Crecimiento de productos tecnológicos

Entradas de Antonio Matarranz

El primer requisito para innovar con éxito es entender lo que necesitan los clientes pero a veces para averiguarlo es mejor no escucharlos… sino irse a vivir con ellos.

Las técnicas tradicionales de investigación de mercados (entrevistas, focus groups, encuestas, análisis conjunto…) han demostrado su utilidad en escenarios de relativamente baja innovación, con mercados y categorías de producto establecidas. Por su parte, muchos estudios demuestran que el éxito en el desarrollo de nuevos productos está relacionado con la comprensión de las necesidades de los clientes potenciales. Y es en escenarios con necesidades desconocidas o soluciones nuevas cuando los métodos tradicionales tienden a fracasar.

De hecho, en el caso de muchos productos radicalmente innovadores que han alcanzado el éxito se comprobó a posteriori que- si bien se había realizado una investigación de mercado convencional- sus resultados fueron imprecisos o erróneos y posteriormente dejados de lado en el proceso de desarrollo de la innovación. Y es que resulta difícil identificar necesidades que los usuarios no expresan, encontrar aplicación a tecnologías que sólo conocen sus descubridores o validar productos que no existen.

Entonces ¿qué técnicas de investigación de mercado deberíamos emplear a la hora de innovar? La clave -como es habitual- está en el grado de innovación de cada caso. D. Leonard-Barton, E. Wilson y J. Doyle, en su artículo “Commercializing Technology: Imaginative Understanding of User Needs” analizan las técnicas de investigación en un contexto de innovación en función de dos variables: el nivel de conocimiento de la necesidad (conocida, anticipada, incierta) y el grado de novedad de la solución (mejorada, nueva, en evolución). El marco del análisis se representa en la siguiente figura:

En este continuo de innovación, la zona más próxima al lado izquierdo representa los casos en que un producto mejorado (no radicalmente nuevo) trata de alinearse con un mercado actualmente existente; por el contrario, la zona cercana al lado derecho significa la creación de nuevos mercados (a veces, aplicando nuevas tecnologías y modelos de negocio).

Desde el punto de vista de las técnicas de investigación, los autores distinguen tres zonas (ver figura):

  • En la zona izquierda (producto alineado con mercados existentes) las técnicas tradicionales (p. ej., entrevistas) de investigación son válidas porque los clientes y productos son conocidos y las necesidades son actuales y comunicables.
  • En la zona derecha (creación de mercado) y debido a su elevada incertidumbre, lo mejor es aplicar la intuición guiada, la generación de escenarios y la experimentación en el mercado. En este caso el proceso generalmente es más difícil de sistematizar y estructurar.
  • La zona central está ocupada por una serie de técnicas que se aplican en casos de incertidumbre y riesgo intermedios (pero que también son aplicables ante determinadas situaciones en los escenarios extremos de alineación de producto y creación de mercados) y que los autores denominan diseño empático. Estas técnicas se basan en alcanzar un profundo conocimiento del entorno actual del usuario no mediante la consulta, sino mediante la observación, la participación y la inmersión en su propio ambiente para entender sus objetivos, problemas, frustraciones, uso de productos y actitudes ante estos, limitaciones que detectan en ellos, etc. Algunas de estas técnicas son el análisis de lead users, la etnografía, incorporar a usuarios como diseñadores, etc. Las posibilidades de estas técnicas se desarrollan al máximo cuando se trata de proponer soluciones nuevas para todo tipo de necesidades del usuario, tanto conocidas como anticipadas.

Sin embargo, y a pesar de estos enfoques, cuando se trata de desarrollar innovaciones realmente radicales la única manera de conocer el mercado es explorándolo mediante la experimentación real.

Probablemente una de las mayores dificultades a la hora de descubrir necesidades es llegar a un acuerdo sobre qué se entiende por ese término. Aunque todos tenemos una noción intuitiva de qué constituye una necesidad, los diversos significados que se suelen atribuir a esta palabra (requisitos, atributos, especificaciones, beneficios…) pueden introducir ambigüedad y contradicciones en los intentos reales de estudiarlas. En otras entradas hablamos de cómo definir las necesidades del cliente y de algunos medios para identificarlas.

Una solución es la que propone Clayton Christensen, quien asimila necesidad al “trabajo” que un producto debe realizar para su usuario (job-to-be-done). En “Finding the Right Job For Your Product” Christensen clasifica las técnicas más adecuada para analizar los mercados desde una óptica del “trabajo a realizar”, alineándose totalmente con las propuestas de Leonard-Barton, Wilson y Doyle. Nuevamente, la clave está en el grado de innovación:

  • Cuando el trabajo es conocido y existen productos para realizarlo, se pueden utilizar herramientas de investigación convencionales.
  • Cuando los clientes saben qué trabajo necesitan (o, aunque no puedan expresarlo, son capaces de construir “atajos” para resolverlo) pero no existen productos, lo mejor es la observación de los clientes en su contexto, el descubrimiento empático y el análisis de lead users.
  • Cuando una tecnología tiene potencial para liberar nuevas aplicaciones pero los clientes no pueden articular qué trabajos querrían resolver, la empresa y los clientes deben descubrir juntos esos nuevos trabajos y productos, saliendo al mercado rápidamente con un producto flexible que permita experimentar nuevas maneras de aportar más valor al cliente. Este enfoque, que Christensen llama “coevolución”, es más un proceso de innovación que un método de investigación.

Con todo, no pretendemos convertir las recomendaciones  anteriores en un recetario de cumplimiento obligatorio. No olvidemos que la investigación no es un fin en sí mismo, sino un medio y lo más importante de todo es qué queremos conseguir con ella, cuál es el objetivo en cada caso. Sólo teniendo claro qué información deseamos conseguir podremos elegir el método más adecuado para lograrlo.

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Todo blog centrado en el marketing de productos tecnológicos debe dedicar al menos un post a las ideas de Geoffrey Moore. Durante los años 1980 Moore estuvo trabajando en la empresa de consultoría de Regis McKenna en el Silicon Valley y como resultado de esa actividad en 1991 publicó su principal obra “Crossing the Chasm”, a la que posteriormente se le unieron “Inside the Tornado” y otras secuelas. Posteriormente fundó sus propias empresas de consultoría y formación: Chasm Group, Chasm Institute, TCG Advisors. A pesar del tiempo transcurrido, Moore sigue siendo uno de los expertos más influyentes del high-tech marketing y sus obras continúan utilizándose como libros de texto para esta materia en las principales escuelas de negocios.

Las teorías de Geoffrey Moore se basan en el modelo de difusión de la innovación de Everett Rogers, que él adapta para el caso de innovaciones discontinuas y cuyas categorías de potenciales clientes renombra como Technology Enthusiasts, Visionaries, Pragmatists, Conservatives y Skeptics. La principal  aportación de Moore es que los clientes pertenecientes a cada una de estas categorías adoptan la innovación por motivos fundamentalmente diferentes y eso impide que un grupo acepte un nuevo producto del mismo modo que el grupo inmediatamente anterior. Se crean así discontinuidades, brechas de credibilidad que hacen que la comunicación se interrumpa y el marketing pierda impulso y que dificultan el ir progresando de un grupo a otro.

