedor no puede ser un experto en su producto (ni tampoco debe: lo que un vendedor debe ser es un experto en sus clientes). Pero sí debe saber lo suficiente como para entender los problemas que resuelve, sus escenarios de aplicación, sus características y funcionalides principales, el valor que aporta y cómo posicionarlo y diferenciarlo frente a las otras alternativas que el cliente sin duda tiene (especialmente, el “no hacer nada”).
  • El proceso de compra del cliente: el “viaje del comprador”, que representa los pasos generales por los que un potencial cliente de nuestro producto progresa a medida que avanza en la compra. Ciertamente, el viaje de cada comprador es único, personal e intransferible pero eso no nos debe impedir tratar de identificar sus componentes típicos: conciencia del problema que resolvemos, interés, consideración, decisión, etc. Comenzar con el viaje del comprador aumenta la probabilidad de que sus necesidades se mantengan en primer plano durante todos los aspectos del proceso de venta. Y también permite al equipo de ventas dar un paso atrás y reflexionar sobre cómo puede acelerarse o simplificarse.
  • El proceso de venta: el conjunto de actividades que nuestra empresa realiza para vender (prospección, cualificación, descubrimiento de necesidades, estrategia, demostración de valor, etc.). El proceso de venta debe diseñarse para acompañar y ayudar al cliente a lo largo de su proceso de compra. Y como explicamos aquí, es importante no confundir nuestro proceso de venta con el proceso de compra del cliente. También es ventajoso que las etapas del proceso de venta sean “inspeccionables”, es decir, que se pueda consensuar una definición clara y que puedan ser comprobadas por el director de ventas. Las etapas inspeccionables ayudan al vendedor y al director de ventas a comprender el verdadero estado de cada oportunidad. Finalmente, uno de los componentes básicos del proceso es la matriz de cualificación, que nos permitirá decidir si el comprador es un potencial cliente para nosotros y vale la pena incorporarlo al proceso de venta.

Organizando la formación como un programa de cursos en lugar de un acompañamiento individualizado conseguimos un proceso más escalable. Y articulándola alrededor de estos contenidos nos aseguramos de que los vendedores alcanzan un conocimiento profundo de sus clientes y son expuestos a las mejores prácticas a lo largo de todo el proceso de venta.

Evaluación

Además de escalable, necesitamos que nuestro proceso de formación sea predecible. Necesitamos asegurar que genera resultados consistentemente y que podemos evaluarlo para ir mejorándolo. Por eso es importante introducir exámenes y certificaciones para los vendedores, que midan su aprovechamiento tanto en la adquisición de conocimientos específicos (p. ej., características de producto) como de habilidades más cualitativas (p.ej., descubrimiento de necesidades).

Iteración constante

La formación de los vendedores debe ir evolucionando constantemente, como respuesta a cambios en los clientes, el producto o el mercado. Unos contenidos formalizados y el mecanismo de evaluación discutido en el punto anterior constituyen una plataforma para aprender e iterar el proceso.

En el próximo post seguiremos hablando de algunas tácticas de dirección de ventas y nos ocuparemos de cómo hacer un coaching eficaz a nuestros vendedores.

El post “¿Cómo formar y capacitar a nuestros vendedores?” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Venta de productos tecnológicos  y Product Marketing de productos tecnológicos te pueden ayudar.]

Deja un comentario

Aunque el perfil de vendedor ideal es particular de cada empresa, el proceso para descubrirlo es siempre el mismo y pasa por identificar características relevantes de los vendedores en nuestro negocio, medir el desempeño de estos y encontrar correlaciones entre unas y otros en un proceso iterativo de mejora del modelo.

¿Qué características debería poseer mi vendedor ideal? Mark Roberge fue Director de Ventas de HubSpot y tuvo que diseñar la fórmula ideal para contratar vendedores. Y la conclusión a la que llegó es que, si bien la fórmula ideal de contratación de vendedores es diferente para cada empresa, el proceso para diseñar esa fórmula es siempre el mismo.