Y la más importante de todas estas discontinuidades es la que existe entre lo que Moore llama el Early Market y el Mainstream Market -en la frontera entre los Visionarios y los Pragmáticos- y que él denominó The Chasm (el Abismo), porque puede pasar desapercibido y llegar a estrangular el desarrollo de la empresa en su inicio. Para salir de este bloqueo Moore propone una estrategia basada en seleccionar un -y sólo uno- segmento objetivo (que él llama «Cabeza de Playa») y construir una solución completa (whole product) para dicho segmento que nos asegure su dominio.

Los criterios que Moore propone para elegir la cabeza de playa (un ejercicio de segmentación y targeting) son:

  • ¿Hay un comprador identificable, accesible y con presupuesto?
  • ¿Su problema/necesidad es suficientemente importante y urgente como para comprar?
  • ¿Podemos (con ayuda de partners) ofrecer una solución completa?
  • ¿Hay ya competidores atrincherados en ese segmento?
  • ¿Tenemos ya relaciones con los partners que necesitamos para servir al segmento?
  • ¿Tenemos canal de venta y distribución para llegar al segmento?
  • ¿Es el precio de la solución completa adecuado al valor que aporta y permite que todos ganen?
  • ¿Es nuestra empresa creíble como suministrador?
  • ¿Podemos aprovechar lo desarrollado en ese segmento para entrar en otros?

El whole product, concepto popularizado inicialmente por Theodore Levitt en “The Marketing Imagination”, está constituido por los productos y servicios necesarios para que los clientes del segmento objetivo satisfagan su razón para comprar. Una vez conquistada esa cabeza de playa se debe ir saltando a otros segmentos contiguos, desarrollando soluciones completas adaptadas a ellos, en un escenario que Moore gráficamente denomina «Pista de Bolos».

La estrategia de Moore causa cierto rechazo inicial, ya que básicamente se resume en que para cruzar el abismo hay que apostar por “poner todos los huevos en la misma cesta”. Sin embargo, insiste él, no perseguir una cabeza de playa inicial e intentar ofrecer un producto bueno para todos los usuarios lleva a dispersar los esfuerzos para al final no conseguir un producto excelente para nadie.

Moore llegó a redefinir el Ciclo de Vida de Adopción de la Tecnología para el caso de innovaciones discontinuas, dividiéndolo en varias fases, en cada una de las cuales se deben aplicar estrategias diferentes (ver figura):

  1. El Mercado Inicial, donde se trata de que el nuevo producto sea adoptado por entusiastas de la tecnología y usuarios visionarios.
  2. El Abismo, donde la brecha de credibilidad entre usuarios visionarios y pragmáticos produce el estancamiento de la empresa. Para salir del Abismo es imprescindible seleccionar un único segmento objetivo y construir una solución completa para dicho segmento.
  3. La Pista de Bolos, donde el dominio sobre la cabeza de plaza permite ir abordando segmentos contiguos, que comparten clientes o aplicación con los ya abordados, usando soluciones completas específicas para cada uno (como unos bolos que hacen caer a otros).
  4. El Tornado, fase de demanda acelerada donde el mercado general cambia al nuevo paradigma y se produce su aceptación en masa y se trata ofrecer una solución estandarizada.
  5. La Calle Principal, donde el nuevo producto ha sido adoptado por el gran mercado.
  6. El Final de Ciclo, donde el producto empieza a ser reemplazado por un nuevo paradigma.

Un aspecto muy llamativo de estas estrategias es que en muchos aspectos son opuestas de una fase a otra. Por ejemplo, en el early market no hay que enfocarse en ningún segmento; sin embargo para cruzar el Abismo (y para avanzar por la Pista de Bolos) es imprescindible enfocarse en un segmento que sirva de cabeza de playa (para ir posteriormente expandiéndose hacia segmentos contiguos); finalmente, durante el Tornado (y una vez que el producto se ha estandarizado) hay que renunciar al enfoque para llegar a todo el mercado.

Las teorías de Geoffrey Moore han sido muy criticadas durante los últimos años por motivos que van desde la falta de rigor científico hasta el carácter de prescripción estratégica de sus recomendaciones y a su escasa aplicabilidad en algunos escenarios. En particular su énfasis en aplicar un foco extremo para saltar del early market al mainstream market puede ser contraproducente en el caso de productos con externalidades de red.

Sin embargo, estudios recientes sobre difusión de la innovación han validado algunos de sus descubrimientos. En concreto, se ha comprobado que en muchos mercados el incremento de ventas no es monótono sino que experimenta un súbito descenso después del crecimiento inicial (en la línea del Abismo). Este efecto se conoce como curva en “silla de montar” por su forma con pico inicial, descenso y nuevo pico de ventas que supera al inicial y se ha explicado tanto por interacciones entre consumidores como por heterogeneidades en la población: dos grupos distintos que adoptan la innovación con tasas muy diferentes (por ejemplo, debido a una débil comunicación entre ellos), lo que ratificaría algunas de las conclusiones a las que a principios de los 1990 llegó Geoffrey Moore.

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En un post anterior hablamos de la difusión como el proceso social por el cual una innovación se extiende a través de un mercado y presentamos dos de los modelos de difusión clásicos:

  • La teoría de Everett Rogers explica la difusión por la heterogeneidad de los potenciales clientes, que se pueden clasificar en categorías que se diferencian por su diversa propensión a adoptar la innovación (Innovadores, Adoptadores Tempranos, etc.).
  • El modelo de Frank Bass explica la difusión por la interacción entre el proveedor del nuevo producto y sus potenciales clientes (externa) y de dichos clientes entre sí (interna).

Ambos modelos predicen un incremento monótono en las ventas una vez sobrepasada la fase de despegue y han influido enormemente en los enfoques de marketing de productos tecnológicos, especialmente en una serie de estrategias orientadas a:

  • No lanzar un nuevo producto atacando a todo el mercado, sino enfocándose inicialmente en las categorías de usuarios más proclives a adoptar la innovación (early market).
  • Ir progresando por la curva de adopción, elaborando  ofertas, soluciones y programas de marketing adaptados a los diferentes perfiles.
  • Priorizar y fomentar los tipos de comunicación e interacción en el mercado (tanto externas como internas) más adecuadas para reducir el riesgo percibido de los adoptadores y transmitir los beneficios del nuevo producto y así favorecer y extender la adopción.

Además de los anteriores aspectos relacionados con el mercado, Everett Rogers estudió qué factores intrínsecos de un nuevo producto o servicio podían fomentar o acelerar su adopción. Y llegó a la conclusión que la mayor parte de la diferencia entre las velocidades de difusión de nuevos productos se debe a cinco factores:

  • Ventaja relativa (+), grado en el que un nuevo producto es mejor que el producto al que sustituye.
  • Compatibilidad (+), consistencia del producto con los valores y experiencias existentes.
  • Complejidad (-), dificultad para aprender y usar el producto.
  • Facilidad para probar (+), para experimentar con el producto.
  • Observabilidad (+), visibilidad del uso y de los resultados del producto.

Así definidos, todos los anteriores factores facilitan la difusión (signo +), excepto la complejidad (signo -) que la dificulta. Además, su definición debe hacerse desde la percepción del potencial usuario.

Desde hace unos años, y especialmente a raíz de los complejos escenarios que crean los nuevos productos tecnológicos, se han detectado limitaciones en los modelos clásicos de difusión más básicos. Algunos de estos nuevos escenarios, extraidos de «Innovation Diffusion and New Product Growth Models: A Critical Review and Research Directions» de R. Peres, V. Mahajan y E. Muller,  se discuten a continuación.

Especialmente importante es la presencia de otras interacciones entre clientes, no solamente la comunicación interpersonal directa. El caso más importante es el de las externalidades de red (también conocidas como bandwagon effect), muy ligadas a las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Existen externalidades de red cuando la utilidad de un nuevo producto para un individuo aumenta a medida que más usuarios adoptan dicho producto. Las externalidades pueden ser

  • Directas: la utilidad viene dada directamente por el número de otros usuarios del mismo producto (el caso del teléfono es el ejemplo clásico).
  • Indirectas: la utilidad aumenta con el número de usuarios de otros productos complementarios (por ejemplo, las aplicaciones disponibles sobre un cierto sistema operativo).

Las externalidades de red constituyen un nuevo driver de crecimiento que no necesita de la comunicación interpersonal para funcionar. Aunque intuitivamente se considera que tienen un efecto positivo sobre las ventas y la penetración de un producto debido a la realimentación que introducen, algunos estudios recientes han demostrado que su efecto puede ser negativo tanto sobre el crecimiento en las fases tempranas del mercado como en la supervivencia de los proveedores pioneros.

Los efectos de red no contradicen el modelo clásico de de Bass y otros basados en él, que postulan que las ventas actuales son función de la adopción acumulada (sin entrar en la razón concreta). Las externalidades y otros efectos son drivers de crecimiento que se ajustan al modelo ya que en esencia implican que la probabilidad de compra aumenta con el número de adoptadores previos.

Otro aspecto novedoso es la aparición de nuevas formas de la curva del ciclo de vida. Se ha comprobado que en muchos mercados el incremento de ventas no es monótono, sino que experimenta un súbito descenso después del crecimiento inicial. Esto fue observado inicialmente por el consultor y autor Geoffrey Moore (un efecto que él denominó “el abismo” en su libro clásico “Crossing the Chasm”). Este nuevo perfil del ciclo de vida se conoce como curva en “silla de montar” por su forma caracterizada por un pico inicial, un descenso y un nuevo pico de ventas que supera al inicial (ver figura, obtenida del artículo de Peres, Mahajan y Muller) y se ha explicado tanto por interacciones entre consumidores como por heterogeneidades en la población.

En conclusión, hay que ampliar el modelo clásico de difusión para incluir factores que reflejen la interacción y la influencia de los clientes (no sólo la interconexión directa) y otros elementos tales como los efectos del marketing mix, de la competencia o de los efectos entre países.

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Probablemente la pregunta más crucial que se hace una empresa que acaba de desarrollar una tecnología innovadora es “Ya tenemos la tecnología ¿Cómo la convertimos en ingresos?” En definitiva, se enfrenta a la cuestión de ¿Qué vender?

La respuesta más obvia sería “Construye un producto basado en esa tecnología y véndelo a clientes que lo necesiten.” Sin embargo, ésa no es la única opción y en muchos casos no es la mejor. Y esto as así porque la propia tecnología, entendida como conocimiento o know-how, tiene en sí misma un valor susceptible de comercializar. Es decir, la tecnología puede ser el producto o puede dar lugar al producto.

Una empresa que se enfrenta a esta decisión tiene ante sí un abanico de opciones, que van desde licenciar el know-how hasta vender soluciones completas, y que se diferencian principalmente en el gasto que es necesario que el cliente realice para alcanzar los beneficios de la tecnología con posterioridad a -y además de- la inversión inicial (p.ej.: adaptación/personalización, productos complementarios, formación, soporte…). En ”Marketing in Technology-Intensive Markets: Toward a Conceptual Framework” se explican en detalle algunas de estas posibilidades. Ordenadas de mayor a menor gasto adicional necesario, estas opciones son:

  1. Vender o licenciar únicamente el know-how. Por ejemplo, una empresa química puede vender (o licenciar) los derechos sobre una nueva molécula a las empresas fabricantes. Con la venta se produce una completa transferencia de derechos en la que el comprador obtiene el know-how y puede utilizarlo libremente. Los acuerdos de licencia, por el contrario, son restrictivos en términos de volumen, plazos y propósito del uso.
  2. Vender “prueba de concepto”. La venta incluye un prototipo o planta piloto para comprobar que realmente se puede hacer que el know-how funcione.
  3. Vender componentes o subsistemas de categoría comercial a OEMs (Original Equipment Manufacturer). Se venden componentes que están listos para incorporarse al proceso de fabricación de otra empresa.
  4. Vender un producto final o un sistema con todos los componentes esenciales, listo para su uso por los clientes.
  5. Vender una solución completa, extremo a extremo, que aporte todos los beneficios buscados por los clientes sin necesidad realizar gastos adicionales en elementos complementarios.
  6. Vender el proceso de negocio del cliente como un servicio, de modo que pueda ser externalizado y contratado por éste en modo suscripción, sin necesidad de realizar la inversión inicial ni la explotación directa.

En conjunto, estas posibilidades conforman un continuo de opciones de comercialización. Para ilustrar estas posibilidades consideremos la tecnología de motores de impresión láser desarrollada por Canon en los años 80. Alguna de sus alternativas para responder a la pregunta “¿Qué vender?” pudieron haber sido:

  • Vender (o licenciar) directamente el know-how sobre los motores láser.
  • Vender componentes (el motor láser sin más) o subsistemas (el motor láser combinado con el necesario software de bajo nivel) a fabricantes de sistemas de impresión como HP.
  • Vender el producto (impresora, incluyendo motor láser, software de bajo nivel, otros componentes hardware, lenguaje de descripción de páginas de alto nivel, etc.)
  • Comercializar una solución completa alrededor del producto (impresora complementada con otros productos y servicios, p.ej., soporte).
  • Comercializar servicios de impresión utiizando su equipamiento.

Históricamente las empresas tecnológicas han estado más cerca de vender al nivel del usuario final. Aunque obviamente la comparación no es homogénea los ingresos por royalties (provenientes de la licencia sobre know-how) tradicionalmente han sido mínimos comparados con los ingresos por venta de producto final. Incluso en determinado sectores los ingresos por royalties son menores que el propio gasto en I+D.