Descubriendo nuestro perfil ideal de vendedor

Tal como Mark explica en su libro “The Sales Acceleration Formula”, el proceso se compone de los siguientes pasos:

Paso 1: Formular una hipótesis de características ideales

En primer lugar, enumerar las características que creemos que se relacionan con el éxito de ventas en nuestro dominio. Típicamente algunas de estas características son:

  • AdaptabilidadPerfil vendedor ideal
  • Capacidad para recibir y aplicar coaching
  • Inteligencia racional/intelectual
  • Experiencia en el dominio
  • Éxito previo
  • Construcción de relaciones
  • Aptitud técnica
  • Empatía
  • Manejo de objeciones
  • Persuasión
  • Identificación de necesidades
  • Esfuerzo
  • Agresividad
  • Ética de trabajo
  • Curiosidad y ganas de aprender

Y después, para cada característica, documentar una definición clara. ¿Qué queremos decir con «inteligente»? ¿Qué significa ser «agresivo»? ¿Cómo puntuar el cumplimiento de cada característica en una escala?

Paso 2: Definir una estrategia de evaluación para cada característica

Una vez definidas las características que buscamos, necesitamos un plan para evaluar a los candidatos en función de cada una de ellas. ¿Qué preguntas sobre su comportamiento podemos hacer? ¿Es útil utilizar role playing? ¿Debemos plantear un caso práctico para el candidato antes de la entrevista? ¿Cómo podemos usar la comprobación de referencias?

Por ejemplo, la capacidad para recibir y aplicar coaching se puede evaluar planteando una primera ronda de role play que simule una situación de venta real, ofreciendo a continuación al candidato coaching sobre el resultado y planteando finalmente una segunda ronda de role play similar, para ver si es capaz de aplicar dicho coaching. Características como la construcción de relaciones, la ética del trabajo o la curiosidad se pueden evaluar a través del propio comportamiento del candidato durante el proceso de selección.

Paso 3: Puntuar a los candidatos según las características ideales de ventas

Cumplimentar un Cuadro de Mando de Características para cada candidato, siguiendo la estrategia de evaluación del punto anterior y contratar a los que hayan obtenido una mayor puntuación.

Este Cuadro de Mando del vendedor podrá ir modificándose posteriormente, observando su trabajo diario.

Paso 4: Evaluar el desempeño de los vendedores

A los pocos meses de  seguir este proceso tendremos a un puñado de vendedores a bordo. Muchos lo estarán haciendo muy bien. Algunos progresarán más lentamente que otros. Es imprescindible implementar un proceso objetivo de evaluación del desempeño, aplicando criterios y métricas relevantes para nuestro negocio, que nos indique el rendimiento de cada uno de ellos.

Paso 5: Relacionar desempeño y características

Siguiendo disciplinadamente el proceso descrito nos encontraremos en una posición óptima para aprender de estas primeras contrataciones y empezar a comprender nuestros criterios de contratación ideales. Basta simplemente con volver a los Cuados de Mando de Características de los mejores vendedores y hacerse las siguientes preguntas:

  • ¿Qué características tienen en común los mejores? ¿Son estas características predictoras de éxito en nuestra empresa? Una vez identificadas, aumentar el peso de estas características en el perfil ideal.
  • ¿Qué características no parecen importar? ¿Qué características no predicen el éxito? Disminuir el peso de estas características o eliminarlas por completo del perfil ideal.
  • ¿Qué nos falta? Tenemos que pensar más allá del Cuadro de Mando y reflexionar sobre los mejores resultados. ¿Había alguna otra característica coherente y significativa entre ellos? Si es así, tenemos que añadir la característica al Cuadro de Mando y empezar a puntuar a los candidatos en función de ella.

No es necesario llegar a contratar a docenas y docenas de vendedores para que este proceso sea valioso. Reflexionar sobre tan sólo dos o tres contrataciones de vendedores puede ser esclarecedor. Invertir esfuerzos para diseñar la fórmula de contratación de ventas en las primeras fases de la andadura cosechará importantes beneficios a medida que el escalado se acelere.

Paso 6: Aprender y perfeccionar iterativamente el modelo

Una vez que se empieza a contratar a muchos vendedores rápidamente, las cosas se ponen interesantes. Después de varios meses de contratación, habremos acumulado suficientes datos para realizar un análisis de regresión formal, correlacionando las características de contratación con el éxito de ventas posterior a la contratación. Como resultado, se puede eliminar gran parte de la subjetividad de la fórmula de contratación de vendedores.

De ese modo se construye un camino para desarrollar la fórmula de contratación ideal, adaptada a nuestro contexto de ventas. Cada 6 o 12 meses, el equipo debe repetir el análisis de regresión. Este análisis continuo nos permitirá tener en cuenta los nuevos datos que vamos recopilando a medida que nuestro equipo crece. También nos permitirá tener en cuenta los posibles cambios en el contexto del comprador causados por la evolución del producto, los cambios en las preferencias del comprador y los cambios en el panorama competitivo.

Por ejemplo, según Mark Roberge, en el caso e HubSpot después de varios años de iteración encontraron que había cinco rasgos que se correlacionaban más significativamente con el éxito de ventas:

  1. Capacidad de recibir y aplicar coaching
  2. Curiosidad
  3. Éxito previo
  4. Inteligencia
  5. Ética del trabajo

Esto parece respaldar la idea de que son los vendedores adaptables e inteligentes, en lugar de los agresivos y que ejerzan presión, los que más éxito tienen con el comprador empoderado de hoy en día.

Contar con la fórmula de contratación ideal no sólo nos proporcionará una gran tranquilidad a medida que ampliemos el equipo, sino que también servirá como un modelo para futuros directores de adquisición de talento. En lugar de conducir en la oscuridad, estos nuevos directores comprenderán al instante exactamente qué características buscar y cómo evaluar cada uno de estos rasgos.

En el próximo post continuaremos tratando algunos aspectos de la dirección de ventas, en concreto cómo formar y capacitar a nuestros vendedores.

El post “¿Qué tipo de vendedor necesita mi empresa? (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Venta de productos tecnológicos  y Product Marketing de productos tecnológicos te pueden ayudar.]

Deja un comentario

Contratar vendedores de primera clase es el factor clave del éxito en ventas. Pero no existe un perfil de vendedor ideal absoluto. Cada empresa tienen su contexto de ventas y el vendedor ideal depende de ese contexto.

¿Qué características debería poseer mi vendedor ideal? Sin duda ésta es una pregunta crucial para aquellas empresas con un movimiento de crecimiento basado en ventas, que necesitan disponer de los mejores vendedores para tener éxito.

Contratar vendedores de primera clase es el motor más importante del éxito de ventas. Aunque una empresa disponga de los mejores recursos en formación, gestión, coaching y previsión de ventas, eso no bastaría para compensar a un equipo de vendedores mediocres. Por otro lado, un equipo de vendedores de alto rendimiento encontrará la forma de abrirse camino en cualquier circunstancia.

Perfil vendedor idealDesde el punto de vista de dirección de ventas, involucrarse y hacer todo lo posible para cerrar ese próximo gran cliente que nos permita hacer los números del trimestre ayuda a ganar la batalla. Pero encontrar al mejor vendedor, el que traerá cientos de grandes clientes durante años, ayuda a ganar la guerra.

Y sin embargo, contratar vendedores es algo que las empresas raramente hacen bien, entendiendo por tal aplicar un proceso riguroso y sistemático. Por el contrario, son habituales los procesos poco estructurados, con unos resultados anclados por las primeras impresiones y plagados de juicios inconsistentes.