Para elegir su posición -o sus posiciones- en este continuo una empresa debe tener en cuenta, entre otros, los siguientes factores (algunos de ellos, explicados con más detalle en “Marketing and Technology: A Strategic Coalignment”):

  • ¿La tecnología encaja con la misión, negocio, actividades, recursos, procesos… de la empresa?
  • ¿Cuál es la ventana de oportunidad para explotar la tecnología? ¿Ser pionero en el mercado nos conferiría ventajas defendibles? ¿Puede la empresa moverse sufcientemente rápido?
  • ¿Tiene el know-how alguna característica que dificulte su comercialización bajo esa forma (p.ej., una alta proporción de conocimiento tácito)?
  • ¿Tiene la tecnología potencial para crear nuevos mercados? ¿Y para cambiar las reglas de los existentes?
  • ¿Qué grado de discontinuidad introduce la tecnología? ¿Sus productos obligan a cambios en el comportamiento de los usuarios? ¿Son compatibles con la infraestructura existente?
  • ¿Cuál es el volumen potencial, crecimiento previsto, rentabilidad… del mercado? ¿Es suficientemente atractivo?
  • ¿Explotar directamente la tecnología exige entrar en otras tecnologías diferentes? ¿Es fácil definir y mezclar componentes?
  • ¿Cuáles van a ser las dinámicas del mercado? ¿Se va a caracterizar por externalidades de red (rentabilidades crecientes del lado de la demanda)? ¿Su evolución va a depender de que emerja un estándar?
  • ¿Cómo conseguir que los nuevos productos se difundan y adopten en el mercado? ¿Cómo vencer la resistencia al cambio de los usuarios? ¿Cómo llegar tanto a los clientes innovadores como a la mayoría del mercado?
  • ¿La empresa tiene capacidades y recursos para abordar todos los segmentos del mercado?

El posicionamiento de una empresa en ese continuo de opciones de comercialización no tiene porqué ser único y lo habitual es que vaya cambiando a medida que el mercado para la tecnología va desarrollándose y madurando. Cada vez más empresas intentan conseguir ingresos de múltiples puntos en este continuo, por ejemplo, licenciando know-how en un mercado y comercializando producto completo en otro. Volviendo al caso de Canon, ellos optaron por vender simultáneamente subsistemas de impresión a HP, Apple y QMS e impresoras listas para su uso (el modelo LBP4) a clientes finales.

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Pocos términos en el campo de la gestión (marketing incluido) han sido tan manoseados como el de “valor”. Y, sin embargo, rara vez nos paramos a pensar si realmente entendemos en qué consiste. Lo primero que tenemos que recordar es que el valor no lo definen los atributos de nuestro producto, sino la opinión de los clientes y, para ellos, nuestro producto tiene valor en tanto que constituye una herramienta que les ayuda a conseguir unos resultados.

Algunas de las mejores reflexiones que conozco sobre qué es y de dónde proviene el valor para el cliente son obra de Mohanbir Sawhney, catedrático y director del Center for Research in Technology & Innovation de la Kellogg School of Management. En “Fundamentals of Customer Value” Sawhney define el valor para el cliente como “la utilidad percibida del conjunto de beneficios que recibe un cliente a cambio del coste total de una oferta, teniendo en consideración otras ofertas y precios competitivos”.

Esta definición es muy parecida a la que Anderson y Narus proponen en “Business Marketing: Understand What Customers Value” y que  aparece en nuestro post sobre propuestas de valor. En cualquier caso, encierra varias lecciones muy importantes:

  • El valor lo definen los clientes (no nosotros): lo que un cliente compra y considera valioso no es un producto sino una utilidad, es decir lo que un producto hace por él. Para entender cómo definen el valor los clientes tenemos que enfocarnos en los resultados que estos desean conseguir cuando usan nuestros productos. Además, esa reflexión nos dará idea de en qué negocio estamos realmente.
  • Es opaco: como son los clientes quienes lo definen, tendríamos que meternos en su cabeza para entenderlo de verdad. Y éste es un empeño imposible por muchas razones: nosotros no entendemos a los clientes, ellos mismos muchas veces no entienden sus propias motivaciones ni pueden articular sus necesidades y ellos y nosotros hablamos idiomas diferentes. La mejor manera de entender el valor para los clientes es “ponernos en su pellejo” y pasar tiempo con ellos en su entorno natural para comprender sus problemas, temores y ambiciones.
  • Es contextual: resulta irrelevante hablar del valor de un producto sin conocer el contexto en el cual éste va a ser evaluado, comprado y usado. Y este contexto tiene tres dimensiones importantes: quién es el usuario final, qué pretende conseguir (aplicación) y cuál es su entorno.
  • Es multidimensional: hay un mito en marketing que consiste en que los clientes eligen productos basándose puramente en sus características y funcionalidad. Pero aunque este valor funcional es muy importante, debe operar en conjunción con otros dos componentes: el valor emocional (beneficios psicológicos) y el económico.
  • Es un compromiso: el valor representa una comparación entre los beneficios percibidos totales de un bien y los costes totales en los que se incurre. Por lo tanto tenemos dos maneras de incrementar el valor: aumentar los beneficios que ofrecemos o disminuir el coste para el cliente. Además, tanto beneficios como costes pueden ser más o menos ocultos y difíciles de cuantificar monetariamente; incluso pueden tener un origen emocional e irracional. Esto último es muy importante a la hora de comercializar innovaciones discontinuas, ya que las personas sufrimos sesgos psicológicos que pueden dificultar su adopción por el mercado.
  • Es relativo: los clientes siempre evalúan el valor de nuestra oferta en relación a las alternativas disponibles, en particular a la mejor alternativa excluida la nuestra. Los clientes siempre tienen alguna alternativa (incluso aunque nosotros creamos que no es así) y si no conocemos cual es esa otra mejor alternativa podemos estar compitiendo contra el rival equivocado. Esa alternativa puede ser la oferta de un competidor o, simplemente, seguir haciendo las cosas como hasta ahora. El statu quo es un rival muchas veces ignorado por los proveedores pero muy querido por los clientes ya que habitualmente significa la opción con menor riesgo.
  • El valor es una actitud: la gestión basada en el valor es mucho más que una serie de modelos o procesos, es una actitud que nace de la creencia de que el propósito de nuestra empresa es crear valor para sus clientes (y ser recompensada por ello). Por lo tanto, todo lo que la empresa haga debe girar alrededor de sus clientes y no de sus productos, Y eso significa que muchas veces no podemos ofrecer verdadero valor para nuestros  clientes sin cambiar nuestros propios valores.

Incluso en épocas económicas difíciles, una empresa que se esfuerce en definir el valor desde la óptica de los clientes y en diseñar ofertas basadas en lo que los clientes valoran tiene asegurada su supervivencia y crecimiento.

Otros posts relacionados con el valor para el cliente:

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En general en el gran público existe la percepción de que basta con poseer una gran tecnología para alcanzar el éxito en el mercado. Deslumbrados por el éxito de empresas como Google o Microsoft, nos olvidamos de las decenas de “googles” y “microsofts” que intentaron hacer lo mismo antes que ellas pero que no lo consiguieron y cayeron en el olvido. La realidad es que cuando se trata de llevar tecnologías o productos innovadores al mercado, la proporción de fracasos es superior que cuando se trata de competir en mercados más asentados.