Durante muchos años las características más buscadas en los vendedores eran la capacidad para “caer bien” y construir relaciones con los clientes. Esto era antes que el empoderamiento y autonomía de los clientes inclinaran la balanza a favor de la capacidad de aportar ideas e insights valiosos para esos mismos clientes. Pero esto es una tendencia general, no nos dice qué características particulares de los vendedores deberíamos buscar para nuestro negocio.

El vendedor ideal depende de la empresa

Cada vendedor tiene sus puntos fuertes. Algunos son grandes vendedores consultivos. Algunos superan con creces sus métricas de ventas. Algunos hacen presentaciones excepcionales. Algunos tienen una gran capacidad para establecer contactos. Algunos simplemente saben cómo hacer que sus clientes se sientan como en familia.

Del mismo modo, cada empresa tiene su propio contexto de ventas: tipo de cliente objetivo, características del producto, viaje del comprador, procesos de venta, etc. Algunas empresas se dirigen a profesionales del marketing. Otras se dirigen a profesionales de TI. Algunos procesos de venta son transaccionales, mientras que otros son complejos y dependen mucho más de las relaciones.

No existe un molde universal para «el perfil ideal de vendedor». El perfil ideal depende del contexto de ventas de la empresa. Un vendedor de alto rendimiento en una empresa puede fracasar en otra. Por ejemplo, personalmente he tenido responsabilidad sobre las ventas en varias empresas que estaban lanzando productos innovadores al mercado. En aquel contexto habría resultado un error contratar al típico perfil de vendedor muy activo, acostumbrado a prospectar intensivamente, procedente de empresas con procesos de ventas muy transaccionales. Esos comerciales operaban en mercados bien entendidos, con propuestas de valor muy establecidas y lo único que necesitan es un folleto describiendo el producto y un listado de precios. Los contextos de ventas en los que habían operado habían sido perfectos para su punto fuerte de alta actividad. Desafortunadamente, ese no era el contexto de ventas de las empresas donde nosotros trabajábamos.

En el caso de aquellos productos innovadores se trataba de una venta evangelizadora con una propuesta de valor aún no evidente y una marca de empresa aún no establecida. Requería una enorme educación en el mercado. Por desgracia, los vendedores muy activos que venían de una empresa consolidada con una propuesta de valor evidente no tenían las habilidades necesarias para triunfar en ese contexto, aunque hubieran sido los mejores en su último puesto. (Sobre la fuerza de ventas que necesita un producto innovador ya hablamos aquí, cuando explicamos la Curva de Aprendizaje de Ventas.)

Es importante darse cuenta de que las características de un vendedor de alto rendimiento son exclusivas de nuestra empresa. Y resulta necesario averiguar qué tipo de vendedor sería ideal para dicha empresa.

Mark Roberge fue el primer comercial de la empresa HubSpot y como Director de Ventas la llevó de facturar cero a 100 millones de dólares anuales. Él tuvo que diseñar la fórmula ideal para contratar vendedores. Y la conclusión a la que llegó es fascinante: si bien la fórmula ideal de contratación de vendedores es diferente para cada empresa, el proceso para diseñar esa fórmula es siempre el mismo.

Describiremos ese proceso en el próximo post.

El post “¿Qué tipo de vendedor necesita mi empresa? (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Venta de productos tecnológicos  y Product Marketing de productos tecnológicos te pueden ayudar.]

Deja un comentario

Cuando se trata de crear una nueva categoría de producto no basta con encuadrarla y darle un nombre. Hay que trabajar activamente para que el mercado la asocie con nuestra marca y producto y para hacerla crecer. Construir una comunidad, evangelizar al mercado, involucrar a los influenciadores y abrir la conversación a otros participantes son tácticas muy útiles para ello.

Seguimos analizando el proceso para crear una nueva categoría de producto. Después de definir la categoría es el momento de apropiarse de ella y hacerla crecer.

Crear nueva categoría de producto

2. Apropiarse de la nueva categoría

Crear la nueva categoría no es suficiente. Tenemos que establecer una posición de liderazgo para obtener los frutos de nuestro trabajo. Google no fue el primer motor de búsqueda: Excite, Yahoo y Lycos crearon la categoría. Facebook no fue la primera red social: Friendster estableció la categoría, pero al final se quedó atrás. Y Tesla no fue el primer coche eléctrico. Crear la categoría es sólo el principio. Tenemos que adueñarnos de ella, convirtiéndola en el centro de todo lo que hacemos.

Al final, se trata de crear un movimiento favorable en el mercado. Pero los mercados están cada vez más interconectados y moverlos significa vencer la inercia de muchas piezas. Veamos cómo conseguirlo.

Comunicarlo

Si queremos que nuestro concepto se fije en la mente de la gente, tendremos que dedicar un esfuerzo considerable a su comunicación entre nuestro público objetivo a través de los contenidos, las relaciones públicas y cualquier forma de comunicación de cara al público. Comunicar el problema que resolvemos (y cómo lo resolvemos) de forma única. La clave está en el reencuadre que hemos formulado.

Una vez que definamos el problema subyacente que estamos trabajando para resolver, debemos darnos a conocer como el que lo resuelve. Tenemos que contar nuestra historia. ¿Por qué pensamos que era un problema para empezar y cómo lo resolvimos? Identifiquemos la fricción que puede impedir que un comprador potencial adopte nuestro producto. Reformulemos el statu quo y expliquemos cómo podría ser diferente -y mejor- en el futuro. Una vez que el problema es real, presentemos nuestra solución. Entonces los clientes estarán dispuestos a gastar su dinero en nosotros.

En cada conversación con los medios de comunicación, en cada reunión con analistas y en cada llamada a los clientes se debe hablar de esta categoría y de por qué es una tendencia de futuro. Las oportunidades de hablar deben impregnarse de la nueva categoría. Este mensaje debe ser coherente en todos los canales y por parte de todos los empleados a todas las personas con las que se interactúa.

Construir (o subirse a) una comunidad

Todo movimiento necesita unos protagonistas, y aglutinar a esos protagonistas en una comunidad es primordial. La historia de Gainsight, software líder de Gestión del Éxito de los Clientes, ilustra cómo el éxito de la categoría está ligado al crecimiento de la comunidad. Cuando la empresa nació, ya existía un puesto de trabajo llamado Customer Success Manager (CSM). No contaba con los recursos suficientes y quizá estaba poco valorado, pero era real. Estos CSM se reunían online en un grupo de LinkedIn y en persona en oficinas de la zona de la Bahía de San Francisco. Gainsight les escuchó y fue la decisión correcta para ellos, y probablemente sea la decisión correcta para nuestra empresa.

El Éxito del Cliente apenas era una disciplina en aquella época, pero gracias al auge del SaaS y de los modelos de negocio basados en la suscripción en general, en los que retener y proporcionar valor a los clientes existentes es algo innegociable, la categoría se ha disparado. En los últimos años, el número de Customer Success Managers en el sector ha aumentado exponencialmente y con ellos también lo han hecho los ingresos de Gainsight, que ha aumentado su base de clientes con marcas como Adobe y Workday.

Una buena práctica en este particular es separar la marca de la comunidad de la marca de la empresa. Por ejemplo, Gainsight creó una serie de eventos para la comunidad CSM que llamó Pulse, y HubSpot hizo lo propio para la comunidad de Inbound Marketing con los eventos INBOUND, y que inicialmente sirvieron para aglutinar y promover las mejores prácticas profesionales en ambas comunidades, promoviendo a las personas y la profesión en lugar de los productos.

Evangelizar y educar

Tenemos que dar forma al mercado para que adopte la perspectiva de nuestra empresa sobre el problema y la solución que estamos ofreciendo. Éste es, con mucho, el paso más difícil: el objetivo es cambiar la forma de pensar de la gente sobre el problema. Tienen que verlo bajo una nueva luz. Pero el cambio en las percepciones de todo el mercado no es algo que aparezca fortuitamente.