¿Por qué muchos productos/tecnologías innovadores fracasan en el mercado? Para muchos, la respuesta es obvia: son tecnologías que no funcionan o sin un mercado claro. Sin embargo, en la realidad la mayoría de fallos se debe a un marketing deficiente, a una incapacidad de las empresas innovadoras para llevar sus tecnologías al mercado y conseguir que sean adoptadas por los clientes. A veces este fracaso del marketing se ha achacado a que se siguen aplicando “recetas” tradicionales cuando la realidad de la comercialización de productos innovadores impone unas reglas de juego diferentes.

Pero, ¿realmente es necesario un marketing diferente cuando se trata de vender tecnologías innovadoras? ¿Qué tienen de particular esos mercados, qué retos imponen a la labor de marketing y qué nuevos enfoques y herramientas son necesarios para abordarlos?

En primer lugar las tecnologías y productos innovadores están sujetos a mayores riesgos e incertidumbres:

  • Riesgos asociados al propio producto/tecnología: ¿Cómo incorporar las demandas del mercado? ¿Podemos fabricarlo? ¿Funcionará?
  • Riesgos asociados a los clientes: ¿Cubre el producto sus necesidades adecuadamente? ¿Impone cambios de comportamiento en los clientes? ¿Cómo se comportan éstos ante una innovación? ¿Cómo educar al mercado y conseguir que los clientes la adopten? ¿Cómo estimar el potencial y prever la demanda de un mercado que no está creado?
  • Riesgos asociados a los competidores: ¿Pueden copiárnoslo fácilmente? ¿Aparecerá otra tecnología que nos supere?

Y todo ello en un escenario más complejo y rápido de lo habitual en lo tocante a áreas como

  • ¿Cómo gestionar las relaciones entre Marketing e I+D y las previsibles tensiones y problemas de comunicación?
  • ¿Cuándo entrar en el mercado? ¿Debería ser pionero o, por el contrario, esperar que otro corra con esos riesgos y adoptar una estrategia de fast follower? (Después de todo “a los pioneros se les distingue porque tienen flechas clavadas en la espalda”.)
  • ¿Cómo capturar el máximo valor de la innovación, combinando estrategias de licenciamiento, alianzas, etc?

Por lo tanto, sí existe un “marketing de productos innovadores y de alta tecnología” en el sentido de que este escenario obliga a modular las estrategias y técnicas de marketing y usar algunos enfoques y técnicas específicas, atendiendo al grado de innovación y otras características particulares de la nueva tecnología o producto de que se trate.

Las empresas que no tengan en cuenta estos factores están siguiendo el camino de muchas otras que acabaron en el olvido o siguen operando como “muertos en vida”, sin lograr despegar en el mercado.

Por cierto, es conveniente distinguir este concepto del de nuevas tecnologías aplicadas al marketing, que se centra en el uso de herramientas innovadoras, muchas de ellas basadas en Internet (CRM, inteligencia de negocio, clientes y mercados, publicidad online, optimización en buscadores, marketing en buscadores, sindicación de contenidos, blogs, podcasts, eventos virtuales,…) en la comercialización de todo tipo de productos/servicios y en todo tipo de mercados.

Pero para empezar a recorrer este camino probablemente el primer paso es evaluar cuán innovador es un producto o tecnología…

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Si hay un concepto que resume las diferencias entre los mercados de productos tecnológicos e innovadores y los que no lo son, ése es el proceso de difusión. Los productos tradicionales son ya conocidos por los clientes y han sido adoptados por ellos. Sin embargo, toda innovación produce una cierta discontinuidad y riesgos: en cuanto al nivel de conocimiento de los potenciales usuarios, en que exige cambios en el comportamiento de estos y en la infraestructura para soportar su uso, etc. Esto hace necesario que el nuevo producto tenga que ser conocido y aceptado a lo largo del mercado al que va dirigido en un proceso social de adopción que se conoce como difusión.

Históricamente, el no tener en cuenta la difusión e intentar aplicar un estilo clásico de marketing (“a lo Procter & Gamble”, por así decirlo) a las innovaciones discontinuas ha producido en general resultados impredecibles y decepcionantes. Necesitamos conocer cómo funciona el proceso de difusión para poder predecirlo y gestionarlo de una manera activa. Para conseguirlo, en los años 1960 el marketing adoptó una serie de modelos originarios de las ciencias sociales que explican la manera en que las comunidades adoptan la innovación. Existen dos grandes modelos clásicos de difusión: el de E. Rogers y el de F. Bass.

Everett Rogers estudió a través de diversas comunidades y sistemas sociales cómo los diferentes perfiles de sus miembros (los potenciales “adoptadores”) incidían en la adopción de una innovación. En su obra fundacional “Diffusion of Innovations” clasifica a los usuarios en una serie de perfiles psicográficos en función de una variable principal: su respuesta a la discontinuidad y su propensión a adoptar la innovación. Rogers asignó a estas categorías de usuarios los nombres ya clásicos (y bastante expresivos) de Innovators, Early Adopters, Early Majority, Late Majority y Laggards, ordenados de mayor a menor disposición a aceptar la innovación.  Incluso llegó a postular una forma de campana de Gauss para la curva de adopción y unos porcentajes determinados para cada categoría de usuarios, como se representa en la figura:

Aplicado al marketing de nuevos productos, el modelo de Rogers fue conocido como el Ciclo de Vida de Adopción de la Tecnología (TALC, Technology Adoption Life Cycle). Cuando una innovación discontinua se lanza al mercado es necesario conseguir inicialmente el respaldo de las categorías de usuarios más innovadores (menos aversos al riesgo y más dispuestos a experimentar) para posteriormente ir adaptando el marketing y avanzando hacia esa mayoría de usuarios (más conservadores) que constituyen nuestro último objetivo. Aunque el modelo se basa en la heterogeneidad de los potenciales clientes -en cuanto a su respuesta frente a la innovación- sigue asumiendo una cierta conectividad entre ellos en el sentido de que una vez ganada una categoría de usuarios, y apoyándonos en ella, podemos ganar la siguiente. Este enfoque se aplicó con relativo éxito al marketing de tecnología en los años 1980 y logró que se popularizaran términos como Early Adopters (el primer blanco de todo high-tech marketer).

Por su parte Frank Bass propuso en “A New Product Growth Model for Consumer Durables” un modelo matemático sobre cómo la información acerca de un nuevo producto se pasa  entre los individuos de un sistema social y cómo eso afecta al momento de adopción. Básicamente, un individuo adopta la innovación como resultado de dos tipos de influencias:

  • La actividad  en el mercado de la empresa que proporciona el nuevo producto, incluyendo el atractivo de la propia innovación y otras actividades para informar e influir en los compradores (ej: publicidad y otras comunicaciones). Esta actividad se refleja en el parámetro (p) de influencia externa del modelo.
  • Las actividades internas al propio mercado, resultado de la interacción entre adoptadores y potenciales adoptadores dentro del sistema social (ej: boca a boca, comunicaciones interpersonales). Esta actividad se refleja en el parámetro (q) de influencia interna, que captura la magnitud de la influencia de un adoptador sobre un no adoptador.