Por eso debemos utilizar todos los medios a nuestro alcance para conseguirlo. Y la publicación de libros o cursos es algo que ahora, con las nuevas tecnologías y canales de distribución de contenidos, está al alcance de cualquiera. Nuevamente el caso de HubSpot es paradigmático: no solo escribieron el libro sobre “Inbound Marketing” (que repartían generosamente entre todos los interesados en su movimiento) sino que a través de la Inbound Marketing University (ahora HubSpot Academy) formaron y siguen formando a decenas de miles de profesionales en el nuevo enfoque.

Involucrar a los influenciadores

En el sector B2B ha existido una creencia ampliamente aceptada de que los analistas son la voz que define las nuevas categorías. Con sus Magic Quadrants y Waves y su análisis experto, estas empresas han creado negocios muy exitosos que ofrecen asesoramiento a las empresas sobre las nuevas tendencias. Los analistas pueden ser muy influyentes y, si anunciar los próximos grandes movimientos del mercado redunda en su prestigio y en su negocio, pueden ser un valioso aliado para ayudar a promover la categoría.

Sin embargo, sin menoscabar la influencia de la comunidad de analistas, el mundo está cambiando. Los clientes tienen más voz, y la tecnología ha permitido a sitios de reseñas como G2 y TrustRadius ofrecer a estos clientes un medio para validar las categorías y el liderazgo de una marca. Al final del día, es el cliente quien define la categoría. Más allá de la simple validación, las mejores empresas trabajan en colaboración con sus clientes para definir los procesos, estandarizar las métricas y establecer las mejores prácticas.

Abrir la conversación

Aunque nos esforcemos en comunicar la nueva categoría y nuestra vinculación como proveedor con ella para consolidar nuestra posición como experto, no podemos hacerlo solos. Es necesario que el mercado intervenga y que se desarrolle la conversación. El talón de Aquiles de muchos esfuerzos de creación de categorías es que una empresa se posiciona como la única solución en el mundo para el problema.

Y esto no es creíble, sobre todo si se ha identificado un problema lo suficientemente importante como para justificar una nueva categoría. Es probable que haya empresas que se ocupen de algunas partes del problema y, si la tendencia que hemos identificado es tan interesante desde el punto de vista económico, es de esperar que pronto aparezcan una gran cantidad de competidores.

Nuestro contenido en torno la nueva categoría será naturalmente autocomplaciente: después de todo, somos nosotros quienes hemos identificado el problema y creado una solución para abordarlo. Pero en nuestra visión de futuro tenemos que asignar un papel a nuestros competidores y a las soluciones heredadas, aunque solo sea para dar credibilidad a la categoría y para compararnos favorablemente con ellos. Recordemos que al definir el contexto del mercado, hemos creado un marco que debería permitir identificar qué soluciones están mejor posicionadas para abordar qué aspectos del problema.

Esto significa que una medida intermedia del éxito de la creación de una categoría es cuando nuestros colegas del sector empiezan a responder y a discrepar de nuestros argumentos. Déjemoslos. Para ser realmente valiosa, la creación de categorías necesita más voces en el mercado que legitimen el problema que hemos identificado.

La adopción por parte de terceros en la comunicación (la gente habla de ella) e incluso por otras empresas que surgen con un posicionamiento similar (competencia) son un claro indicio de la aceptación de la categoría por parte del mercado.

3. Hacer crecer la nueva categoría

Al mismo tiempo que cantamos las alabanzas de nuestro enfoque a todos los que nos escuchan como líder de este nuevo movimiento, recordemos que tenemos un objetivo mayor y más amplio: hacer crecer la categoría. Ser el líder de una categoría pequeña e insignificante que no interesa a nadie es un camino seguro hacia la frustración.

Tenemos que convertir la categoría en la próxima gran tendencia. Y a medida que la categoría crece nosotros, como líder establecido, crecemos con ella. Esto significa tener una visión más amplia del mercado y de por qué esta nueva categoría en general es mejor para todos. Recordemos que el eslogan de Salesforce.com era «No Software», que ayudó a crear el mercado de SaaS, no sólo a promover Salesforce.com.

Enfocarse en resultados a largo plazo

Además, debemos tener paciencia porque las cosas tardan en cambiar. El statu quo es un gran barco de movimiento lento que puede tardar mucho tiempo en modificar su velocidad o dirección. Esto no significa que nuestra estrategia no funcione. Sólo significa que las grandes organizaciones o un gran número de consumidores tienen una gran inercia que hace difícil modificar su trayectoria. Pueden tardar varios años en adoptar el cambio. Y hay que demostrar continuamente el éxito, el impulso y el progreso para convencer a la gente de que lo que estamos proponiendo realmente es valioso. Pero si perseveramos, nos mantenemos centrados y seguimos promocionándolo como la opción de futuro, llegaremos a nuestro destino final.

En resumen, podemos ver en los casos de éxito un patrón claro que nos puede llevar a crear una nueva categoría con éxito: saltar sobre una nueva tendencia importante, desarrollar un caso de uso que nadie más podía resolver, construir una comunidad, asegurar clientes influyentes en las primeras etapas, la cobertura de los medios de comunicación y la atención de influenciadores y prescriptores. Y difundirlo ampliamente. Una fórmula relativamente compleja pero que puede aportar grandes resultados.

El post “Creando nuevas categorías de producto: el proceso (2)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Marketing estratégico para empresas tecnológicas y Product Marketing de productos tecnológicos te pueden ayudar.]

Deja un comentario

Una vez que hemos desarrollado un nuevo producto y su modelo de negocio tenemos que diseñar y hacer crecer la nueva categoría. Y para ello el primer paso es definirla, proporcionándole un marco de referencia para que los clientes la contextualicen y dándole una identidad y un nombre significativos.

En los anteriores posts hemos hablado de que crear una nueva categoría de producto es una estrategia que proporciona extraordinarias ventajas. Pero para ello no basta con lanzar un nuevo producto al mercado. Es necesario un esfuerzo deliberado por dar forma al mercado, cambiando sus percepciones sobre el problema que estamos resolviendo y sobre cómo debería ser la mejor solución, y creando un movimiento favorable a la nueva categoría.

Crear nueva categoría de productoY esto no es algo que surja espontáneamente. Por eso, aunque el primer paso sea diseñar un nuevo producto, resulta tanto o más importante fundamentarlo en un modelo de negocio que lo convierta en algo rentable y le otorgue una ventaja defendible. Y finalmente definir, apropiarse y hacer crecer la nueva categoría. En éste y el próximo post vamos a estudiar cómo se resuelve este último problema.

1. Definir la nueva categoría

Definir la categoría implica crear un marco de referencia para que los clientes contextualicen nuestro producto, dotar a la categoría de una identidad, conseguir clientes influyentes que la validen, nos sirvan de referencia y le otorguen credibilidad y alinear la organización alrededor de ella. En definitiva, sentar las bases para difundir y apropiarnos de la nueva categoría.

Enmarcar la categoría

El contexto es importante. Desde el principio, debemos basar nuestros esfuerzos en algún cambio más amplio del mercado, del consumidor o de la sociedad que creamos que alterará fundamentalmente la forma en que debemos ver el mundo.  Proporcionar ese contexto “macro” eleva la conversación más allá de un lanzamiento de producto de nuestra empresa, y ayuda a crear un sentido de inevitabilidad para nuestra visión.