Los valores de p y q son específicos de cada producto. La siguiente gráfica presenta el perfil de la curva de adopción de Bass para diferentes valores de los parámetros:

El modelo de Bass asume que la red social está totalmente conectada y es homogénea (los valores de los parámetros son los mismos para todos los individuos). Por lo tanto, a diferencia del modelo de Rogers, el driver del crecimiento del mercado es la interacción entre consumidores, más que la heterogeneidad de estos.

Tanto el modelo de Rogers como el de Bass representan la difusión de la nueva categoría de producto en su conjunto (es decir, no las ventas de un proveedor en particular). En ambos casos, si en lugar de la evolución de la adopción en el tiempo presentáramos la adopción acumulada tendríamos la típica curva en S que exhibe un crecimiento monótono hasta llegar a la saturación del mercado.

En un próximo post hablaremos del uso de estos modelos en el marketing de productos tecnológicos y de algunas de las limitaciones que presentan.

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Hola,

Bienvenidos a mi blog.

Este post está pensado como ayuda para navegar la información de este blog, dedicado al Marketing y la Venta de productos tecnológicos e innovadores.  Trataremos de cubrir las siguientes áreas y responder a estas preguntas:

Un poco de contexto

¿Por qué este blog? ¿De verdad hay un “marketing de alta tecnología”? ¿Qué tipos de innovación existen? ¿Cuán innovador es un producto o tecnología? ¿Qué fue antes: la tecnología o la necesidad? (Parte 1, Parte 2).

¿Cómo identificar y descubrir nuevas oportunidades de negocio? ¿Qué papel tiene en el proceso la “voz de los clientes”?

¿Cuándo es mejor NO escuchar a los clientes? ¿Cómo conseguir que  sean mis clientes quienes innoven? ¿Cómo reinventar los mercados y crear espacios sin competencia? ¿Puede la “orientación al cliente” acabar con la innovación? ¿Orientación al cliente o al mercado? Los clientes son predeciblemente irracionales. Lo que de verdad piensan los clientes… y cómo averiguarlo. Startups 2.0, comprensión del mercado y customer insights (Parte 1, Parte 2). Comprensión profunda de los clientes, metáforas e innovación (Parte 1, Parte 2). Mejor que orientarse al mercado, darle forma (Parte 1, Parte 2). Descubre las necesidades de tu mercado mediante entrevistas en profundidad. Pensar rápido, pensar despacio: implicaciones para el Marketing (Parte 1, Parte 2). Dónde encontrar ideas para la innovaciónInnovando el significado de los productos. ¿Puede el diseño innovar radicalmente el significado de los productos? Cómo innovar radicalmente el significado de los productosExplotando la conexión emocional con nuestros clientes. Neuromarketing: en qué consiste realmente. Hasta dónde llega el neuromarketing. Neuromarketing: mitos y realidades. Empatiza con tus clientes para conocerlos mejor (Parte 1, Parte 2, Parte 3). Encaje idea-zeitgeist: el ingrediente secreto para el éxito de un producto (Parte 1, Parte 2). Creando nuevas categorías de producto: ventajas y retos. Creando nuevas categorías de producto: la importancia del modelo de negocio. Creando nuevas categorías de producto: el proceso (Parte 1, Parte 2). Crecimiento basado en insights sobre los clientes (Parte 1, Parte 2).

¿Cómo llegar a entender un mercado que todavía no existe? ¿Es algo que sólo se consigue a base de fallos?

¿Cómo llegar a entender un mercado que todavía no existe? Prever la demanda de un nuevo producto es difícil… sobre todo si es realmente nuevoInteligencia Competitiva. La clave no es “fallar deprisa” sino aprender. Descubriendo el mercado para un nuevo producto. Identifica, prioriza y elimina tus riesgosDescubre tu producto antes de construirlo.

¿Cómo funciona el proceso social de adopción de una innovación?

Difusión de la innovación y efectos de red (Parte 1, Parte 2). ¿Por qué los clientes no compran mi (maravilloso e innovador) producto? ¿Ahora que hemos conseguido los primeros clientes todo va a venir rodado? ¿Puede echarnos del mercado alguna tecnología peor que la nuestra? ¿Cómo es la “exuberancia irracional” en tecnología?

Plataformas y ecosistemas de productos

Mercados tecnológicos y realimentación positivaProductos plataforma y mercados con varias caras ¿son lo mismo? Mercados basados en plataformas: arquitectura y dinámicas¿Quiere ser un platform leader(Parte 1Parte 2). Productos complementarios. ¿El ganador se lo lleva siempre todo? Cómo movilizar mercados con varias caras (Parte 1, Parte 2).

¿Cómo seleccionar segmentos objetivo y posicionar nuevas ofertas? ¿Qué es el valor y cómo se comunica?

La gente no quiere comprar un taladro de un cuarto de pulgada… Segmentar la segmentaciónNO analice su mercado utilizando como medida su propio productoSegmentar para innovarEl valor lo define el cliente, no nosotros. Este producto «no tiene competidores»¿Cómo comunicar el valor de lo que vendo? ¿Cuál es tu verdadero problema de marketing? (Introducción, “El cliente inconsciente”, “El proveedor ignorado”, “El proveedor rechazado”, «El proveedor abandonado») B2B o B2C ¿es relevante (Parte 1, Parte 2). ¿Las personas han acabado con los segmentos? (Parte 1, Parte 2). ¿Para qué sirven los segmentos y las personas? Jobs-To-Be-Done: poniendo el foco en la motivación y la situación del cliente (Parte 1, Parte 2). Propuesta de Valor – Posicionamiento – Mensajes: las etapas en la construcción y la comunicación del valor (Parte 1, Parte 2). Posicionamiento para la diferenciación. Posicionamiento: la importancia del marco de referenciaPropuestas de valor y posicionamientos disruptivos (Parte 1, Parte 2). Elementos de valor (Parte 1, Parte 2, Parte 3). Mensajes de marketing que tengan significado para nuestros clientes (Parte 1, Parte 2). TAM, SAM, SOM: estimando el potencial de un mercado (Parte 1, Parte 2). Eligiendo nuestro terreno de juego: análisis de oportunidades de mercado. Eligiendo nuestro terreno de juego: identificación de oportunidades de mercado. Eligiendo nuestro terreno de juego: evaluación de oportunidades de mercado (Parte 1, Parte 2). Eligiendo nuestro terreno de juego: priorización de oportunidades de mercado (Parte 1, Parte 2). Expandirse a mercados adyacentes para alcanzar un crecimiento rentable y sostenido (Parte 1, Parte 2, Parte 3). Definiendo tu producto: eligiendo problemas que valga la pena resolver (Parte 1, Parte 2). Los peligros de la falta de enfoque. Enfocarse para crecer. Implementando una estrategia de crecimiento basada en el enfoque. Tu Perfil de Cliente Ideal no es ni mucho menos “ideal”. Perfil de Cliente Ideal: cómo diseñarlo y construirlo.

¿Cómo se diseñan, desarrollan y gestionan nuevas ofertas?

¿Tu producto tiene alma? Los orígenes de Agile (Parte 1, Parte 2). Diseñar para innovar. Pensar (y hacer) como un diseñadorLas difíciles relaciones entre Marketing e I+D¿Cómo mejorar la integración entre Marketing e I+D? ¿Cuanta más funcionalidad incorporemos al producto, mejor? ¿Qué necesitan los clientes? (Parte 1, Parte 2). El papel estratégico del Product ManagerEl Producto Mínimo Viable no es un producto. Mitos y retos del Design Thinking (Parte 1, Parte 2). Productos Mínimos Viables, o Deseables, o Factibles. ¿Para qué sirve Agile? (Parte 1, Parte 2, Parte 3). Elogio (pre)fúnebre del Design Thinking (Parte 1, Parte 2). El diseño de experiencias de usuario da cuerpo y alma al producto.Diseño de producto: el puente entre la Definición y la Implementación del producto (Parte 1, Parte 2). ¿Es Agile perjudicial para el desarrollo de nuevos productos? (Parte 1, Parte 2). El descubrimiento y validación de tu producto es un proceso continuoNo priorices atributos de tu producto: prioriza soluciones para el clienteAgile y Diseño: ¿son incompatibles? Diseño ágil de experiencias de usuarioEl papel del Product Manager en una empresa tecnológicaHaz que tu producto sea comprableAgile y el papel del Product Owner en empresas de productoProduct Management en un mundo Agile (Parte 1, Parte 2). Agile: ¿necesitamos Product Managers, Product Owners o ambos? (Parte 1, Parte 2). Si quieres ser un Product Owner excelente aprende Product Management. Necesitamos un nuevo Product Management (Parte 1, Parte 2). Vision de Producto: para qué sirve y cómo se construyeVision de Producto: una propuesta de formatoAgile, Diseño, Customer Development, Lean Startup… ¿es todo lo mismo? Producto: repetible y para un mercadoLos escollos que nosotros mismos nos ponemos para convertirnos en una empresa de producto (Parte 1, Parte 2). Mitos del desarrollo de producto (Parte 1, Parte 2, Parte 3). Definiendo tu producto: explorando el espacio del problema (Parte 1, Parte 2, Parte 3). Desarrollando productos basados en datos (Parte 1, Parte 2, Parte 3). ¿Tiene futuro Lean Startup? (Parte 1, Parte 2). Estrategia de producto (Parte 1, Parte 2). Planificación de producto y Agile: ¿son incompatibles? Niveles de planificación de producto en Agile. Experimenta para descubrir y validar tu producto (Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4). Lo que NO te van a enseñar en ese curso de Diseño de Producto. Los productos para equipos o corporaciones son más rentables que los individuales. Diseña tu producto para equipos o corporaciones, no para individuos (Parte 1, Parte 2). Tu producto NO es tu producto. Productos B2B: necesitamos un modelo de crecimiento “enterprise-aware” (Parte 1, Parte 2). Técnicas de ideación (Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5). Productos basados en IA vs. tradicionales: desarrollo de producto. Productos basados en IA vs. tradicionales: análisis de oportunidades de mercado. Productos basados en IA vs. tradicionales: definición de producto. Productos basados en IA vs. tradicionales: diseño de producto. Productos basados en IA vs. tradicionales: implementación de producto. ¿A los clientes les importa realmente tu nueva funcionalidad de IA? Cómo comunicar tu nueva funcionalidad de IA. Creando productos B2B que conectan emocionalmente con los clientes (Parte 1, Parte 2, Parte 3).

Innovación en modelos de negocio

Los modelos de negocio se mueven (Parte 1, Parte 2). Innovación en modelos de negocio (Parte 1Parte 2). Innovación en sistemas de negocioCreación de modelos de negocio: los métodos del arquitecto, el diseñador y el científico (Parte 1, Parte 2). Modelos de negocio basados en producto: características y diferencias respecto al negocio de desarrollos a medida¿Por qué usar un modelo freemium? ¿Cómo hacer que el modelo freemium funcione? Freemium y free trial: similitudes y diferencias. Freemium o free trial: ¿cuál es el más adecuado para tu negocio? (Parte 1, Parte 2). Freemium en “piloto automático”.

¿Cómo lanzar al mercado nuevas ofertas de modo que se asegure su éxito?

Competición basada en el tiempo: first mover vs. fast followersConvirtiendo una nueva tecnología en ingresos ¿Qué vender? Estrategias para cruzar la brecha entre los clientes innovadores y la mayoría… y para ir más allá¿Cómo romper el equilibrio de un mercado e introducir una innovación? El lanzamiento de un producto no es un evento, sino un procesoCómo lanzar un producto con efecto… de red¿Cómo puedo ganar dinero si mi producto se regala? Compitiendo contra el Statu QuoVendiendo nuevos productos a usuarios “expertos”.  Construyendo experiencias de cliente. Las experiencias de cliente no sólo deben ser buenas, también deben parecerloLos Nueve Mandamientos del Marketing de TecnologíaLos errores más graves de las startups. Estas características de tu producto-mercado van a condicionar tu estrategia comercial. Lanzamiento de productos: concepto y tipos. No pienses en lanzar tu producto sin antes tener estas bases. Actividades del lanzamiento de un producto (Parte 1, Parte 2). Tu modelo de crecimiento tiene fecha de caducidad (Parte 1, Parte 2, Parte 3). Los cuatro cilindros de nuestro motor de crecimiento (Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4). ¿Por qué los clientes deciden “quedarse como están”? Cómo vencer la indecisión del cliente.