Podemos aplicar varias estrategias para enmarcar la categoría. En mi práctica profesional he descubierto que las siguientes ideas, que han aparecido previamente en el blog, son útiles:

  • Encaje con el zeitgeist: se trata de buscar un framing que resuene con el espíritu de los tiempos y sea socioculturalmente relevante. Por ejemplo en una sociedad que valora la sostenibilidad, enmarcar un nuevo dispositivo de medida de gases de efecto invernadero como “cleantech enabler” puede suscitar el interés del mercado. Cuando una categoría sintoniza con el zeitgeist puede progresar gracias a una atención y un apoyo intensificados que les prestan desde los clientes a los medios de comunicación e inversores.
  • Innovación de significado y propuestas de valor disruptivas: estos enfoques, aunque diferentes, se basan en cambiar el propósito para el cual la gente compra un producto o en buscar un posicionamiento diferente respecto a una categoría existente en su conjunto (no solo frente a algunos competidores particulares dentro de ella). En cierto modo, buscan aplicar un marco contrario al vigente en el mercado en ese momento. Ejemplos serían enmarcar un reloj inteligente como un dispositivo wearable o el caso histórico de Salesforce como un “no software”.

La creación de una nueva categoría de productos comienza con una estrategia de producto muy diferenciada. Para que pueda dar pie a una nueva categoría, es necesario que posea algo muy diferente a todo lo demás, y que no se asimile al resto. No se trata sólo de unas pocas características diferentes, sino de constituir algo muy distinto en términos de lo que hace y cómo se utiliza en comparación con las ofertas actuales. Pensemos en Twitter, Airbnb o Uber: antes no existía nada parecido. Lo ideal es aprovechar una tendencia disruptiva importante, como la nube o el móvil, que implique un enfoque totalmente diferente.

Dar una identidad (incluyendo un buen nombre) a la categoría

Los nombres de las categorías son una cuestión de comodidad para los consumidores a la hora de hablar de una empresa y elegir un producto. Es probable que el nombre de la categoría sea la forma más sencilla, aburrida y práctica de describir nuestro producto. Evitemos la tentación de inventar un nombre de categoría pegadizo pero extravagante, ya que es poco probable que se convierta en un descriptor popular y dominante.

Los creadores de categorías de éxito no pensaron en un concepto y le pusieron un nombre que simplemente sonaba bien. Al igual que el nombre de un producto o una empresa, tiene que ser memorable y único hasta el punto de que la gente no tenga prejuicios o ideas preconcebidas al respecto.

Pensemos en un nombre atractivo. Un buen nombre que sea a la vez descriptivo e interesante para que atraiga a la gente. Salesforce.com hizo un buen trabajo con el software como servicio o SaaS. Con el tiempo, se convirtió en un término aún más atractivo: la nube. «Gestión del talento» fue un buen nombre para un conjunto integrado de soluciones de recursos humanos.

Sea cual sea el nombre que elijamos, asegurémonos de que sea memorable y que suene nuevo e intrigante. Y para ello es útil escuchar al cliente o a las personas que interactúan habitualmente con nuestro público objetivo.

Definamos en qué se diferencia nuestra categoría de las demás. Hagámoslo de forma sencilla, con tres o cuatro requisitos críticos. Deben ser aspectos orientados al cliente, no características internas o de arquitectura que no tengan relación con la experiencia del cliente. Estas son las cosas realmente importantes que nos hacen diferentes del resto.

Conseguir clientes influyentes

Encontremos algunos primeros clientes que validen la categoría y puedan ser portavoces de nuestra causa. Nadie escuchará a un simple vendedor hablando, sino que necesitan la validación de unos clientes -idealmente, importantes- que tengan buena reputación ante los medios de comunicación y los analistas. Estos serán nuestros embajadores.

Alinearnos en torno a la categoría

No podremos ganar la validación de toda una industria sin alinear primero a toda la empresa en torno al nuevo concepto. Todo nuestro equipo debe conocer su misión en detalle y creer realmente en ella.

En el próximo post hablaremos de cómo apropiarnos y hacer crecer la nueva categoría.

El post “Creando nuevas categorías de producto: el proceso (1)” se publicó primero en “Marketing & Innovación”.

[¿Quieres aprender a aplicar estas ideas en tu empresa? Nuestros talleres sobre Marketing estratégico para empresas tecnológicas y Product Marketing de productos tecnológicos te pueden ayudar.]

Deja un comentario