Tácticas y procesos de crecimiento, marketing y venta

Nuevos retos para generar demanda¿Es importante una marca fuerte para vender productos innovadores? ¿Generar demanda o gestionar leads? Lead nurturing: incubando oportunidades de ventaEmpieza el nuevo año ¿Cuántos leads necesito generar? Todos los leads no son iguales¿Generar más leads o MEJORES leads? ¿Qué tácticas de marketing proporcionan mayor ROI? Prospección telefónica «en frío» (¿está muerta? ¿cómo mejorarla?) ¿Qué fuerza de ventas necesita un producto innovador? ¿Qué preocupa a los Directores de Marketing? Marketing para tiempos de crisisLa esperanza NO es una estrategia. ¿Qué contenidos consumen mis clientes? Vendiendo tecnologías innovadoras: las diferencias entre España y USA. Personas de marketing. ¿Te crees que sabes mucho marketing online? Por qué es imprescindible la gestión de leadsContenidos que nos ayuden a vender. Lead Scoring: el diablo está en los detalles¿Crear contenidos… o reutilizarlos? ¿Somos demasiado “comprensivos” con los clientes? Venta compleja: no ofrezcas soluciones, regala provocaciónOlvídate de alinear Marketing y VentasConstruye tu máquina de generar ingresosEl funnel ha muerto… ¿o no? El funnel es el sistema de inventario de tu proceso de fabricación de clientes¿Necesitas un proceso para fabricar clientes? Diseña, valida y construye tu “fábrica de clientes”¡Es el comprador, estúpido! Account Based Marketing: ¿vuelve el outbound? Account-Based Marketing: pesca con arpón, no con redCómo implantar el Account Based MarketingCompitiendo en el viaje del cliente (Parte 1, Parte 2). Implementando un modelo Challenger de marketing y ventas (Parte 1, Parte 2). Retener a nuestros clientes es el motor de nuestro modelo de crecimientoRetener a los clientes se está poniendo cada vez más difícilEstrategias para retener a nuestros clientes. Enfoque flywheel para el crecimiento: impulso y realimentación (Parte 1, Parte 2). Vender nuevos productos: retos y soluciones (Parte 1, Parte 2, Parte 3). Vas a lanzar un nuevo producto ¿deberías hacerlo con una marca diferente? El péndulo Outbound – InboundMarketing “de amplio espectro” y marketing “enfocado”: ¿cuándo usar cada uno? Combinando marketing de amplio espectro y marketing enfocado. El software (y otros productos tecnológicos) ya no se compran como antes. Product-Led Growth: crecimiento impulsado por el producto. Product-Led Growth: ventajas y limitaciones. Implicaciones del Product-Led Growth. Implementando Product-Led Growth. ¿El Product-Led Growth necesita marketing y ventas? Product-Led Growth y ventas Enterprise. Leads cualificados por el producto (PQL): en qué consisten y cuándo usarlos. Implementando una estrategia de leads cualificados por el producto. Si quieres hacer crecer tu producto piensa en bucles (Parte 1, Parte 2). Bucles para aumentar el engagement (Parte 1, Parte 2, Parte 3). Bucles para aumentar la adquisición (Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4). Bucles para aumentar la defendibilidad: efectos de red (Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4). Venta basada en insights (Parte 1, Parte 2). El viaje de tu cliente no es eso. ¿Qué tipo de vendedor necesita mi empresa? (Parte 1, Parte 2). ¿Cómo formar y capacitar a nuestros vendedores? ¿Cómo hacer un coaching eficaz a nuestros vendedores? ¿Necesitas un Chief Revenue Officer? (Parte 1, Parte 2). Implementando un flywheel (Parte 1, Parte 2). La importancia de aplicar una metodología de ventas. Habilidades de ventas: Enseñanza Comercial. Habilidades de ventas: construir una Reformulación. Habilidades de ventas: profundizar en el DolorHabilidades de ventas: Adaptar la conversación. Habilidades de ventas: tomar el Control. Habilidades de ventas: construir Tensión Constructiva. Habilidades de ventas: encontrar un Movilizador. Habilidades de ventas: trabajar con los Habladores. Habilidades de ventas: neutralizar a los Bloqueadores. Habilidades de ventas: conversaciones de ventas basadas en el valor (Parte 1, Parte 2). Habilidades de ventas: Cualificación de oportunidades. Startup tecnológica: no olvides cuidar tu marca. La marca es un multiplicador del crecimiento. Invirtiendo en marca. La IA y el fin del GTM B2B tradicional (Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4). El manual del crecimiento B2B en 2025 está roto (y todos estamos fingiendo que no es así). Cómo arreglar nuestro motor de crecimiento B2B en 2026. Crecimiento impulsado por el ecosistema. Cómo hacer que el crecimiento impulsado por el ecosistema funcione.

El nuevo marketing digital

¿Necesita el marketing de tecnología una puesta al día? ¿Cómo me van a encontrar si nadie sabe que mi producto existe? Cómo NO rediseñar un website.  Algunas recetas para el reto de convertir Clicks en Leads. Landing pages: pónselo fácil a tus visitantes. Newsletters: los errores que todos cometemosMarketing en Medios Sociales (Empecemos por escucharLo más eficaz es lo menos medibleLo más caro, lo más eficaz y lo más usado ¿Por qué puede fracasar el marketing social?) Análisis de sentimiento: capturando la emoción. La nueva ola del Inbound MarketingDiseñar un website que sea el centro de nuestro marketing inboundConsejos para generar leads en LinkedIn¿Hacia dónde va el Marketing Inbound? ¿Marketing de contenidos? ¿Inbound? Lo importante son los objetivosTu Marketing está roto… y cinco ideas para repararlo (Parte 1, Parte 2). ¿De verdad estás preparado para el Marketing de Datos? Fundamentos de un Marketing más ágilBeneficios y mitos del Marketing Ágil. Factores de ranking en motores de búsqueda en 2015“El algoritmo de Google tiene en cuenta directamente las señales sociales”… y otros mitos SEO que deberías dejar de lado. El futuro del SEOPubicidad display online: un fraude de miles de millonesCombatiendo el fraude en pubicidad displayGrowth hacking: historia y concepto. Growth hacking: algunos casos célebresGrowth hacker: ¿es algo más que un marketer que trabaja en una start-up? El growth hacking es un proceso, no una lista de tácticas. Reinventando el Marketing (Parte 1, Parte 2, Parte 3). Crea un sitio web centrado en tus clientes (no en ti).

Particularidades de los mercados de Tecnologías de la Información (TI)

¿Quién se ha llevado a mi comprador de TI? Internet ha revolucionado el marketing de productos software.  ¿Aplicar un modelo SaaS o no? El open source como estrategia de marketing de softwareNo vendas tu software, publica tu API (Parte 1, Parte 2). Analítica del funnel en negocios SaaS (Parte 1,Parte 2). Llevando al mercado nuestro producto de API (Parte 1, Parte 2).

Temas avanzados

Innovación abierta¿Es el Director Financiero un enemigo de la innovación? (Parte 1Parte 2). Los planes de negocio son ABSOLUTAMENTE (im)prescindibles. Marco para un High-Tech Marketing orientado a resultadosLos datos están transformando el marketing y la innovación (Parte 1, Parte 2). Una manera (relativamente ágil) de planificar tu marketingAnalítica predictiva en marketing B2BLas métricas de marketing me confunden (Parte1, Parte 2). El GDPR nos va a obligar a cambiar nuestra forma de hacer marketing (Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4). ¿Rentabilidad o Crecimiento? (Parte 1, Parte 2, Parte 3).

¿A qué se está dedicando el autor?

Conferencias y cursos: Colaboraciones con el COIT (Conferencia, Curso), Conferencia en Iniciador, Seminario en IE Business School. Talleres en Fedit (Marketing de la I+D+i, Gestión de productos tecnológicos, Técnicas y habilidades de venta para profesionales tecnológicos), Desarrollo Ágil de Negocios y Productos Tecnológicos). Jornada en madri+dGrupo “De MarkeTIng” en LinkedInEncuentros con gente interesante: Tony Seba (Univ. Stanford)Josh Bernoff (Forrester, Goundswell), Josep de Francisco (Innobarista, Consultaglobal)Libro Iniciador: Consejos de Marketing para IniciadoresPublicado el libro de Consejos de Marketing a Iniciadores. Nuevo Taller: Agile Product Development.

Trataremos de ir actualizando esta tabla de contenidos con los enlaces de los nuevos posts que vayamos publicando.

Espero que os sea útil,

Antonio.

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